Título: La lucha de clases en el apogeo de la Revolución Francesa.
Autor: Daniel Guérin.
Año: 2011.
Editorial: ryr.
Ubicación: Buenos Aires.
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Digitalización: Socialismo Actual, 2015.


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Herr Vogt (título original y en la edición castellana de Lautaro, que es la que se puede descargar más abajo), también conocido como Señor Vogt (en la edición de Zero) o El señor Vogt (en la edición de Juan Pablos) es un libro de polémica de Carlos Marx. Fue escrito y publicado en 1860, en respuesta a los ataques que sufrió por parte de Carlos Vogt, un científico que se dedicó a difamar a Marx a cambio de un cuantioso premio pecuniario bonapartista.

La edición que se ofrece a la descarga aquí corresponde a la que publicó Editorial Lautaro en Argentina en 1947 y cuenta con un artículo de Federico Engels publicado 11 años después del libro a manera de epílogo.

Puede descargar a través de MEGA, y lo que obtenga será un archivo comprimido .rar con el libro en formatos .doc, .epub y .mobi.



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Expériences socialistes en Afrique

Francis Arzalier


Essai - Socialisme - L'Aventure du socialisme
2010
ISBN : 9782841098392

Il incombe aujourd’hui aux historiens d’étudier, hors de toute caricature, les expériences socialistes du XXe siècle, non seulement en Europe ou en Asie, mais aussi sur le continent africain, en Égypte et en Algérie, en Guinée, au Bénin et au Congo (Brazzaville), au Burkina et au Ghana, en Angola, en Éthiopie et au Mozambique... Car, on l’oublie souvent, ces pays connurent aussi leurs « expériences socialistes », qu’il est de bon ton aujourd’hui d’occulter, de moquer, de dénigrer : elles furent pourtant si marquantes qu’une évidente nostalgie de ce passé « progressiste » s’exprime partout, deOuagadougou à Alger, de Konakry à Antananarivo.

Ces expériences ne sont pas objets froids et cadavres sans vie : elles portèrent l’espoir, l’enthousiasme de millions d’Africains désireux d’un avenir plus juste. Même s’il est maladroit, inachevé, l’essai prométhéen de construire une société au service des hommes et des peuples vaut toujours mieux que la soumission à un destin injuste. C’est vrai en Afrique comme ailleurs.

Ont participé à cet ouvrage : Henri Alleg – Samir Amin – Francis Arzalier – Silas Cerqueira – Marc Chapiro – Amady Aly Dieng – Albert Gandonou – Negede Gobezie – Sadek Hadjérès – Jean-Claude Rabeherifara – Amadou Seydou Traoré – Martin Verlet.

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Título: Tania la guerrillera y la epopeya sudamericana del Che
Autor: Ulises Estrada
Editor: Luis Suárez Salazar
Editorial: Ocean Press
Lugar y fecha: Melbourne, 2005.
Modificaciones en la digitalización realizada por el blog Socialismo Actual: notas al final trasladadas a pie de página; numeración de páginas diferente de la original; alterado el orden de la contratapa y de la biografía del autor; suprimido el índice.
Aviso legal: ni el servidor ni este sitio web alojan contenido ilegal, nos limitamos a proporcionar información y una serie de hipervínculos que pueden ayudar al lector interesado en el tema a conocerlo; recomendamos la compra de las ediciones impresas de editorial Ocean Press a través de sus distribuidores.


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Un militante porta una bandera de Anonymous.
Mientras leía hoy el (excelente) artículo en Wired sobre Anonymous y su “organización”, recordaba muchas de las cosas que se decían, hará cosa de un año, sobre el 15-M y los nuevos movimientos sociales nacidos de la gran recesión.

La idea central de muchos de estos movimientos (15-M, Occupy Wall Street, Anonymous,etcétera) es que son protestas descentralizadas, sin un liderazgo estable o claro. El 15-M, sin ir más lejos, era un movimiento agresivamente asambleario, muy preocupado de evitar jerarquías o que nadie se apropiara de las protestas. Los anon hablan que no son una democracia, sino una “do-ocracy” (¿acción-cracia?); las decisiones se toman a base de hechos, no discusiones. Si alguien lanza una campaña, su peso depende de cuánta gente se una a ella, no de una votación o debate interno. Occupy era parecido al 15-M; mucha acción y debate, y un miedo cerval a la burocratización.

Esta forma de organización, sin líderes, programa o instituciones, es relativamente novedosa; fruto de internet y las nuevas redes sociales, dicen algunos. En vez de crear un monolito burocrático con líderes, ahora es posible organizarse directamente, ya que los costes de transacción son muy bajos. Debatir, intercambiar ideas y montar campañas es mucho más fácil, haciendo las viejas campañas con jefes y demás algo obsoleto.

La verdad, hasta hace unos meses esta clase de argumentos casi me parecía convincente. Las nuevas tecnologías sí han reducido costes hasta extremos ridículos, y es mucho más fácil tener conversaciones multipolares, sin un centro claro. De un tiempo a esta parte, sin embargo, ya no estoy tan seguro.

