De la misma manera enérgica y entusiasta con que las naciones monárquicas emprendieron la persecución de los demócratas durante la Revolución Francesa (y posteriormente a ella también), los medios de comunicación mundiales se han unido implícitamente en una santa campaña de destrucción del conocimiento del pueblo acorde con la globalización neoliberal.


Mediante la utilización de mediocres astutos (como Tinelli), la idea neoliberal de no manifestar ideologías y de permanecer “objetivos” (es decir, mentir con convicción) ejecuta minuto a minuto (como el rating) el intento de internalizar normas de conducta lo más vacías de contenido posibles pero refinadas al exterior (léase polarización o contradicción, características del capitalismo). Ciertas expresiones, ciertos modos de hablar, determinados términos cuyo significado y aplicación depende del clima reinante y cuya comprensión depende del nivel de concientización social del individuo que oye.

Miembros claros de esta nueva inmunda ideología interna al neoliberalismo son, entre muchos otros: el conductor y productor televisivo Marcelo Tinelli; el programa Gran Hermano; el ex-progresista, ahora devenido en derechista Mario Pergolini; programas de chimentos y varios periodistas sensacionalistas, etcétera, etcétera.

El término de “populismo mediático-retrógrado” o populismo retrógrado en su forma abreviada, fue acuñado por mí en base a una expresión que leí en la Internet (exactamente era “populismo reaccionario”). En cuanto a populismo, hago referencia al enérgico intento de ganarse el favor de las masas, cosa que no es nueva para el capitalismo (recordemos al fascismo o al peronismo). En cuanto a mediático, este populismo vulgar sólo habita en los medios de comunicación unidireccionales, dado que no es una corriente política propiamente dicha, aunque su tendencia es obvia; por ejemplo, ¿qué medio reflejó los dichos de Macri sobre que la época de los derechos humanos se había acabado? Muy pocos. En cambio, cuando se trata de calumniar a algún líder político revolucionario, los medios unidireccionales lo realizan con esmero y esfuerzo. En cuanto a retrógrado, decidí que es preferible a reaccionario porque para estos populistas no se trata de combatir a algún medio masivo explícitamente revolucionario, sino de trabajar en tranquilidad por la degradación humana a un pasado casi cavernícola.

Los objetivos y características del populismo retrógrado son, básicamente: aniquilación de todo comportamiento sociocultural que permita enmarcar al individuo en una ideología revolucionaria; frivolización de aquellos elementos que no se puedan eliminar o que no sea viable hacerlo; falsa tolerancia que encubre comportamiento discriminativo; abundancia de contradicciones publicadas como tales en otros medios, también plagados de contradicciones; falso amor a la libertad rodeado de apologías a la desigualdad; popularizar temática de poca importancia para encubrir los problemas, procesos o conflictos reales o frivolización y/o alteración de aquellos que no puedan ser suprimidos o ocultados; entre muchos otros.

Luego de esta descripción, queda poco por decir. Debe quedar nuestra esperanza depositada en los medios alternativos (algunas revistas, periódicos o radios de la resistencia), en la Internet y en todo medio que combata esta campaña de desinformación e ignorancia y, por consiguiente, que luche contra el populismo retrógrado.


Saludos,
C. Marat.


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1 comentarios:

Nicolau dijo...

hola, gracias por enlazarnos.Muy bueno también su blog, saludos de la radio bolchevike

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