El fascismo es muy repudiado merecidamente. Su extensa lista de crímenes, de los pocos en ser condenados entre tantos regímenes execrables, y el haber perdido la mayor guerra de la historia, lo ha hecho sinónimo de todos los males que un régimen pueda tener.

Este artículo no quiere quitarle responsabilidad ni mucho menos defender al fascismo, la peor de las ideologías que haya existido. Pero el análisis de la historia debe ser científico, no político.

Los militares argentinos, los golpistas que usurparon el gobierno en varias ocasiones, estaban lejos de tener una ideología fascista, independientemente de compartir sus métodos. Los militares argentinos eran liberales.

¿Qué el liberalismo? ¿Defender las libertades individuales, la libertad de prensa, la de expresión? El liberalismo no es eso. Nunca lo fue, sus reclamos eran y son hipócritas. Es la ideología que le da soporte al capitalismo, aunque éste no respete los principios en los que supuestamente se basa el liberalismo.

Los militares argentinos, principalmente en la dictadura que se inició con el golpe de 1966 y la otra conocida como "el Proceso" se encargaron de debilitar económicamente a la Argentina (desmantelando la industria local, fortaleciendo el modelo agromineroexportador, etc.), de aniquilar a todos aquellos que dificultarían la implementación del neoliberalismo, de generar en el país (y sus equivalentes latinoamericanos, africanos y de otros lugares en sus respectivos Estados) una sociedad dócil y sumisa. Ésa fue la tarea que le encomendaron los grandes monopolistas del poder de la Tierra y, que desgraciadamente, realizaron muy bien.

Ésa fue la repudiable tarea de los militares liberales.


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