Linda Hirschman hablaba hace unos días sobre Stonewall y el nacimiento del movimiento homosexual en Estados Unidos. Los disturbios de Stonewall son uno de los mitos fundadores del movimiento gay americano; todo empezó con un raid de la policía en un bar de Greenwich Village en 1969 que acabó a tortas, y que galvanizó la comunidad homosexual de Nueva York para movilizarse y pedir sus derechos. Hirschman señala que la visita policial y brutalidad asociada no tenían nada de extraordinario; los disturbios del 69 no eran los primeros, ni Nueva York era la ciudad con más conflictos y protestas. La diferencia entre Stonewall y otras batallas, sin embargo, fue que en este caso un grupo de afectados eran miembros de un par de organizaciones del barrio, y decidieron ir más allá de una protesta.

¿Cómo lo hicieron? Para empezar, con reuniones. No con asambleas o cosas espontáneas; un local, un orden del día, un grupo de gente llevando la agenda y poniendo orden para que del debate salieran cosas concretas. El segundo paso fue abrir la organización al barrio, pero usando un modelo representativo; nada de participación ilimitida, con los más pacientes / masocas / radicales monopolizando la organización. Y el tercer paso, siendo como es Estados Unidos, fue recaudando fondos organizando bailes, eventos y demás, de modo que la organización pudiera hacer cosas. Craig Rodwell, un librero del barrio, se ocupó del comité que organizaría el primer desfile de orgullo gay de la ciudad. Un grupo de amigos, algo de dinero, y a las pocas semanas tenemos un movimiento social que cambiaría el país. La vanguardia del proletariado, tomando las riendas de los oprimidos, y llevándoles a la tierra prometida.

Los movimientos sociales “tradicionales” siempre habían seguido este modelo, o alguna aproximación razonable. El viejo manual de Lenin: un grupo de gente muy motivada y especializada toma las riendas y lleva las protestas adelante. La protesta puede ser de masas, pero la organización es pequeña y profesional. Hay líderes representativos, pero hay un centro que da dirección y mantiene el movimiento vivo, a la vez que evita que el colectivo se meta a discutir cuestiones procedimentales hasta el fin de los días o pierda el tiempo debatiendo sobre la necesidad de biodanzas.

Cuando un sistema organizativo es utilizado una y otra vez, es muy posible que lo que estemos viendo no es sólo una costumbre, sino un modelo que funciona bastante bien. Los movimientos sociales se institucionalizan no porque exista siempre un colectivo de gorrones que quiere apropiarse de toda la gloria, sino porque es una forma eficiente de conseguir que las protestas no acaben dominadas por los que no tienen nada mejor que hacer. Las asambleas, al fin y al cabo, son una forma de democracia directa, no de democracia representativa; si queremos que un movimiento haga lo que pide su “votante mediano”, debemos crear un sistema que evite que quien domine la organización sea el “votante incansable” (léase, el más motivado o más radical). Un movimiento social que crea una institución corre el riesgo de fosilizarse a largo plazo, pero evita convertirse en un galimatías sin objetivo claro a corto.

Las protestas del 15M empezaron hace algo más de un año. De todo ese ruído y furia lo único que hemos acabado por ver es mucha gente saliendo a la calle y protestando y poco más; el movimiento ha pasado a segundo plano, incapaz de mantener algo parecido a un mensaje más o menos coherente, una agenda reformista sobre la mesa o un apoyo social claro. Occupy ha caído en un problema parecido; Anonymous son un caso similar. La misma descentralización del movimiento, su resistencia a organizarse, ha hecho que se agotaran corriendo en mil direcciones, sin llegar nunca a establecerse en el debate.

Ayer domingo, en Egipto, una organización aburrida, institucional y burocrática celebraba una victoria electoral. La gente de Tahir, los revolucionarios de la primavera árabe, no tenían líderes. Los Hermanos Musulmanes, todo comités y locales uno-punto-cero, se concentraron en ganar. Vladimir Lenin tenía razón. Necesitamos revolucionarios profesionales.

Por Roger Senserrich. Fuente: politikon.es.


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El análisis de James Petras este 9 de julio en CX36 Radio Centenario.

Chury Iribarne: Le estamos dando la bienvenida a James Petras. Buenos días ¿Cómo estás?

James Petras: Muy bien. Ahora mejor porque ha bajado la temperatura, hubo una ola de calor tremenda con 40º, pero ahora ha bajado a 26º. Hoy está muy bien.

ChI: Para comenzar, te pediría nos hables de las elecciones mexicanas y sus consecuencias.

JP: En primera instancia, debemos anotar que las elecciones –en el pasado y actualmente- en México, son muy corruptas. En el caso actual tenemos el testimonio de miles de personas que recibieron tarjetas prepagas por el PRI para hacer compras en el supermercado. El PRI, el partido supuestamente ganador, entregó estas tarjetas a cualquiera que se comprometió a votar por su candidato, el señor Peña Nieto. En este caso no es nada secreto: es una compra de votos abierta y con reclamos de los que recibieron estas tarjetas porque no recibieron el monto comprometido para hacer las compras, pero que igual están llenando supermercados.

En segundo lugar, tenemos el caso de que en más de mil centros de votación, hubo más votos que las personas que estaban registradas para votar en esos lugares. Incluso hay denuncias de casos en que duplican los votos la cantidad de votantes registrados.

En otras palabras, tenemos el mismo carrusel de personas que votan dos y tres veces por su candidato del PRI.

