Texto de León Trotsky escrito en 1924 sobre los métodos que la República Soviética debería seguir para menguar y acabar con la influencia de la religión en el pueblo. Trotsky está convencido de que una violencia directa contra el misticismo provocaría una reacción que traiga aún más religión y que el desarrollo de la tecnología, al aliviar al individuo, junto al contacto de los individuos con las diferentes experiencias de libertad colectivas, socavará las creencias religiosas.

Es un texto poco conocido, traducido por mí del inglés. Se agradecen eventuales correcciones en la traducción. Las cursivas y negritas son mías.


Cómo luchan los socialistas contra la religión
por León Trotsky

Es perfectamente evidente y fuera de toda duda que en el momento actual que no podemos poner nuestra propaganda anti-religiosa en el nivel de una lucha directa contra Dios. Eso no sería suficiente para nosotros.

Nosotros debemos reemplazar el misticismo por el materialismo: ampliar, sobre todo, la experiencia colectiva de las masas, intensificar su influencia activa sobre la sociedad, ampliar el horizonte de sus conocimientos positivos, y en este campo también, en caso necesario, dar golpes directos de los prejuicios religiosos.

El problema de la religión tiene una importancia colosal y está más estrechamente vinculado con el trabajo cultural y con la estructura socialista. Marx en su juventud, dijo: «La crítica de la religión es la base de cualquier otra crítica.» ¿En qué sentido dijo ésto?

En el sentido de que la religión es un conocimiento ficticio del Universo. Esta ficción tiene dos fuentes: la debilidad del hombre ante la naturaleza y la incoherencia de las relaciones sociales. Ante el temor o desconocimiento de la naturaleza, al no poder analizar las relaciones sociales o al ignorarlas, el hombre en la sociedad ha tratado de responder a sus necesidades mediante la creación de imágenes fantásticas, dotándolas de una realidad imaginaria y se ha arrodillado ante sus propias creaciones. La base de esta creatividad está en la necesidad práctica del hombre para orientarse, que, a su vez, surge de las condiciones de la lucha por la existencia. La religión es un intento de adaptación al medio ambiente que le rodea a fin de cumplir con éxito esta lucha por la existencia. Hay en esta adaptación prácticas y reglas apropiadas. Pero todo está ligado con mitos, fantasías, supersticiones, irreal conocimiento.

Así como todo el desarrollo de la cultura es la acumulación de conocimientos y habilidades, también es la crítica a la religión el fundamento de otras críticas. Con el fin de allanar el camino para el correcto y verdadero conocimiento, es necesario para eliminar el conocimiento ficticio. En este caso, sin embargo, es cierto sólo si se considera la cuestión como un todo.

Históricamente, no sólo en los casos individuales sino también en el desarrollo de todas las clases, el conocimiento real está ligado, en diferentes formas y proporciones, con los prejuicios religiosos. La lucha contra una religión determinada o en contra de la religión en general y contra todas las formas de la mitología y superstición, generalmente es efectiva sólo cuando la ideología religiosa entra en conflicto con las necesidades de una clase determinada en un nuevo entorno social.

En otras palabras, cuando la acumulación de conocimientos y la necesidad de más conocimiento no caben en los marcos de las verdades irreales de la religión, una crítica dura a veces es suficiente, y entonces la cáscara de la religión se cae.

El éxito de la lucha contra la presión religiosa que existía hasta estos últimos años se explica por el hecho de que las capas avanzadas de la clase obrera pasaron por las escuelas de la Revolución, es decir que la relación activa con el país y las instituciones sociales, les ha permitido a ellos sacudirse fácilmente la cáscara de los prejuicios religiosos, que fueron completamente socavados por los desarrollos precedentes.

Pero la situación cambia cuando la propaganda anti-religiosa extiende su influencia a las capas menos activas de la población, no sólo de los pueblos, sino también de las ciudades. El conocimiento real que ha sido adquirido por éstas es tan limitado y fragmentario que puede coexistir con los prejuicios religiosos.

