En primer lugar debo agradecer a la compañera Julieta Ramasco (compañera antiimperialista y antisionista) que trajo a colación un extracto de León Trotsky de 1938 que arroja luz entre tanta tiniebla aparentemente antiimperialista.

Y es que en efecto, el comentario del camarada Trotsky es tan crudamente vigente como revelador a la luz de los acontecimientos que, pasmados, observamos en el Norte de África y el Medio Oriente (Libia y Siria sin ir más lejos) como en un sector amplio de la izquierda europea, muchas agrupaciones troskistas mundiales y un sector del frente pro palestino y antisionista.

Esto nos anima, de resultas, a contemplar una ecuación política que a pesar de su aparente simpleza, encierra una verdad histórica.

Troskismo - Trotsky = Imperialismo

Ponemos a disposición de los lectores el extracto de una entrevista a León Trotsky que le hiciera Mateo Fossa el 23 de Septiembre de 1938:
«Tomemos el ejemplo más simple y obvio. En Brasil reina actualmente un régimen semifascista al que cualquier revolucionario sólo puede considerar con odio. Supongamos, empero, que el día de mañana Inglaterra entra en un conflicto militar con Brasil. ¿De qué lado se ubicará la clase obrera en este conflic­to? En este caso, yo personalmente estaría junto al Brasil “fascista” contra la “democrática!” Gran Bretaña. ¿Por qué? Porque no se trataría de un con­flicto entre la democracia y el fascismo. Si Inglaterra ganara, pondría a otro fascista en Río de Janeiro y ataría al Brasil con dobles cadenas. Si por el contrario saliera triunfante Brasil, la conciencia nacional y democrática de este país cobraría un poderoso impulso que llevaría al derrocamiento de la dictadura de Vargas. Al mismo tiempo, la derrota de Inglaterra asestaría un buen golpe al imperialismo británico y daría un impulso al movimiento revolucionario del proletariado inglés. Realmente, hay que ser muy cabeza hueca para reducir los antagonismos y conflictos militares mundiales a la lucha entre fascismo y democracia. ¡Hay que saber descubrir a todos los explotadores, esclavistas y ladrones bajo las máscaras con que se ocultan!» [Fuente.]

Por otro lado, existe también ingente literatura y discusión acerca del concepto político "bonapartismo" nacido de aquel El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte de Carlos Marx. Pero al respecto, viene muy bien la opinión que tenía León Trotsky sobre los países llamados "subdesarrollados" frente a ciertas "democracias" de los países llamados "desarrollados" (imperialistas).
«El régimen interno de los países coloniales y semicoloniales tiene un carácter predominantemente burgués. Pero la presión del imperialismo extranjero altera y distorsiona tanto la estructura económica y política de esos países que la burguesía nacional (aun en los países políticamente independientes de Sudamérica) no alcanza más que parcialmente el nivel de clase dominante. La presión del imperialismo en los países atrasados no cambia, es verdad, su carácter social básico, ya que opresor y oprimido no representan más que diferentes grados de desarrollo de una misma sociedad burguesa. Sin embargo, la diferencia entre Inglaterra y la India, Japón y China, los Estados Unidos y Méjico es tan grande que tenemos que diferenciar estrictamente entre países burgueses opresores y oprimidos, y consideramos que es nuestro deber apoyar a los segundos contra los primeros. La burguesía de los países coloniales y semicoloniales es una clase semioprimida, semidominante» [Fuente.]

El papel que desempeña un buen sector de la izquierda europea, ciertas agrupaciones troskistas internacionales, como un sector del frente pro palestino, pro turco y antisionista frente a la cuestión Libia y Siria puede rebatirse perfectamente en estos matices y opiniones de Trotsky, lo que sin duda nos deja ante un panorama desolador como peligroso. Por un lado, los troskistas que apenas saben quién fue o lo que dijo Trotsky y repiten incansablemente lo que dicen sus dirigentes o “intelectuales orgánicos” propagando así una idea falsa de su dirigente histórico, consciente o inconscientemente. Los antiimperialistas, pro palestinos y antisionistas que en sus eternas elucubraciones político ficticias terminan cubriendo ética e intelectualmente, en la mayoría de los casos inconscientemente, la intervención imperialista como ha sucedido en Libia y probablemente en Siria.

Con la cuestión Libia y las llamadas “primaveras árabes” se hace urgente y necesario un debate interno en las filas del frente de izquierdas y antiimperialista.

Por Fernando Casares. Tomado de Kaos en la Red.


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