Ahora, con esta información que tenemos ¿qué va a pasar? El Instituto Federal Electoral dice que va a investigar, pero por el momento no va a intervenir y supuestamente el voto está legalizado. Pero, como dice el candidato que salió segundo, Andrés Manuel López Obrador, el candidato ganó legalmente pero no es legítimo.

Es una frase aguda pero que pasa del marco de lo que debe ser un enorme escándalo, una enorme movilización, pero parece que López Obrador no está dispuesto a entrar en la campaña de movilización y protesta callejera, según él esto debe seguir los canales legales. Sin embargo, los canales legales no existen en realidad porque la corrupción en México afecta no sólo el proceso electoral, sino también al Instituto Electoral, a los juzgados electorales, etc. etc. Entonces en poco tiempo van a dar un anuncio diciendo que existieron irregularidades, que hubo casos de coimas, que hay que rectificar eso para las próximas elecciones pero que por el momento el margen de victoria de Peña Nieto es suficientemente grande como para cancelar la parte corrupta. Y con eso se lavan las manos los canales legales y la izquierda queda otra vez con representación minoritaria en el Congreso y con algunas gobernaciones.

ChI: Seguimos en la región, ¿cómo ves la campaña electoral venezolana?

JP: La política de Estados Unidos es muy clara: cuando ganan elecciones los candidatos que ponen, las elecciones son libres y honestas. Si Estados Unidos o su candidato pierden las elecciones son corruptas, ilegítimas, etc. No quieren aceptar una derrota.

En el caso de Venezuela y también en otros casos donde hay candidatos populares y nacionalistas con tendencias socialistas.

En el caso de Venezuela hemos recibido información que Estados Unidos sigue canalizando dinero hacia ONG’s –organizaciones no gubernamentales- que siempre son una fachada para los que existe en Venezuela. Son agentes pagados, organizados, dirigidos por los Estados Unidos hacia varias tácticas. Una es el brazo político que está dirigido a hacer campaña donde la derecha no tiene fuerza, o sea los barrios populares, la clase media baja y otros sectores donde podrían tener alguna disidencia.

Ahora, la práctica de ellos no es presentar una alternativa porque no tienen alternativas con resonancia popular. Lo que hacen es aprovecharse de algunas condiciones negativas que existen, por ejemplo que no recogen la basura o un alcalde no cumple una promesa o el problema de la delincuencia; o sea cualquier tema que sea queja popular, ellos entran y explotan esa situación. Sin contar que ellos no ofrecen ninguna solución, más allá de los clichés de siempre de la derecha.

Ahora, este trabajo desde abajo está complementado por unas campañas de medios de comunicación de masas, donde la derecha sigue controlando los principales medios electrónicos y particularmente la televisión.

Además, hay un grupo que están más clandestinos, que son los grupoide choque, que son los que van a fomentar algún desorden si pierden las elecciones, lo que es más probable que nunca.

Entonces, está funcionando la política norteamericana en tres niveles: Uno es el de abajo con las ONG’s; el segundo son los medios de comunicación de masas; y tercera es la línea dura con grupos de choque, que ya hemos mencionado en otros contextos.

En la actualidad, hasta las últimas semanas previo a las elecciones, vamos a ver en funcionamientos los grupos uno y dos, los medios y la política de agitación para fomentar conflictos. Pero el otro existe y está ampliando sus redes, y se mantienen como una amenaza a la democracia, incluso más allá de las elecciones buscando instalar una situación similar a la que crearon en Siria y en Libia.

El problema clave es que no tienen una masa crítica que pudieran levantar. En este sentido la democracia bajo el gobierno de Hugo Chávez y la influencia masiva que tiene en todos los sectores del país y sobre todo en los sectores populares, hace muy difícil que puedan repetir en Venezuela lo que montaron en Siria y otros lugares, que se basa en dar apoyo armado a grupos disidentes para provocar choques violentos.

En ese sentido, creo que la señora Hillary Clinton, el señor Barak Obama y su ministro de Defensa, Leon Panetta, han calculado mal: Venezuela no es Siria, Venezuela no es Libia; Venezuela es un país democrático con una amplia base popular organizada libremente que están dispuestos a enfrentar cualquier desafío violento desde abajo.

Por tanto, Venezuela tiene una vacuna democrática que neutraliza esos esfuerzos. Peor eso no quiere decir que no haya aventureros en ese sector violento de la oposición. Ellos pueden pensar –y esto hay que anotarlo- que pueden hacer detonar con un pequeño grupo violento y determinado; un conflicto, una confrontación, donde haya heridos o muertos, y pensar que a partir del pequeño motor, arranca el gran motor. Un tipo de ‘foquistas’ de la derecha.

Pero están equivocados porque esa pirotecnia va a caer en el vacío.

ChI: Ya que lo mencionaste ¿Cuál es el papel de las ONG’s? ¿Cómo surgen?

JP: Bueno, surgen realmente con gran fuerza durante las dictaduras, porque era la forma de mantener abierta alguna actividad por los derechos humanos. Pero rápidamente estos grupos voluntarios comenzaron a recibir subvenciones de fundaciones de Europa y de Norteamérica, entre socialdemócratas y liberales. A la vez, rápidamente la derecha captó su importancia como un instrumento de intervención.