Críticas abiertas de estos prejuicios, sin apoyo en la experiencia personal y colectiva, no producen resultados. Es, por tanto, necesario hacer el enfoque desde otro ángulo y para ampliar la esfera de la experiencia social y el conocimiento realista. Los medios para este fin son diferentes. Comedores públicos y guarderías puede dar un estímulo a la conciencia revolucionaria de la ama de casa y puede acelerar enormemente el proceso de la ruptura de la religión. Los métodos químicos de destrucción de langostas mediante aviones pueden desempeñar el mismo papel en lo que respecta a los campesinos.

El hecho de que el hombre trabaja y la mujer participa en la vida del club, les lleva fuera de la pequeña jaula de la familia con sus íconos e imágenes, y abre un camino para la liberación de los prejuicios religiosos. Y así sucesivamente. Los clubes pueden y deben medir la fuerza de la resistencia a los prejuicios religiosos y encontrar formas indirectas para ampliar la experiencia y el conocimiento.

Y así, en lugar de ataques directos de la propaganda anti-religiosa, utilizamos los bloqueos, las barricadas y las maniobras indirectas. En general, nosotros acabamos de entrar en ese período, pero eso no significa que no vamos a hacer un ataque directo en el futuro. Sólo que es necesario prepararse para ello.

¿Es nuestro ataque a la religión legítimo o ilegítimo? Es legítimo. ¿Ha traído algún resultado? Lo ha hecho. ¿Quien nos lo ha conseguido? Los que por la experiencia anterior se han preparado para liberarse por completo de los prejuicios religiosos. Y más adelante?

Todavía quedan los que con incluso la gran experiencia revolucionaria de Octubre no se han liberado de la religión. Y aquí los métodos formales de crítica anti-religiosa, la sátira, la caricatura y similares pueden lograr muy poco. Y si se presiona demasiado fuerte, se puede obtener el resultado opuesto. Hay que perforar la roca -es cierto que la roca no es muy firme- usando ataque indirecto. Después de un tiempo, habrá una nueva explosión y una nueva caída, es decir, otra capa de la gente saldrá de la gran masa... La resolución de la 8ª reunión del Partido nos dice que en este campo debemos, actualmente, pasar de la explosión y el ataque a un más prolongado trabajo de socavación, comenzando por la difusión de las ciencias naturales.

Para mostrar cómo un ataque no frontal a veces puede dar un resultado totalmente inesperado, voy a citar un ejemplo muy interesante de la experiencia del Partido Comunista Noruego. Como es bien sabido, en 1923 este partido se dividió en una mayoría oportunista bajo la dirección de Tranmael, y una minoría revolucionaria fiel a la Internacional Comunista. Le pregunté a un camarada que vivía en Noruega cómo Tranmael consiguió ganar a la mayoría -por supuesto, sólo temporalmente-. Me dijo como una de las causas, el carácter religioso de los trabajadores y pescadores noruegos.

La pesca, como bien se sabe, tiene un nivel muy bajo de técnica y es totalmente dependiente de la naturaleza. Esta es la base de prejuicios y supersticiones; y la religión es para los pescadores noruegos, como ingeniosamente expresó un camarada, algo así como un traje de protección. En Escandinavia hubo miembros de la intelligentsia, académicos que estaban coqueteando con la religión. Eran muy justamente golpeados por el látigo implacable del marxismo. Los oportunistas noruegos han aprovechado hábilmente esta situación para poner a los pescadores contra la Internacional Comunista.

El pescador, un revolucionario, simpatizante de la República Soviética, favoreciendo con toda su alma la Internacional Comunista, se dijo a sí mismo: "Todo se reduce a esto. Debo ser de la Internacional Comunista, pero sin Dios y peces, de uno deberé desprenderme." Y así lo hizo ... Esto ilustra el camino del cual la religión corta en la política de proletario.

Por supuesto, esto se aplica en mayor grado a nuestros campesinos, cuya naturaleza religiosa tradicional está íntimamente ligado con las condiciones de nuestra atrasada agricultura. Vamos a vencer los prejuicios religiosos arraigados en los campesinos sólo por la electrificación y quimicalización de la agricultura. Esto, por supuesto, no significa que no debemos sacar provecho de cada mejora técnica y de cada momento social favorable, en general, para la propaganda anti-religiosa, para la consecución de una ruptura parcial con la conciencia religiosa. No, todo esto es igual de obligatorio, pero debemos tener una correcta perspectiva general.

