Con la independencia de Estados Unidos, éste adoptó prontamente la libertad religiosa, idea surgida en una época de gran cambio de pensamiento. Pero además del nuevo ambiente, considero que hay otra razón: EEUU es un país religiosamente dividido entre gran cantidad de sectas cristianas, más o menos fanáticas. Pero estas sectas poseían una visión en común: el nuevo país era un agente del bien, de Dios, cuya misión era la de llegar y permanecer como la más poderosa de las naciones del Nuevo Orden Mundial.

Los cruzados creían que llevaban la verdadera fe y restituían la pureza de las tierras sagradas, cuando en realidad sus líderes buscaban establecer una ruta de comercio vital para superar al comercio de los árabes; el fracaso de esta misión produjo la paulatina ruina del feudalismo. Los colonialistas decían llevar la civilización occidental y cristiana a los bárbaros, cuando en realidad produjeron una concentración de riquezas tan grande que serviría para el financiamiento del capitalismo en el futuro. Los estadounidenses no usan trucos nuevos en la dominación: la religión y un nacionalismo optimizado son inculcados desde pequeños a sus ciudadanos gracias a la familia. El objetivo de Estados Unidos: ser el sistema nervioso central de la organización del capitalismo a escala mundial.

El protestantismo ha logrado que sus naciones avancen más que las dominadas por la fe católica. El hecho de que ninguna iglesia en particular controle al Estado -diferente situación la de los países latinoamericanos- unido a la articulación de las sectas cristianas unidas por el nacionalismo y el capitalismo, ha logrado la formación de una estructura social de dominación mejor. Mientras el catolicismo representa una estructura arcaica y absolutista, el protestantismo nacionalista estadounidense representa una religiosidad capitalista.

No es del interés del capitalismo que la ideología interna de EEUU derribe a las estructuras extranjeras arcaicas, puesto que ellas contribuyen al mantenimiento de la división internacional del trabajo. El capitalismo carece de toda iniciativa para liquidar las estructuras sociales precapitalistas (si ellas se deshacen será sólo por su propia ineficiencia o por las consecuencias externas del capitalismo, no incidiendo éste directamente, como pudo hacer en otra época). El capitalismo se mantiene por la tradición y por eventuales cambios menores, destinados a retrasar su derrocamiento por la primer superestructura no basada en el dominio de una minoría: el socialismo.


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1 comentarios:

It / Señor de Xibalba dijo...

Independientemente de la tenedencia económica o política o social, es obvio que la iglesia (cualquiera) NO debe de tomar parte en las decisiones del Estado, toda vez que ésta no vela por los intereses terrenales, sino por intereses que "van más allá", intereses de Dios representados por unos pocos que en su Nombre pueden hacerlo todo ¿rídiculo? sí, pero es aceptado por todos los creyentes, así que resulta peligroso.

Saludos.

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