En el prestigioso sitio Rebelion.org publicaron un artículo que también fue publicado en Kaos en la Red titulado "Trotsky no existe: por un marxismo creativo", escrito por Manuel M. Navarrete. Apenas comencé a leerlo pensé en hacer una réplica, dada la enorme cantidad de estupideses vertidas por su autor. Luego, dudé de hacer tal réplica para evitar el aumento de importancia de un artículo tan malo, pero vista la enorme cantidad de personas que pueden confundirse por la demagogia y simplismo del artículo y que otro ya hizo una réplica, he decidido escribir la mía.


"Es curioso rastrear el origen del enfrentamiento que, en el seno del islam, se desarrolla entre sunnitas y chiitas. Resulta que Mahoma no dejó un sucesor oficial, así que, a su muerte, sus seguidores Alí y Muawiya se enfrentaron entre ellos, siendo derrotado el primero. Mas de mil años después, sus partidarios continúan divididos, y a partir de una simple pelea sucesoria han inventado imbricadas teorías por las que enfrentarse. Algo parecido sucede hoy día con el enfrentamiento que, en el seno del marxismo-leninismo, separa a trotskistas y estalinistas. Resulta que los comunistas nos encontramos insensatamente divididos por el enfrentamiento (en muchos sentidos personal) que tuvieron dos hombres hace 80 años, en una mera pelea sucesoria a la muerte de Lenin."

La vulgar comparación que hace el autor del movimiento comunista con una de las peores religiones que se ha inventado el Hombre resulta en una simplificación tan extrema que parece que dirigiera su artículo a escolares. Lenin no tenía que dejar ningún "sucesor" porque la URSS no era el Imperio Romano. Trotsky no peleó para convertirse en líder de la URSS como señala Navarrete, de hecho, Trotsky estuvo distanciado de la política soviética tras la Guerra Civil y trató de no luchar contra Stalin para no debilitar al Estado obrero, hasta que fue necesario y lamentablemente ya era tarde. Trotsky y Stalin expresar dos puntos de vista extremadamente diferentes, cualquier pelea personal no tiene punto de comparación con el enfrentamiento entre el socialismo en un solo país (que tanto daño hizo al marxismo) y la revolución permanente.

"Por supuesto, si el propósito de este trabajo fuera otro, debería ahondar en el estudio de los condicionantes históricos que rellenan de contenido una pelea sucesoria"

Aquí el autor niega gran parte de la historia del movimiento comunista con un descaro enorme.

"¿Realmente tenemos un objetivo diferente? A nivel de propuestas concretas y dentro de la izquierda extraparlamentaria, ¿hay tanta diferencia entre los partidos “trotskistas” y los “estalinistas”? ¿No abogan ambos por la construcción de una sociedad lo más democrática posible, que evite repetir los errores de la experiencia soviética, pero que emule sus logros?"

Puede ser, pero los stalinistas han tenido muchas oportundidades para demostrar lo que son y el mundo entero lo que ha visto es la dictadura del partido único -cuando no la personalista-, el terror de la policía secreta y los campos de concentración.

En 1919 Trotsky promulgó el Decreto de Rehenes, ordenando secuestrar a la familia de todo oficial que desertara del ejército. Indignado por el hecho de que no se cumpliera su orden, en telegrama al Consejo Militar Revolucionario de Serpujov, Trotsky insistiría: “la mala conducta o la traición provocará el arresto de sus familias”. En marzo de 1921 lanzó a 50.000 soldados del Ejército Rojo contra los obreros de Kronstadt, después de que estos se sublevaran contra el Estado socialista al que acusaban, paradojas de la historia, de “burocratismo”. La represión de Kronstadt se saldaría con centenares de fusilamientos. En el X Congreso de los bolcheviques, celebrado también en 1921, Trotsky propuso la total subordinación de los sindicatos al Estado, el Partido y el Ejército. Es más, ya en su documento Tesis sobre la transición entre la guerra y la paz, había propuesto Trotsky el llamado “comunismo de guerra”, es decir, una militarización total de la población, de modo que el Estado decidiera dónde debía trabajar cada persona, del mismo modo que el Ejército Rojo decidía dónde debía ubicarse cada soldado. En contra de dicha propuesta se creó la Plataforma de los Diez, compuesta, entre otros, por Lenin y Stalin. La propuesta de Trotsky fue rechazada por el congreso, por 336 votos contra 50. En este X Congreso, además, Trotsky votó a favor de la prohibición de las fracciones dentro del Partido Bolchevique.