Con sólo cerrar iglesias, como se ha hecho en algunos lugares, y otros excesos administrativos, no sólo seremos incapaces de alcanzar algún éxito decisivo, sino que por el contrario, prepararíamos un camino para un retorno mayorde la religión. Así como es cierto que la crítica religiosa es la base de cualquier otra crítica, también es cierto que en nuestra época, la electrificación de la agricultura es la base para la liquidación de las supersticiones de los campesinos.

Voy a citar las palabras notables de Engels, hasta hace poco tiempo desconocida, que se aplican directamente a la cuestión de la electrificación y la supresión del abismo entre la ciudad y la aldea. La carta fue escrita por Engels a Bernstein en el año 1883. Recuerden que en el año 1882 el ingeniero francés Deprez encontró un método de transmisión de energía eléctrica a través de un cable. Y si no me equivoco, en una exposición en Munich, demostró la transmisión de energía eléctrica de uno dos caballos de fuerza por casi 50 kilómetros. Ésto provocó una tremenda impresión en Engels, que era extremadamente sensible a todas las invenciones en el campo de las ciencias naturales, la técnica, etc. Él escribe a Bernstein:
«La nueva invención de Deprez... libera a la industria de algunas limitaciones locales, hace posible el empleo de la energía hidráulica más distante. Y aunque en un principio se utilizará sólo por las ciudades, en última instancia, se convertirá en la palanca más poderosa para la supresión del antagonismo entre la ciudad y la aldea.»

Vladimir Ilich no conocía estas líneas. Esta correspondencia ha aparecido sólo recientemente, sin embargo, comparte la opinión del gran cambio psicológico en los campesinos que la electrificación haría.

Hay períodos de tiempos diferentes en el proceso de la abolición de la religión, determinado por las condiciones generales de la cultura. Todos nuestros clubes deben ser puntos de observación. Ellos deben ayudar al Partido a orientarse en este problema para encontrar el momento, el tiempo correcto.

La abolición completa de la religión se logrará sólo cuando haya una estructura socialista completamente desarrollada, es decir, una técnica que libera al hombre de cualquier dependencia degradante de la naturaleza. Puede ser logrado sólo bajo relaciones sociales libres del misterio, lúcidas y que no opriman a la Humanidad. La religión traduce el caos de la naturaleza y el caos de las relaciones sociales en un lenguaje de imágenes fantásticas.

Sólo la supresión del caos terrenal puede terminar para siempre su reflejo religioso. Una dirección consciente, razonable, planificada de la vida social en todos sus aspectos, suprimirá para siempre cualquier misticismo y maldad.


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1 comentarios:

Edgardo dijo...

Que buen aporte has hecho, gracias por el mismo, el texto en ingles alguna vez paso por mis ojos, es interesante los conceptos que plantea, los métodos que explaya.

De cualquier forma me parece in necesaria la lucha, a Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar, entiendo que la religión sea el opio de los pueblos, entiendo que entorpece el normal funcionamiento de los seres, cuarta las libertades, las voluntades, pero el Estado también lo hace y no por eso debe ser rechazado, justamente pasa todo lo contrario y la doctrina establece todo lo contrario.

Dejemos en paz a Dios en sus cielos de fe y tratemos al hombre desde otro lado. A construir sociedades justas, libres, crecientes, equitativas, equilibradas.

No creo que la religión pueda ser abolida de ninguna manera, porque es parte del hombre buscar explicaciones donde la ciencia, la lógica, la razón no las da. Y lo que pase con la muerte, ese “sentimiento trágico de los pueblos y de los hombres” es algo que inquieta y moviliza al hombre a buscar respuestas, a buscar algo que nos haga trascender y ese miedo es justamente lo que hará que siempre existe un Dios, una religión.

Un saludo.

HologramaBlanco

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