Entonces tienen un origen que uno puede decir es casi progresista, pero sobrepasaron esa primer fase y luego comenzaron a funcionar con la agenda de sus financistas de Estados Unidos y Europa.

Hay que ver que al comienzo tomaron el título de Organización No Gubernamental originalmente, pero enseguida reciben apoyo gubernamental y más adelante empezaron a colaborar con los gobiernos de turno en sus países. Así pierden cualquier originalidad que tuvieran.

Hoy las ONG’s –sobre todo las grandes- reciben millones de dólares, con un ejército de funcionarios bien pagos y enormes subvenciones para viajar a todos partes y dar testimonio sobre problemas que en realidad no afectan el poder del imperialismo ni la explotación de las multinacionales.

Ellos están mucho más dedicados a la tarea de crear pequeños nichos, donde hablan de autoayuda, donde los pobres deben juntar sus dineros para mejorar su vida en vez de exigir mayor gasto público. Y en vez de enfrentar la estructura del poder acomodarla y adaptarse a las exigencias de las clases dominantes.
En otras palabras asistimos al proceso en los últimos cincuenta años de la conversión de algo que tenía contenido humanitario, hacia instrumentos del imperialismo y las oligarquías. Hablan del microcrédito, dando pequeños préstamos, y después convierten las microfinanzas en una gran empresa, donde cobran tasas de interés usurarios y las tasas de bancarrota de las pequeñas empresas es realmente impresionante, alcanza casi el 50% en el primer año.

Entonces, eso no son soluciones. Ellos siempre funcionan con el contexto de mejoramiento incremental dentro del sistema de poder, pero las ONG’s no son democráticas, hay grupos de intelectuales, de profesionales que manejan la empresa y ellos toman sus decisiones en consulta con los financistas externos, de la política externa de Estados Unidos, Europa, etc. No son democráticos por ese contexto donde formulan su estrategia, su agenda y sus principales orientaciones.

Por todo esto debemos descalificar las ONG’s como instrumento de la lucha popular.

ChI: Llega poca información de la situación actual en Siria. ¿Qué nos podes comentar sobre esto?

JP: No hay ninguna duda de que Siria es ahora el principal lugar de expansión imperialista. Estados Unidos dice abiertamente que está apoyando, financiando, armando la oposición. No tienen nada de rebeldes, de disidentes, de demócratas, son bandas de terroristas que operan con el respaldo imperial que son un conglomerado de liberales, asaltantes, terroristas, fundamentalistas. No hay nada democrático, no hay nada nacionalista, no hay nada en este conglomerado que pudiéramos decir que representa la voluntad del pueblo sirio.

El pueblo sirio tal vez tiene sus críticas a Al Assad, tal vez quiera cambios, pero no a partir de la intervención imperialista, son ellos que quieren decidir su futuro democrático, pacífico e independiente. No quieren pasar del gobierno de Al Assad a un dominio imperialista.

Eso es muy claro y debemos respetarlo y poner mucha distancia de las bandas trotskistas que han apoyado esta intervención imperialista llamándola revolución democrática. Otra vez tenemos un ejemplo de este fallo de los trotskistas que confunden sus ilusiones con las realidades en el mundo.


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Un viejo pero excelente artículo de Antonio J. Torres. La izquierda occidental no defendió la revolución afgana y aquel pueblo tuvo que luchar exclusivamente con la ayuda de los soviéticos (y también colaboraron cubanos). A pesar de quedar de sobra demostrado que era un mito la caracterización de «revolucionarios» de los extremistas religiosos de Afganistán, gran parte de la izquierda volvió a cometer el mismo error con el caso libio en 2011, que aunque no era una revolución popular lo que se defendía (el régimen gadafista), al frente de la rebelión se hallaban los retrógrados al servicio del imperialismo.



Durante los años 50 y 60 del pasado siglo XX, importantes revolucionarios marxistas como Ernesto Che Guevara o Mao Zedong, entre muchos otros, marxistas o no, denunciaron justa y certeramente la degeneración burocrática de la URSS, a la vez que esa interpretación del marxismo esquematizada y encorsetada que la Academia de Ciencias de Moscú propugnaba al mundo entero. Sin embargo, todas aquellas críticas acertadas sirvieron a numerosos intelectuales y organizaciones de izquierdas occidentales para cometer toda clase de despropósitos, una veces de forma consciente otras no, que favorecieron, directa o indirectamente, a las campañas antisoviéticas que la CIA llevó a cabo en los Estados Unidos y Europa occidental de las más diversas y sorprendentes maneras, como últimamente se ha conocido con el caso de la Fundación Ford (nota 1).

