Por Pepe Gutiérrez-Álvarez. Tomado del blog Bandera Roja.

Si existe un abogado norteamericano legendario, ese es Clarence Darrow, de tal manera que son pocas las películas sobre abogados en la que no haya alguien que diga, ¿quién te piensas que eres Clarence Darrow?. Pues bien, Si Darrow no fue anarquista le faltó poco, de entrada fue uno de los grandes amigos de Emma Goldman, considerada por las autoridades reaccionarias USA como “la mujer más peligrosa del mundo”.

Es muy posible que en estos lares, este nombre apenas suene entre el personal que no esté enfermo de cine, pero estos Darrow ha tenido los rostros de Orson Welles, Henry Fonda, spencer Tracy, Jack Lemmon entre otros…Su nombre era Clartence Seward (Kinsman, Ohio, 18 de abril de 1857 – Chicago, Illinois, 13 de marzo de 1938), y se hizo una leyenda como abogado y directivo de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles.

Darrow se hizo famoso en juicios como el de Thomas Kidd, sindicalista de la Unión de Trabajadores de la Madera de los EE. UU., acusado de conspiración criminal, y algunas de sus frase conmovieron a la opinón púbic, tal como este “"Apelo a vosotros no en defensa de Thomas Kidd, sino en defensa de la larga sucesión —la larguísima sucesión que se remonta hacia atrás a través de las épocas y que se proyecta hacia adelante en los años del futuro— de los hombres despojados y oprimidos de la Tierra.Apelo a vosotros por los hombres que se levantan antes de que amanezca y vuelven a su hogar a la noche, cuando ya ha desaparecido del cielo la luz, y dan sus vidas, sus fuerzas y su trabajo para que otros se enriquezcan y se engrandezcan. Apelo a vosotros en nombre de esas mujeres que ofrendan sus vidas al dios moderno del dinero y apelo a vosotros en nombre de sus hijos, los que viven y los que aún no han nacido."

La preferencia del movimiento obrero por Darrow le llevó a defender en numerosas ocasiones a los militantes del IWW, y entre ellos a sus principal portavoz, Bill Haywood. Muy señalada fue su defensa de los hermanos MacNamara, acusados de hacer explotar una bomba en el edificio del diario Los Anegels Times que causó la muerte de 20 personas. Al comprobarse la participación de los acusados en los hechos, estos y Darrow llegaron a un acuerdo con el Fiscal, que a cambio del reconocimiento de la culpabilidad que correspondía a cada uno, no solicitó la pena de muerte, sino 50 años de cárcel para quien colocó el artefacto explosivo. Los trabajadores pensaron que nunca Darrow ha debido reconocer la responsabilidad de los activistas acusados. Para completar Darrow fue acusado de sobornar a un jurado, al que uno de sus allegados estaba dando dinero. Darrow terminó juzgado, pero fue declarado inocente al demostrar que se le trataba de condenar por su lucha en defensa de los derechos de los trabajadores y los pobres.A partir de allí Darrow se dedicó al derecho penal y a combatir contra la pena de muerte que consideraba opuesta al humanismo y completamente inútil para combatir el crimen. El caso más importante que asumió fue el de Leopold-Loeb autores en 1924 del secuestro y asesinanto de un adolescente. Darrow demostró las perturbaciones mentales de estos asesinos y especialmente dejó claro que ejecutarlos era practicar la misma violencia que ellos practicaban. Fueron condenados a cadena perpetua. Logró que no fueran condenados a muerte cerca de 100 acusados de asesinato que defendió y su carrera se convirtió en una condena de la pena capital.

En su libro sobre el anarquismo en los Estados unidos, Paul Avrich lo define como socialista, librepensador, partidario del impuesto único y pacifista tolstoniano. Mantuvo una fuerte relación con el movimiento anarquista durante las décadas de 1880 y 1890, cuando habló en actos conmemorativos por los mártires de Haymar­ket, contribuyó en la recaudación de fondos para crear un monumento en el cementerio de Waldheim en honor de los “mártires de Chicago”.