Los ejemplos podrían ser innumerables. ¿Trotsky antiburocrático? Pero, es más, ¿Lenin antiburocrático? ¿Y cómo se hacía la política entonces? Por ejemplo, cuando se decide firmar la Paz de Brest-Litovsk, ¿se convoca un referéndum para que las masas populares decidan democráticamente? ¿O la realidad es que se reúnen en una mesa siete líderes del Partido y allí lo deciden? Como denunciaron los consejistas, el control obrero sólo tuvo una existencia efectiva en Rusia durante apenas unos meses. Ya en diciembre de 1917 se crea el Vesenkha (Consejo Supremo de la Economía Nacional), compuesto de comisarios políticos y expertos nombrados por el Partido. Un decreto del 3 de marzo establece que en las empresas nacionalizadas se someterán “todas las declaraciones y decisiones del comité de fábrica o de taller, o de la comisión de control, a la aprobación del consejo económico administrativo”. Lenin lo escribirá claramente: “hemos pasado del control obrero a la creación del Vesenkha”. Por lo que respecta al pluripartidismo, todavía en marzo de 1922, Lenin escribía en el Informe político del Comité Central al undécimo congreso del Partido que “las manifestaciones públicas de menchevismo son penadas con la muerte por nuestros tribunales”. Rosa Luxemburgo fue muy critica con la recién acontecida Revolución Rusa, escribiendo que “esta dictadura debe ser obra de la clase y no de una pequeña minoría que dirige en nombre de la clase”, porque “ahogando la vida política en todo el país, es inevitable que la vida en los soviets mismos esté cada vez más paralizada. Sin elecciones generales, sin libertad ilimitada de prensa y de reunión, sin lucha libre entre las opiniones, la vida se muere en todas las instituciones públicas, se convierte en una vida aparente donde la burocracia es el único elemento activo”. Vale la pena recordar que Rosa Luxemburgo murió en enero de 1919, es decir, casi una década antes del acceso de Stalin al poder. Una línea parecida defendería por esas mismas fechas la Oposición Obrera, encabezada por Alexandra Kollontai. ¿Y qué hay de la disolución de la Asamblea Constituyente Rusa, en enero de 1918, tras haberse convocado unas elecciones el 12 de noviembre anterior que perdieron los bolcheviques (Socialistas Revolucionarios, 17.100.000 votos y 380 diputados; Bolcheviques, 9.800.000 y 168 diputados)?

Muchos hechos desordenados y mezclados que, naturalmente, tienen que evaluarse en su contexto. En una guerra civil, ¿realmente se combate disparando flores? Los sublevados de Kronstadt estuvieron correctamente fusilados o de lo contrario cualquier grupo iniciaría su aventura terminando de destruir Rusia, que estaba ahogada en caos y violencia gracias a la intervención de los capitalistas extranjeros en auxilio de los capitalista locales. El comunismo de guerra, medidas duras, pero que salvaron a Rusia del desastre absoluto, ¿qué cree que hubiera pasado si los blancos ganaban? ¡Millones exterminados! En Finlandia nomás, los reaccionarios son responsables de decenas de miles de muertes por ejecución. En cuanto a la Asamblea Constituyente, ésta era una reliquia del período pre-Octubre, completamente desfasado en los rápidos tiempos de la época.

Navarrete lleva a dar risa proponiendo un referéndum para decidir la paz en la Primera Guerra Mundial. ¡Cómo si pudiera hacerse eso en medio del hambre, ruina y guerra interna!

"Hay más mitos: por ejemplo, el mito de la identidad entre Lenin y Trotsky. La realidad, avalada por toda la historiografía solvente sobre el periodo, es que Lenin y Trotsky mantuvieron un fortísimo antagonismo político durante años. En Nuestras tareas políticas (1904) Trotsky rechazó la concepción del partido que propugnara por Lenin en su obra de 1902 Qué hacer. Para Trotsky, Lenin era“el dirigente del ala reaccionaria de nuestro partido” y su concepción del partido suponía un “sistema de sustitución política” de la clase obrera. No en vano Trotsky era en aquella época un dirigente de los mencheviques. No estoy, además, descontextualizando ninguna frase, porque esa obra entera, al igual que el Informe de la delegación siberiana (también de 1904), son furibundos ataques contra la política de Lenin. Pero todavía en febrero de 1917, Lenin afirmaba, en carta a Inés Armand, lo siguiente: “¡Así es Trotsky! Siempre fiel a si mismo, se revuelve, hace trampas, finge ser izquierdista y ayuda a la derecha cuando puede”. Y en la última carta al congreso de Lenin, que se ha venido considerando su “testamento político” (a pesar de que Trotsky estuvo tan interesado como Stalin en que no saliera a la luz), Lenin (que ante todo -y deberían tomar nota nuestros particulares “chiitas y sunnitas”- trataba de evitar una escisión en el partido) afirmaba que Trotsky estaba “demasiado ensoberbecido y demasiado atraído por el aspecto puramente administrativo de los asuntos”. Paradójico en quien se ha considerado a sí mismo el paladín de la lucha antiburocrática; aunque no tanto si consideramos, como Otto Rühle, que “Trotsky no quiere reconocer que él fue uno de los fundadores de la burocracia rusa”. Lo que queda claro en ese “testamento” es que, para Lenin, ninguno de sus sucesores está a la altura de las circunstancias. Eso por no hablar de las agrias diferencias entre Lenin y Trotsky acerca de la Paz de Brest-Litovsk, que Trotsky se negaba a firmar (a pesar de la promesa de los bolcheviques a las masas: darles “paz y pan”)."

