Quiero compartir con uds. un viejo relato de la tradición oral maya. En su intento por explicar el origen del mundo y sus injusticias, los mayas contaban que sus dioses habían creado en el inicio de los tiempos a las personas doradas, hechas de oro (simbolizante de su riqueza) pero inútiles para el trabajo, la actividad transformadora del mundo. Para remediar la situación, los dioses se reunieron de nuevo y crearon las personas de madera (morochos), pero pronto se dieron cuenta de que las personas doradas los habían esclavizado. Con el propósito de liberarlos y devolver la igualdad y la justicia al mundo, los dioses desarrollaron su última creación: las personas de maíz, hombres sin color de piel ni rostro porque ello no importaba dada la magnitud de su tarea. Los hombres de maíz se reagruparon en los montes listos para lanzar su tarea de libertad. Su regreso al llano es esperado por las personas de oro con temor y por las de madera, con esperanza.

Los hombres de oro son los ricos y los explotadores, integrantes de la burguesía y la oligarquía, ostentosos de sus lujos. Los pueblos de madera son los oprimidos, de distinta condición económica por las tareas que poseen, pero iguales por su condición de explotados. Los hombres de maíz son los revolucionarios. No tienen rostro porque el futuro aún no está escrito y no sabemos quiénes pueden ser. El día que vuelvan es el Día de la Revolución cuando la paz, la justicia, la igualdad y la libertad inauguren el verdadero progreso de la humanidad.

Nosotros, los revolucionarios, estuvimos hace más de noventa años muy cerca de cumplir "materializando" ese día: la Revolución Rusa estuvo cerca de concretar el comunismo. Pero Lenin murió, Trotsky fue desterrado y el criminal de Stalin tiranizó el país y dejó de herencia una política enferma y corrompida.

El fin de la guerra fría dejó un panorama desolador: los burócratas comunistas abandonaron de la noche a la mañana sus ideales (si es que alguna vez los habían tenido) y el neoliberalismo pasó a controlar el mundo. La corrupción, los vicios, los prejuicios y todo tipo de peste que debió ser eliminada hace años como excremento de la historia pasó a aflorar por las gargantas de la sociedad capitalista. La degradación humana se hacía evidente y desde Washinton se proclamó el fin de la historia. Pero la historia nunca se termina de escribir y... se alzaron los zapatistas. No obstante entramos en el tercer milenio por un lado los explotadores celebrando su triunfo y los oprimidos resistiendo. Posteriormente, la crisis económica sucedida luego de septiembre de 2001 hizo comenzar a declinar el proyecto neoliberal (junto con otros factores, por supuesto) y surgieron gobiernos de izquierda. Sin embargo, mientras el fantasma de la guerra se expande por el mundo, armado por el feroz imperio del norte y su fiel perro la Unión Europea, nosotros, los revolucionarios del mundo, estamos ganando terreno.

En vísperas de una nueva posible guerra (EE. UU. vs. Irán) y en medio de la crisis económica estadounidense, es hora de que los socialistas, los comunistas y los anarquistas pasen a la ofensiva. Es hora de la liberación. Hombres libres del mundo: es hora de que la humanidad lance un nuevo grito, un grito de libertad que se oirá hasta en las estrellas. El futuro socialista de la humanidad está cerca.


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2 comentarios:

José Luis dijo...

Muchas Gracias por pasar por mi foro y enlazarme, en tu perfil vi que eres una persona bastante joven por lo que me llama la atención la calidad de tus escritos. Felicitaciones y que sigas con sabiduria por los tortuosos y a veces muy confusos caminos de la revolución. Hace falta gente joven que piense en nuestra america. Seguimos en contacto

Oscar J. Camero dijo...

Magnífico post, Marat. Te saludo desde Animal político

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