A los 22 años Brendan Marrocco, era un ágil soldado de infantería del Ejército de Estados Unidos. En el año 2009 (¿no se había acabado la guerra de Iraq?), una bomba de la legítima resistencia iraquí explotó bajo su vehículo, y lo convirtió en una piltrafa humana, sin brazos ni piernas.

No. La culpa no fue de quienes luchan por expulsar a los terroristas que invadieron Iraq y han asesinado a un millón de personas. La culpa es del capitalismo estadounidense que los envió para robar, a costa de vidas ajenas, lo que no es suyo.

Mientras tanto, el señor de la guerra, Barack Obama, esclavo negro al servicio del poder blanco, se apresta para abrir un tercer frente bélico en Irán. Claro que él no estará en primera línea de fuego.

Una víctima más de las atrocidades y horrores que existen gracias al capitalismo, gracias a que entramos el tercer milenio con este sistema infame dominando el mundo. Hay que recordar que se le facilita enormemente al capitalismo su dominación gracias a dos aspectos: la religión y el nacionalismo/patriotismo, el segundo de los cuales lleva la responsabilidad de lo que se comenta en la nota.

El único camino para poner fin a los aspectos más espantosos del capitalismo es la Revolución Comunista Mundial (otra vía, como la siempre anunciada y nunca llegada "reforma" del sistema, es un cuento de hadas), así de difícil, así de cierto.


Share/Save/Bookmark

0 comentarios:

Publicar un comentario