Feliz resultado la estrepitosa derrota de la dictadura.


Hace un tiempo leía un artículo en el cual se recordaba que el Estado de Israel vendió armamento al Estado argentino durante la última dictadura terrorista de ese país (1976-1983) y se criticaban los elogios que pudiera recibir Israel por «ayudar» a Argentina en la Guerra de Malvinas (1982).

Seguramente muchos en la izquierda critiquen a Israel en este caso. Sin embargo, la misma actitud, por parte de Cuba, recibiría alabanzas.

¿A qué se debe ésto? A la ficción que impera en la abrumadora mayoría de la izquierda de considerar que el apoyo a un régimen que por algún motivo esté enfrentado a una potencia capitalista es un apoyo al «pueblo» de ese país. Una falsedad absoluta, que aplicó Cuba en el caso de Argentina en 1982 y que hoy aplican muchos izquierdistas en los casos de Irán, Afganistán, etc.

Esta idea es de influencia nacionalista, el considerar que «el pueblo» es una propiedad del régimen de un país. Los marxistas sólo estamos a favor del internacionalismo proletario, el ayudar a los trabajadores de los cuales estamos separados por las fronteras o a países donde el régimen sea uno proletario y el poder esté en control de los trabajadores y sus organizaciones. Muy diferente de ayudar a algunos regímenes abiertamente criminales porque tengas problemas con otros regímenes más poderosos.


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