21.4.08

Vieja María


El siguiente es un poema inédito escrito por el Comandante Heroico Che Guevara, dedicado a una paciente suya que estaba próxima a la muerte. Titulado "Vieja María", lo escribió cuando se encontraba en México, poco antes de partir con el Granma para liberar a Cuba junto a Fidel y 80 hombres más:



Vieja María, vas a morir,
quiero hablarte en serio.

Tu vida fue un rosario completo de agonías,
no hubo hombre amado, salud, ni dinero,
apenas el hambre para ser compartida;
quiero hablar de tu esperanza,
de las tres distintas esperanzas
que tu hija fabricó sin saber cómo.

Toma esta mano que parece de niño
en las tuyas pulidas por el jabón amarillo.
Restriega tus cayos duros y tus nudillos puros
en la suave vergüenza de mi mano de médico.

Escucha, abuela proletaria:
cree en el hombre que llega,
en el futuro que nunca verás.

Ni reces al dios inclemente
que toda una vida mintió tu esperanza;
ni pidas clemencia a la muerte
para ver crecer a tus caricias pardas;
los cielos son sordos y en ti manda el oscuro,
sobre todo tendrás una roja venganza
lo juro por la exacta dimensión de mis ideales.
Muere en paz, vieja luchadora.

Vas a morir, vieja María;
treinta proyectos de mortaja
dirán adiós con la mirada,
el día de estos que te vayas.

Vas a morir, vieja María,
quedarán mudas las paredes de la sala
cuando la muerte se conjugue con el asma
y copulen su amor en tu garganta.

Eran tres caricias construidas de bronce
(la única luz que alivia tu noche),
esos tres nietos vestidos de hambre,
añorarán los nudos de los dedos viejos
donde siempre encontraban alguna sonrisa.
Eso era todo, vieja María.

Tu vida fue un rosario de flacas agonías,
no hubo hombre amado, salud, alegría,
apenas el hambre para ser compartida,
tu vida fue triste, vieja María.
Cuando el anuncio de descanso eterno
enturbia el dolor de tus pupilas,
cuando tus manos de perpetua fregona
absorban la última ingenua caricia,
piensas en ellos. Y lloras,
pobre vieja María.

¡No, no lo hagas!
No ores al dios indolente
que toda una vida mintió tu esperanza;
ni pidas clemencia a la muerte
tu vida fue horriblemente vestida de hambre,
acaba vestida de asma.

Pero quiero anunciarte
en voz baja y viril de las esperanzas,
la más roja y viril de las venganzas,
quiero jurarlo por la exacta
dimensión de mis ideales.

Toma esta mano que parece de niño
en las tuyas pulidas por el jabón amarillo,
restriega los callos duros y los nudillos puros
en la suave vergüenza de mi mano de médico.

Descansa en paz, vieja María,
descansa en paz, vieja luchadora,
tus nietos todos vivirán la aurora,
lo juro.


En este texto del Che podemos apreciar cómo describe la vida de una mujer del proletariado, si bien fue dirigido a una persona en particular, puede estar dirijido a miles de mujeres que en Latinoamérica han tenido una vida dura, gracias a los gobiernos corruptos y a las prácticas liberales. A diferencia de esas mujeres cuya mayor preocupación son las frivolidades, esta proletaria a luchado toda su vida por su familia, a diferencia de muchos padres que más preocupados por ellos mismos, se desinteresan por sus hijos, esta mujer ha luchado toda su vida por el futuro. Otro rasgo característico de este poema es que el Che le convoca, en vez de rezar al implacable y soberbio Dios, a la esperanza del futuro, al futuro que aguarda la Victoria. Finalmente, el Che jura que luchará para que las futuras generaciones vivan en la Gran Aurora que es el comunismo. Después de todo, es por las generaciones futuras por quienes hacemos esto, es porque ellas por quienes luchamos, para que vivan el Glorioso Mundo que nos espera.

Saludos.

Marat


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