Según el término «terrorismo de Estado», el Estado no sería naturalmente «terrorista», sino que lo serían sólo algunos Estados bien concretos que existieron en la Historia, se ejemplifica generalmente con las dictaduras militares latinoamericanas (como la 1976-1983 de Argentina o el Chile de Pinochet), el régimen de Stalin en la URSS o el de Pol Pot en Camboya, la Sudáfrica de apartheid, la Alemania hitleriana, etc.

Sin embargo, ésto es otra más de las muchas tergiversaciones y trampas en la teoría política. El terrorismo no es más que un conjunto generalizado de tácticas para lograr un objetivo. Y así como los Estados disponen de fuerzas armadas y enormes recursos, así como el monopolio del crimen (que en su propaganda llaman «monopolio de la fuerza»), disponen casi siempre de policías secretas.

Los Estados poderosos, como EUA o los de Europa Occidental tienen policías secretas que actúan alrededor del mundo, verdaderos ejércitos de profesionales del terror que obran con enormes recursos y despiadada eficiencia. Los Estados débiles, como los africanos, disponen sin embargo de medios suficientes para neutralizar a los opositores internos problemáticos. Todas las policías secretas tienen en común el uso de los métodos más execrables para lograr sus fines y de financiarse con el dinero público. Por cierto, que el pueblo jamás sabe lo que hacen estos organismos.

La verdad es que un régimen de clase, para mantenerse, necesita recurrir a todos los medios y privarse de alguno de ellos sería un suicidio. El terrorismo es inherente al Estado porque, por más cultura pacífica que puedan tener sus ciudadanos, en algún momento deberá recurrir a métodos precisos para mantener el dominio de clase. Algunos Estados, en la actualidad, no se ocupan de ésto, pero otros lo hacen en mayor medida que todos sus colegas juntos: ése es el papel del imperio, desde hace mucho tiempo, concretamente, Estados Unidos.

Los terroristas individuales y sus agrupaciones recurren al terrorismo por su inferioridad numérica, el Estado para lograr precisión quirúrgica en sus operaciones. Sólo un mundo sin Estados estará exento de terrorismo.


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