Un buen ejemplo de ello fue la actitud de gran parte de la izquierda occidental (trotskistas, maoístas, anarquistas, autónomos, y por supuesto, la socialdemocracia) durante la "I Guerra de Afganistán" en los años 70 y 80 del pasado siglo XX. Al unísono, se alzó la voz contra la intervención soviética, en ayuda de un gobierno, que como el del PDPA (Partido Democrático del Pueblo Afgano), y como está más que demostrado, distribuyó tierras entre campesinos hambrientos, construyó colegios y hospitales en un país sin apenas infraestructuras y con una inmensa mayoría de la población analfabeta y empobrecida; incluso, la Universidad de Kabul se llenó de mujeres que deseaban realizar estudios superiores (nota 2). Sin embargo, la mayoría de la izquierda occidental no reparó en las circunstancias sociales, políticas y económicas de aquel país, y llevada por un antisovietismo ciego, y sobre todo sectario, no denunció en ningún momento las salvajadas de los muyahidines integristas afganos, ni a quienes estaban detrás de ellos: los Estados Unidos (y Pakistán), cuya intención última no era solamente la de desplazar del poder al PDPA, sino ir más allá, y someter a la URSS a una "guerra silenciosa" de desgaste de la que, sin duda alguna, la URSS salió más que derrotada (nota 3).

Durante aquella época ningún grupo feminista occidental por muy radical que fuera denunció como, por ejemplo, los muyahidines afganos arrojaban ácido a la cara de las de las niñas que acudían a la escuela elemental o a las jóvenes que estudiaban en la Universidad de Kabul, o cuando directamente las degollaban; ni siquiera la "famosa" RAWA (Mujeres Revolucionarias de Afganistán), que ahora desea la vuelta del déspota y decrepito Mohammed Zaïr Sha, antiguo Rey de Afganistán (nota4), que tuvo sumido al país durante su reinado en la ignorancia, el hambre, y por supuesto en la opresión a la mujer. Hoy, en cambio, determinados grupos feministas en Occidente han justificado la masacre norteamericana en Afganistán porque así "se pondría fin a la opresión sobre las mujeres afganas". Pero la palma de los despropósitos se la llevaron los maoístas afganos (y sus colegas occidentales que les apoyaron) que se aliaron con los integristas musulmanes, siendo por tanto cómplices de todas sus fechorías (como la matanza de campesinos a los que el gobierno afgano entregó tierras), para combatir al "socialimperialismo soviético"; cuando los maoístas no fueron útiles al "señor de la guerra" integrista de turno fueron eliminados por éstos sin contemplaciones (nota 5).

Nadie denunció como las monarquías petroleras del Golfo Pérsico (Arabia Saudí y Emiratos Árabes), bajo la dirección de Estados Unidos, reclutaban a fanáticos musulmanes por todas partes para combatir al infiel en Afganistán; Osama Ben Laden se encargó de ello con gran éxito. O como los Estados Unidos por un lado, y la China de Deng Xiaoping (mucho más revisionista, burocrática, y procapitalista que la URSS) por otro, sostuvieron durante esa época una sangrienta dictadura militar en Pakistán porque así les interesaba a ambos (nota 6). Todo aquello se pasaba por alto por la izquierda occidental, y no por desconocimiento precisamente, sino por la errónea tendencia que existía en igualar a la URSS con los Estados Unidos. Sin duda, beneficiaron todas esas posiciones erróneas de la izquierda occidental a los Estados Unidos, y a sus planes para que Afganistán fuera la tumba de la Unión Soviética, y obligar así a la burocracia soviética a destruir lo poquito de socialismo que sobrevivía, y a abrazar abiertamente el capitalismo, como así ocurrió hace ya 10 años.

Hoy la izquierda occidental se horroriza ante lo que fue el régimen talibán, e incluso se denuncia que la Alianza del Norte es igual o peor que éstos, sin embargo, esos horrores y denuncias llegan demasiado tarde, y justamente cuando a los Estados Unidos le ha interesado que llegasen, y cuando, lógicamente, la fácil excusa del "socialimperialismo soviético", que tan bien le vino en su momento a los Estados Unidos para desviar la atención, no se puede esgrimir.


NOTAS:

1. "La Fundación Ford y la CIA: un caso documentado de colaboración filantrópica con la policía secreta", por James Petras, en Rebelión. El ensayo a su vez está basado en el libro La Guerra Fría Cultural. La CIA en el mundo de las artes y las letras, de Frances Stonor Saunders (New York Press, Nueva York, 2000).
2. Por ejemplo: la tasa de mortalidad infantil en menores de 5 años pasó de 380 en 1960 a 300 en 1988. El analfabetismo femenino pasó del 98% al 75%. El 80% de la población urbana pudo acceder a servicios de salud. Por primera vez en Afganistán se crearon jardines de infancia. Todos estas mejoras hay que encuadrarlas lógicamente en una situación de guerra total como la que vivió Afganistán, sin embargo con la toma del poder de los muyahidines, y más tarde de los talibán, todos aquellos logros sociales se perdieron. Fuente: artículo "El drama afgano", del sociólogo José Antonio Egido, publicado en la web colombiana Palante.
3. Según reconoce el que fuera Consejero de Seguridad Nacional del presidente norteamericano Carter, Zbigniew Brzezinski, la intervención militar encubierta de los EU en Afganistán comenzó seis meses antes de la entrada de tropas soviéticas en Afganistán y fue preparada para debilitar al gobierno de Kabul y obligar a pedir con urgencia la presencia de tropas terrestres soviéticas. La finalidad era, según Brzezinski, someter a la URSS a una guerra de desgaste en suelo afgano. La URSS picó el "anzuelo envenenado" que se le preparó en Afganistán. También, varios artículos publicados últimamente en el diario británico The Independent por el periodista Robert Fisk confirman lo expuesto por Brzezinski, así como los planes norteamericanos para, a partir de Afganistán, desestabilizar el Caucaso soviético.
4. El Mundo, 30-11-2001. Declaraciones de la portavoz Sahla Asad acerca de la posición de la RAWA durante la Conferencia de Bonn sobre el futuro del Afganistán postalibán.
5. Documentos de la organización maoísta afgana ALO (en inglés, Organización para la Liberación de Afganistán). La posición de esta organización fue la de aliarse con grupos integristas para "liberar la patria de la invasión extranjera". Más tarde fueron víctimas de sus propios aliados. Documentos publicados en la web de la organización.
6. Por ejemplo, el régimen de Deng Xiaoping nunca condenó el golpe de estado de Pinochet en Chile debido a los contactos, aunque muy escasos, que hubo entre el gobierno de Allende y la URSS.