En 1901, Darrow presi­dió una conferencia de Kropotkin en Chicago y consiguió la libertad de los anarquistas detenidos tras el asesinato del presidente McKinley. En 1903-1904, fue (junto con el poeta Edgar Lee Masters) abogado de John Turner, anarquista británico amenazado con ser expul­sado del país bajo una ley promulgada tras el asesinato de McKinley. En 1905 defendió a Moses Harman, el sexólogo anarquista y editor de Lucifer. En años posteriores, Darrow tomó parte en muchos casos similares, en los que estaban implicados anarquistas, afiliados a los IWW y socialistas. Colaboró en la prensa anarquista y fue miembro reconocido del Centro Ferrer i Guardia...

Sobre Darrow existen al menos dos “biopic” (inéditos en estos pagos), uno protagonizado por Henry Fonda, y otro por Kevin Spacey. Orson Welles lo interpretó bajo el nombre de Jonathan Wilk en la Impulso criminal (1959), una de las películas más memorable de Richard Fleischer que Welles pensó que su productor le ofrecería la dirección a él, pero no fue así, y finalmente cooperaron en la reconstrucción del crimen perpetrado en Chicago en 1924 por dos estudiantes universitarios superdotados llamados Nathan Leopold jr., y Richard Loeb (la misma historia que inspiró La soga, de Alfred Hitchcok), asesinaron a un niño, siguiendo las elucubraciones de Nietzsche...El despliegue argumental y moral de Darrow-Welles en contra de la pena capital, su capacidad para matizar y reflexionar ha pasado a la historia del cine, aunque no estaría de más notificar que al final el ateo Darrow es representado más bien como un agnóstico. También el personaje principal de la novela Compulsión, llamado Johnathan Wilk, está inspirado en Darrow y la acción se inspira en el caso Leopold-Loebe. Esta novela fue adaptada al cine por, quien interpretó a Wilk.

También ha pasado a la historia de las ideas y del cine el Clarence Darrow interpretado por Spencer Tracy en La herencia del viento (1960), seguramente el mayor alegato que el cine ha ofrecido en defensa de la teoría de la evolución sistematizadas por Charles Darwin, cuya obra resulta normalmente inexcusable en cualquier documental sobre la evolución de las especies, y que por lo mismo, sigue siendo blanco de las furias de los llamados “creacionistas” norteamericanos. En su opinión: “El temor a Dios no es el principio de la sabiduría. El temor a Dios es la muerte de la sabiduría. El escepticismo y la duda llevan al estudio y la investigación, y la investigación es el principio de la sabiduría. El mundo moderno es el hijo de la duda y la interrogación, como el mundo antiguo fue el mundo del miedo y de la fe."

Con todas sus limitaciones, esta fue una de las mejores (sino la mejor) películas del menospreciado pero sin duda interesante e importante Stanley Kramer, uno de los más emblemático productores y directores de la mejor estirpe liberal y que entonces estaba en su mejor momento. La herencia del viento consiguiera del Festival de Cannes dos premios, y que sea considerada como un clásico todavía se encuentra muy por encima de otras adaptaciones de la misma obra, y que a pesar de contar con un duelo actoral no menos notable entre Jason Robards y Kirk Douglas en una versión de los años ochenta, y por Jack Lemmon y Charles Durning en los noventa, ninguna de las dos le hará sombra. La obra original es un clásico del teatro y su representación es muy valorada entre los actores. Aunque pueda parecer paradójico, el insufrible Leslie Nielsen haría una gira con ella por los Estados Unidos después de rodar su nefanda versión de Drácula con Mel Brooks, posiblemente como una “expiación” por los bodrios en los que este actor se ha hecho popular, ya que según las crónicas, las representaciones iban acompañadas de grandes elogios a las ideas solidarias y avanzadas de Darrow.

También intervino cuando en Detroit una multitud de blancos intentó echar a una familia negra de la vivienda recién comprada en un barrio blanco. En la lucha murió un blanco, y los once negros que estaban en la casa fueron arrestados y acusados de asesinato. Llevaron a juicio al Dr. Ossian Sweet y a tres miembros de su familia y después de un callejón sin salida inicial, Darrow dijo al jurado: «Insisto en que en este caso no hay sino prejuicios; si fuera a la inversa y once hombres blancos hubieran matado a un negro al proteger su hogar y sus vidas contra una multitud de negros, nadie habría ni siquiera soñado con procesarlos. En cambio les habrían dado medallas...». Los Sweet fueron declarados inocentes.

No estaría de más que por aquí se hiciera más conocido, y en esto el cine puede ayudar.


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