Si hay algo que atenta contra la lucha revolucionaria por la emancipación mundial es el nacionalismo, erróneamente reivindicado por bastantes grupos marxistas. Esta situación tiene su precedente en el funesto Stalin, quien dejando de lado y pervirtiendo todas las ideas por las que supuestamente se guiaba, instauró su dictadura personalista, lo cual es conocido por todos. El viejo chovinismo ruso resucita bajo la irracional forma del patriotismo soviético, o más bien, patriotismo ruso, porque esto es lo que fue realmente. La Unión Soviética, maravilloso proyecto para ser la base de operaciones para la expansión de la Revolución Comunista a todo el mundo termina siendo una potencia que busca inspirar patriotismo, a la usanza de los imperios capitalistas. El nacionalismo soviético sembró el terreno del cual germina el autoritario Putin y su mafia de capitalistas inescrupulosos (valga la redundancia), de la cual la abrumadora mayoría eran miembros del Partido Comunista de la Unión Soviética en la anterior época. Esto nos revela los efectos que tiene una orientación ideológica completamente equivocada.


Seguramente será recordado por mi aversión al nacionalismo/patriotismo y mi apoyo a la Revolución Cubana, el caso del país caribeño. Éste es un caso muy particular en toda la historia de la liberación mundial y de la Historia en general, porque sólo conociendo en profundidad la historia de Cuba es como se comprende la Revolución, su triunfo y la resistencia tanto en la época de la Guerra Fría como en la de la globalización. Ninguna opinión puede ser correcta en ningún modo si no se entiende cómo en Cuba se enlaza la lucha independentista con la lucha por el progreso y la lucha de clases.

Los países latinoamericanos son verdaderos restos de varios proyectos fallidos: Venezuela, la actual Colombia, Ecuador y Panamá son las ruinas del proyecto de Colombia; Paraguay, Uruguay, Bolivia y la República Argentina los sobrevivientes de las viejas Provincias Unidas; Guatemala, Belice, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica los sucesores de la República Federal Centroamericana. Todas estas entidades buscaban replicar el ejemplo de los Estados Unidos de América, pero fracasaron estrepitosamente por estos factores: el atraso de los pueblos -producto de siglos de rancio catolicismo- y el caudillismo, causas de la falta de confianza en el liberalismo político.

En Cuba, aunque la resistencia venía de tiempo antes, la guerra independentista comienza bastante tarde, en la segunda mitad del siglo XIX. Adicionalmente, esta lucha tuvo un final trunco: la ocupación yanqui de la Isla dejó un espíritu de un canto inconcluso, de algo que no había acabado. La realización de un Estado corrupto dirigido por mediocres acrecentó a este espíritu de lucha con la causa del progreso social y la influencia de las nuevas ideas de la época, del triunfo del proletariado soviético, con la causa de la emancipación social. Sólo comprendiendo esta confluencia de voluntades colectivas y la actuación del pueblo cubano y sus dirigentes notables más comprometidos se llega a percibir la realidad de la Revolución Cubana: todo un pueblo patriótico que no se rindió en los difíciles ’90, cuando la burocracia de la Unión Soviética decidió que sería mejor opresora siendo burguesía. Esta resistencia heroica se ve ejemplificada en los famosos acontecimientos de 1878 en Cuba. Fidel dijo en diversas ocasiones que siempre que hubo un Zanjón habrá también un Baraguá.

En esta brevísima reseña de historia cubana he intentado señalar los acontecimientos y tiempos que forman el patriotismo de la Revolución, y su caso único en la gran contienda de liberación mundial.


Por ello, no es la regla, sino la excepción: el nacionalismo no debe acompañar al comunismo. Si bien es comprensible la reivindicación de tantas réplicas fallidas de los Estados liberales avanzados, en Latinoamérica y en África y en todas partes donde se esté bajo la bota capitalista el internacionalismo es una ley (importante recordar que la Revolución Cubana cumplió perfectamente bien este mandato). La liberación corresponde al género humano y en todos lados, en los infiernos materiales y humanos y en los países donde la cosificación de la persona es casi total, la Revolución Comunista es indispensable para formar la sociedad superior del Hombre Nuevo.


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