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En abril de 1978 tuvo lugar en Afganistán una revolución socialista con apoyo militar y civil. Rápidamente, las fuerzas del imperialismo comenzaron la labor de sabotaje, propaganda y terrorismo contra la recién nacida República Democrática de Afganistán. A través de jefes feudales afganos, resentidos con la Revolución porque les privó de explotar a los trabajadores como llevaban siglos haciendo, Estados Unidos armó ejércitos religiosos (compuestos de lúmpenes, fanáticos locales, campesinos engañados, menores forzados y yihadistas extranjeros) que se basaron en el terror para dominar y esclavizar al pueblo afgano. Son conocidas las atrocidades cometidas por una de las facciones de estos dementes, los talibanes, pero no es conocida la historia de los que lucharon por un Afganistán libre y digno. Con el fin de ayudar a esclarecer este pasado oculto, pongo a disposición de todos los siguientes libros de mi biblioteca, ahora digitalizados.


Afganistán desde Afganistán

Autor: Rodolfo Nadra.
Editorial: Fundamentos; Buenos Aires, Argentina; 1980.
Reseña: el periodista argentino Rodolfo Nadra visita Afganistán en 1980, en medio de la furibunda campaña capitalista contra la participación soviética en la guerra desatada por el imperialismo.

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La Verdad Sobre Afganistán

Autor: VV. AA.
Editorial: Agencia de Prensa Nóvosti; Moscú, URSS; 1986.
Reseña: selección de textos que incluye reseñas históricas y económicas, decretos, tratados internacionales y demás documentos oficiales y descripciones de la realidad afgana por periodistas soviéticos, hindúes, estadounidenses y franceses. También contiene una sección de fotografías.

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El Árbol en el Centro de Kabul

Autor: Alexandr Projánov.
Editorial: Cartago; Buenos Aires, Argentina; 1984 (edición en castellano, edición original en ruso de 1983).
Reseña: el joven y popular escritor soviético Alexandr Projánov, miembro de la directiva de la Unión de Escritores de la URSS, fue enviado como corresponsal de la Literatúrnaia Gazeta a Afganistán. En base a sus vivencias, escribió esta novela en la cual ilustra de forma realista la vida de los afganos de esos tumultuosos años. Esta obra fue premiada en 1988.


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Notas:


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Benignno Mochkowsky (nombre de guerra: Boris; seudónimo: Comandante Ortiz, Miguel Ortiz Mora; Córdoba, 30/8/1911 - Buenos Aires, 26/11/1975) fue un obrero metalúrgico, militante comunista y combatiente en la Guerra Civil Española.

Hijo de inmigrantes judíos rusos, fue anotado, por un error tipográfico del registro civil cordobés, con una "w" donde debía ir una "f".

Militante de la Federación Juvenil Comunista de Córdoba a mediados de la década de 1920. Detenido luego del golpe militar de 1930, fue alojado por breve tiempo en el Departamento de Policía de Córdoba y enviado luego a la Sección Especial de Represión al Comunismo, en Buenos Aires, donde fue torturado por un grupo de policías encabezados por el mayor José W. Rosasco. Tras una escala en el Batallón de Arsenales de la Marina, donde fue sometido a simulacros de fusilamiento, fue alojado con otros presos políticos en el pabellón 3 bis de la cárcel de Villa Devoto.

En agosto de 1931 formó parte, con los dirigentes comunistas José Peter, Gerónimo Arnedo Álvarez y José Benjamín Manzanelli y el anarquista Domingo Varone, de la segunda remesa de presos enviada al temible penal de Ushuaia, en Tierra del Fuego. Por su actitud desafiante y su conspicua barba roja, fue el más maltratado en un penal donde los presos sufrían todo tipo de torturas y vejámenes.

En abril de 1932, el nuevo presidente de la Nación, Agustín P.Justo, declaró una anmistía a los presos políticos, por lo cual regresó a Buenos Aires a bordo del navío "Chaco".

Fue asignado por el Partido Comunista a desempeñarse en el Socorro Rojo. Unos meses después, al estallar la guerra de Chaco, fue enviado a Bolivia para organizar un movimiento de agitación antibélica. Allí fue detenido, acusado de espionaje y condenado a pena de muerte. Un año mas tarde fue liberado: el Ministro de Relaciones Exteriores de España, Julio Álvarez del Vayo, y el Embajador del mismo país en Perú, Luis Jiménez de Azúa, intercedieron por él ante el gobierno boliviano.