Trotsky no era menchevique, casi siempre estuvo en un grupo ni bolchevique ni menchevique llamado Mezhrayontsy. Por otra parte, las alianzas y enfrentamientos cambiaban mucho en aquella época, fíjense en Zinoviev, considerado uno de los más leales a Lenin, posteriormente se opone al levantamiento de Octubre. ¿Qué conclusiones se sacan de esto? Que nunca en el movimiento comunista se pensó en que siempre había que coincidir en todo y que la disidencia justificaba la tortura y asesinato, todo esto fue inaugurado por Stalin. Lamentablemente, como el señor Navarrete es un ignorante que sólo conoce la propaganda capitalista cree que así fueron siempre las cosas.

Trotsky trataba de ganar tiempo para los revolucionarios alemanes y al ver que no era posible la Revolución inmediatamente en ese país, firma la paz cumpliendo lo dicho al pueblo. Claro que si nos gusta tergiversar sacamos lo que nos conviene de todos los hechos, como hace el señor Navarrete en su artículo.

Dada la derrota de la revolución alemana, no existían más que dos posibilidades: o acometer la construcción del socialismo en la URSS, o enviar al Ejército Rojo a imponer el socialismo pisoteando Europa.

Lenin pensaba en expandir la revolución a los países del Tercer Mundo como China. bien lejos de cualquier intención de abandonar el internacionalismo. Nuevamente Navarrete, cegado por la propaganda capitalista, retrata al Ejército Rojo como una fuerza opresora y represiva, olvidando que en toda Europa el proletariado quería establecer el socialismo y para impedirlo los tiranos capitalistas tuvieron que desatar mares de sangre.

Marx comete un craso error: el eurocentrismo.

Marx revisa esta posición juvenil en su madurez, convenientemente olvidada por Navarrete.

Sin este enfoque renovador, antidogmático; sin este comunismo del siglo XXI es imposible comprender experiencias como la Revolución Bolivariana de Venezuela o el Movimiento de Liberación Nacional Vasco, sencillamente porque son espacios antiimperialistas que permiten crecer y acumular fuerzas para la lucha por el socialismo; procesos de integración que nos interesa que avancen, aun con sus contradicciones o peculiaridades.

Procesos que no existen en el Comunismo porque no son anticapitalista y para ser comunista hay que ser anticapitalista.


En definitiva, mis llamadas de atención fueron para aquellos que no conociendo estos complejos hechos se puedan dejar llevar por un personaje que no tiene idea de dónde está ni de cuál es el propósito de nuestra lucha.


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2 comentarios:

Anónimo dijo...

felicitaciones por la defenza de aquel gran revolucionario, la revolucion será internacional o no será!

Partisano dijo...

Me he molestado en buscar y leer el articulo completo.
Creo estar de acuerdo en el fondo del articulo en cuanto a la colaboracion dejando de lado un poco los "ismos".
Pero no es menos cierto que ha sido cuanto menos "desfortunado" a la hora de elegir razonamientos y ha hecho flaco favor si realmente intentaba promulgar una colaboracion y superaracion de los "ismos". Ademas desde mi humilde opinion ha errado en uno de los propios defectos que critica, la descontextualizacion.
Me parece que ha utilizado unos razonamientos de un anilisis muy superficial de las obras y de los contextos sociopoliticos en que se redactaron asi como con la intencion con que fueron escritos.
Me vienen algunos datos y contextos a la cabeza que se rebelan y piden contextualizarse mas detalladamente, pero no me quisiera extender, ni me considero un experto en esta cuestion, ni un historiador de la URSS o de su politica.
Eso no siendo malpensados y dando por asumida una "neutralidad" en su opcion de los candidatos. Y aun asi, me resulta una neutralidad poco neutra y menos para superar rencillas a base de sacar fallos o supuestos fallos a una parte.
Creo que si era un texto para iniciad@s, se deben dar por supuestas las lecturas criticas superando los dogmatismos, fanatismos y reverencias idolatradas.

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