Sería un error funesto que algunos revolucionarios creyeran que es aceptable la vía armada para derribar a la democracia capitalista, velo de la Tiranía organizada globalmente, que oprime y explota a la inmensa mayoría de la Humanidad.

La violencia propiamente dicha (entendida como acciones armadas de grupos revolucionarios, excluyendo a los atentados terroristas, método clásico de los revolucionarios anarquistas que a nada lleva, y a los grupos foquistas, que poco después de surgidos se extinguen o pervierten), debe ser usada proporcionalmente al nivel pornográfico de la opresión. ¿A qué me refiero con ésto? Pues, ¿qué es más aceptado por la gente que no ha interiorizado las razones de nuestra causa? ¿La lucha contra una dictadura militar o contra una democracia liberal, aunque ambos sirvan al mismo sistema genocida?

Cuando se establece una dictadura abierta o una forma similar que no se moleste en ocultar los crímenes, es un derecho aceptabilísimo que se la combata directamente con violencia, siempre planificando inteligentemente y con un plan a largo plazo, para no llevar a los luchadores democráticos directamente a la guadaña del verdugo.

Por dichos motivos, la resistencia armada en la Honduras de hoy es un derecho de toda persona con dignidad. Hay que combatir sin piedad a los cerdos que no dudan en disparar a su pueblo.


Share/Save/Bookmark

2 comentarios:

Minerva dijo...

Hola, desgraciadamente desde que cayó el bloque socialista se ha visto como una hegemonía ha avanzado hasta tener controlado el mundo.
A veces me imagino si el imperialismo romano se conduciría de esa forma.Un saludo.

CSA dijo...

Correcto, compañero, del todo correcto.

Pero añadiria otra opcion: cuando las condiciones economicas provocan revueltas y el partido obrero de masas fuera ilegalizado.

Publicar un comentario