Perdiendo todo contacto con el partido argentino, por sus propios medios llegó a España, donde se reunió con Victorio Codovilla, por entonces delegado de la Komintern ante el PCE (Partido Comunista de España). El Socorro Rojo Internacional le encomendó tareas en el Comité de Ayuda a los Prisioneros Políticos en 1934. Se sumó a las Milicias Antifascisas Obreras y Campesinas (MAOC) poco antes del estallido de la Guerra Civil Española, en 1936.

Fue Comandante del V° Regimiento, participó de la creación del Batallón "Thaelmann" e ingresó en el Ejército Republicano Español con el grado de Mayor, llegando a ser Comandante de la XXIV Brigada bajo el nombre de guerra de "Miguel Ortiz Mora"; también era conocido como "Comandante Ortiz".

Peleó en la defensa de Madrid, en Talavera de la Reina, en Toledo, en Jarama, Brunete y el Ebro. Tuvo una acción destacada en la batalla de Cuesta de la Reina. Peleó hasta la caída de Catalunya, y salió a pie de España por los Pirineos, en febrero de 1939, acompañando el éxodo masivo. Fue prisionero en un campo de concentración para exiliados republicanos en Francia.

Volvió a la Argentina en 1940 trabajando primero como estibador en el puerto y luego como obrero metalúrgico. Estuvo preso con otros 250 dirigentes y militantes del PC y otros grupos de izquierda en la isla Martín García desde 1944 hasta agosto de 1945.

Fue secretario de la Comisión Interna de la fábrica metalúrgica FAMAG, en la localidad bonaerense de Wilde. Integró el aparato de inteligencia del PCA.

Se casó en 1948 con Nelly Brancamonte, que se desempeñaba como dactilógrafa del diario comunista La Hora y con quien tuvo dos hijos, Jorge y Víctor. Murió de cáncer seis días después de la muerte de Francisco Franco, en 1975. Fue enterrado en el cementerio de Flores. (Fuente: Horacio Tarcus, Diccionario Bibliográfico de la Izquierda Argentina, Buenos Aires, Emecé, 2007, pp. 424-425)

El Comandante Ortíz pudo llevar en su vida aquella máxima que escribió el poeta Julius Fucik: “Cuando la lucha es a muerte;/ el fiel resiste;/ el indeciso renuncia;/ el cobarde traiciona…,/ el burgués se desespera,/ y el héroe combate".


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Este aniversario pasa desapercibido para todos. Puede que algún afgano memorioso aún lo recuerde en su tierra o, más probablemente, en el exilio en Pakistán o Rusia.

Watanjar.
En 1973, la monarquía afgana llegó a su fin. Era un régimen estancado, aunque en los últimos años, jaqueado por las protestas de la juventud, había dado señales de apertura y dejado de ser una monarquía absoluta para convertirse en una parlamentaria. Ésto, sin embargo, no había sido suficiente para los jóvenes oficiales de las Fuerzas Armadas. Educados en cursos en la Unión Soviética, principal socio de Afganistán en todo desde los días que se fundaron ambos países, los militares progresistas querían ver terminados tantos siglos de atraso social y político y acompañaron fervorosamente a Mohammed Daud Khan. Daud era miembro de la familia real, un conservador adscripto a los intereses de la clase dominante afgana, pero estaba resentido con el rey porque éste lo destituyó después de haber sido diez años primer ministro (1953-63). En julio de 1973, en ausencia del monarca, Daud dio un golpe de Estado con el apoyo de los militares y tomó el mando del país. Durante estos acontecimientos se destacaron Abdul Qadir Dagarwal (de la Fuerza Aérea) y Mohammad Aslam Watanjar (del Ejército).

Las fuerzas progresistas afganas habían formado un partido en 1965, llamado Democrático Popular (PDPA). Un ala radical y marxista tenía como líder al jefe del partido, el famoso escritor Nur Mohammad Taraki y el ala moderada y solamente progresista al segundo del PDPA, el abogado Babrak Karmal, aunque también eran destacados Anahita Ratebzad, Sultán Alí Keshtmand y Mir Akbar Kaibar.

Nur M. Taraki
Kaibar, Ratebzad, Karmal y Keshtmand.
El ala moderada le había dado apoyo a Daud y éste había prometido distantas reformas (elevación del nivel de vida, más libertades sociales, reforma agraria, etc.), pero al tiempo se hizo claro que no iba a cumplir. En 1977 Daud estableció una constitución con partido único y ganó de esa forma unas elecciones que lo consagraron como presidente por una década. Criticó a Cuba en el Movimiento No Alineados -del cual Afganistán formaba parte- y destituyó y degradó a los oficiales progresistas que le habían apoyado.

Watanjar, jefe de los tanquistas, en su blindado el día de la Revolución. Después fue colocado en un pedestal en la plaza central de Kabul, a manera de monumento.
El dirigente Kaibar fue asesinado por agentes de su policía política y una manifestación multitudinaria asustó a su gobierno en abril de 1978. Los dirigentes del PDPA fueron encarcelados. En la mañana del 27 de abril comenzó una verdadera revolución: las unidades militares de Kabul marcharon hacia el palacio y vencieron la resistencia de la guardia presidencial (Daud murió en los combates); los oficiales anticomunistas fueron arrestados por sus camaradas de las fuerzas armadas y los presos políticos fueron liberados. Taraki, líder del PDPA, fue nombrado presidente con la tarea de llevar adelante los cambios democráticos y socialistas.

La bandera roja sobre el palacio real.
Taraki junto a escolares.
Imágenes de los festejos en el primer aniversario de la Revolución:

Exhibición deportiva. Al fondo, sobre la tribuna, se aprecia el retrato de Taraki.
Trabajadores de zonas alejadas del país.
Exhibición gimnástica.
Baile frente al palacio.
El gobierno de la República Democrática.
Los cambios no iban a ser en paz: Jimmy Carter y el genio criminal Zbigniew Brzezinski financiaron, armaron y entrenaron a fundamentalistas que terminaron por arrasar Afganistán y son hoy los supuestos rivales de los invasores estadounidenses, quienes saben que la alternativa a ellos y a los fundamentalistas son los marxistas, por eso, hoy están negociando desesperadamente por integrar a los talibanes al gobierno (que está integrado por yihadistas reciclados).
Brzezinski y Bin Laden en los '80.
La historia capitalista tergiversa, oculta e empaña hechos para que los oprimidos nunca conozcan que no siempre fue como es ahora y no tiene por qué seguir siendo. Hay otro camino y ése es el del socialismo revolucionario y científico.


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Hoy 7 de noviembre de 2009 se cumplen noventa y dos años de la Revolución Bolchevique (también conocida como Revolución de Octubre, pues ocurrió la noche del 24 al 25 de octubre -para los occidentales 6 y 7 de noviembre- de 1917 en el calendario juliano, que usaba en aquella época Rusia), la primera vez que se estableció un Estado obrero y en el que los proletarios salieron vencedores frente a la reacción. Este acontecimiento, uno de los más importantes en la Historia, abrió un período de luchas para lograr la emancipación humana y el establecimiento del Comunismo.

  • Descargar el libro Diez días que conmovieron al mundo (título original: Ten Days that Shook the World) del periodista John Reed, quien relata los sucesos de la Revolución de Octubre y los días posteriores a la toma del poder.
  • Ver la película Octubre (título original: Октябрь) del director de cine Sergéi Eisenstein, película muda (en esta versión remasterizada posee música de fondo y algunos efectos sonoros) que describe apasionadamente este importante suceso.


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¡Proletarios de todos los países, únanse!


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Siempre, desde que era chico, me sentí atraído por el estudio de las banderas, disciplina que más tarde conocí que se llamaba vexilología. Me interesaban especialmente aquellas de países que ya no existían o de regímenes derrocados. Por eso ahora decidí mostrar esta breve recopilación de las banderas de los oprimidos del mundo con información obtenida de diversas fuentes.

En la Comuna de París

Una simple bandera roja, sin otros símbolos ni escudos fue la que llevaron los revolucionarios de la Comuna de París.







Banderas Anarquistas

La bandera anarquista por excelencia es la bandera negra. Fue utilizada por primera vez que se tenga registro durante las jornadas de la Comuna de París. Mijaíl Bakunin pensaba que el color negro era mucho más revolucionario que el rojo debido a varios motivos: el negro es el opuesto al blanco (muchas veces símbolo de rendición), el negro sugiere internacionalismo frente al nacionalismo del color blanco (utilizado con este significado por muchos Estados, como el blanco del disco de la bandera del Tercer Reich), también el negro puede representar a todos aquellos que cayeron en la lucha por el socialismo.


Otro ejemplo de bandera negra, en este caso con la conocida "A".






Cada escuela del anarquismo tiene su propia bandera, uniendo al negro el color de la filosofía el forma diagonal. Son éstas:


Anarcosindicalismo.






Anarcoprimitivismo.






Anarcofeminismo.






Anarquistas adherentes a la teoría queer.





Banderas comunistas


Los componentes de la bandera de la Unión Soviética, su estrella roja y su hoz y martillo inspiraron a muchas banderas del mundo, de todos los partidos comunistas y de gran parte del movimiento obrero en general.


Otras banderas comunistas que recibieron influencia soviética: Vietnam y China, respectivamente.

La bandera soviética no siempre fue igual, aquí están las otras versiones, pues la expuesta allí arriba es la de 1955 en adelante:

Esta es probablemente la bandera de la URSS en julio de 1923.



La bandera de la URSS desde noviembre de 1923 hasta 1955.





Banderas de los movimientos de liberación nacional

Diversos movimientos de liberación nacional adoptaron estandartes o banderas para diferenciarse del ejército regular contra el que combatían, aunque nunca se plantearon cambiar ni modificar la bandera de su país. Aquí van algunos:


La bandera del Movimiento 26 de Julio de Fidel Castro.



Bandera del MPLA angoleño, grupo que luchó por la independencia de su país y cuya enseña inspiró posteriormente la bandera del país, que no poseía una.


Sea cual sea la bandera con la que uno se identifique en el debate filosófico acerca del camino a seguir en la empresa para el derrocamiento del sistema capitalista, lo importante es conservar el histórico internacionalismo, no caer en reformismos, derrotismos ni revisionismos y luchar por la emancipación de la humanidad, por el nuevo mundo del mañana.

Saludos,
C. Marat


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