¿Luchadores por la fe? No, mercenarios de la muerte

Autor: Mijaíl Koloskov.
Editorial: Agencia de Prensa Nóvosti.
Lugar: Moscú.
Año: 1986.
Título original: Борцы за Веру? Нет, Наемные Убийцы!
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Afganistán, camino de la paz


Autor: Vladímir Avákov.
Editorial: Agencia de Prensa Nóvosti.
Lugar: Moscú.
Año: 1988.
Título original: Афганистан На Пути к Миру
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Otros libros relacionados para descargar

1) Afganistán desde Afganistán; 2) La verdad sobre Afganistán; 3) El árbol en el centro de Kabul; 4) Afganistán. Historia y lucha de un pueblo; 5) Il viaggio di Bang; 6) Visita de amistad a la India, a Birmania y al Afganistán.


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La Internacional, la canción mundial del proletariado y su revolución, un himno para un planeta Tierra realmente libre, fue traducida a muchos idiomas.

Desgraciadamente no todos están disponibles en internet y, por lo tanto, para los que vivimos en países distintos de donde se habla tal o cual idioma, pero buscando en diversos sitios (Hymn.ru, YouTube, SovMusic.ru, etc.) he logrado juntar ciento treinta y cuatro versiones, que incluyen diecinueve instrumentales y lo restante repartido en cincuenta y cinco lenguajes (en algunos hay varias, en otros sólo una). Las lenguas incluidas son: albanés, alemán, árabe, bengalí, birmano, bretón, búlgaro, castellano, catalán, checo, chino, coreano, danés, dari, esloveno, esperanto, estonio, finés, francés, galés, gallego, griego, hebreo, hindi, holandés, húngaro, indonesio, inglés, irlandés, italiano, japonés, kurdo, latín, macedonio, malayo, nepalí, noruego, pastún, persa, polaco, portugués, rumano, ruso, serbocroata, sueco, tagalo, tailandés, turco, tuvano, ucraniano, urdu, valón, vasco, vietnamita, yidis y zulú. Puede encontrar todas las letras haciendo click aquí.

También me aseguré de obtener la mejor calidad de audio posible de cada grabación. Casi todos son archivos MP3, hay algún WMA y OGG y tres RA (Real Audio). Sugiero la utilización del reproductor de medios VLC, que puede reproducir todos los formatos. Si no, deberá asegurarse tener los códecs requeridos instalados.

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Che en la memoria de Fidel Castro

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Contenido:
  1. Biografías del Che y Fidel
  2. Nota a la segunda edición por David Deutschmann
  3. Cronología de la vida del Che
  4. Prólogo por Jesús Montané
  5. Introducción por David Deutschmann
  6. La “ausencia” del Che (discurso, 1965)
  7. Confirmación de la muerte del Che en Bolivia (en la TV, 1967)
  8. Vigilia en memoria del Che Guevara (discurso, 1967)
  9. “Una introducción necesaria” (artículo, 1968)
  10. Sobre la publicación del Diario de Bolivia (en la TV, 1968)
  11. Reflexiones sobre el Che (discurso, 1971)
  12. “Aun sueño con el Che” (entrevista, 1987)
  13. XX Aniversario de la muerte del Che (discurso, 1987)
  14. Entrevista con Tomás Borge (1992)
  15. La llegada de los restos del Che a Cuba (discurso, 1997) 
  16. “Un personaje extraordinario” (discurso, 2003)
  17. Glosario
  18. Fotos
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Fidel en la memoria del joven que es


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Contenido:
  1. Prefacio por Pedro Álvarez Tabío
  2. Introducción por Deborah Shnookal
  3. Niñez y juventud (entrevista con Frei Betto)
  4. Días de universidad (discurso en La Habana)
  5. Colombia 1948: Un Ensayo de Revolución (entrevista con Arturo Alape)
  6. Preparándose para Moncada (entrevista con Frei Betto)
  7. Fotos
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Lenin y Gorki en Capri, 1908.
Un francés me preguntaba un día: ―¿No encuentra Ud. que Lenin es una guillotina que piensa? ―Yo compararía el trabajo de su pensamiento a los golpes de un martillo dotado de conocimiento, que aplasta y destruye lo que al fin debe desaparecer. A los pequeños burgueses de todos los países, Lenin debe, naturalmente, parecerles una Atila, venido para destruir Roma del bienestar y del confort burgués, basado en la esclavitud, la sangre y el pillaje. Pero lo mismo que la Roma antigua mereció perderse, los crímenes del mundo contemporáneo justifican la necesidad de su destrucción. Es una necesidad histórica: nada ni nadie podrá evitarlo. Escuchamos plañidos sobre el valor de la cultura europea, sobre la necesidad de defenderla contra la invasión de los nuevos hunos. Tales discursos no son sinceros y no significan nada en boca de un revolucionario; pero en boca de los organizadores y de los cómplices del vergonzoso crimen de 1914-1918, son repugnantes mentiras. El proceso del desenvolvimiento de la cultura, se entiende por estas palabras el desarrollo progresivo del arte, de la ciencia, de la técnica, y de la «humanización» de los seres que acompaña a este progreso, evidentemente no puede ser disminuido por el hecho nuevo de que tomen en el trabajo cultural, no docenas de millares de individuos, sino masas de varios millones. A veces la audacia imaginativa necesaria en el hombre de letras pone ante mi esta cuestión: ¿cómo ve Lenin, el mundo nuevo? Delante de mí se desarrolla el cuadro grandioso de la Tierra convertida en una esmeralda gigantesca adornada de las facetas del trabajo de una humanidad libre. Todos los hombres son razonables y cada uno tiene el sentimiento de la responsabilidad personal para todo lo que se hace por él y alrededor de él. En todas partes, las ciudades jardines encierran majestuosos palacios; en todas partes trabajan para el hombre las fuerzas de la naturaleza sometidas y organizadas por su espíritu, y él mismo ―al fin― ha llegado a ser el amo efectivo de los elementos. Su energía física no se pierde más en un trabajo grosero y sucio. Se transforma en energía espiritual, y todo su poder se consagra al estudio de los problemas fundamentales de la vida, en la solución de los cuales se debate en vano después de siglos de pensamiento, de pensamiento dividido por los esfuerzos necesarios para explicar y justificar los fenómenos de la lucha social, agotado por el drama inevitable del conocimiento de los principios inconciliables. Llegado a ser más noble bajo los beneficios de la técnica, más juiciosa desde el punto de vista social, el trabajo convertido en deleite del hombre. Realmente libertada, en fin, la razón del hombre ―el principio del hombre― ha llegado a ser intrépida. Intrepidez de espíritu y sagacidad profunda en materia política, tales son los rasgos esenciales de la naturaleza de Lenin. El mundo no entendería el idioma que habla la diplomacia inspirada por él. Ciertamente es un idioma que desgarra groseramente los oídos delicados de los diplomáticos de frac y de smoking, pero es una lengua terriblemente verídica. Y la verdad será grosera hasta que nosotros los hombres no la embellezcamos por nosotros mismos, como la música que es una de las bellas verdades creadas por nosotros. No creo atribuir a Lenin sueños que le sean extraños. No pienso que «romantice» este hombre. Yo no me le puedo representar a mí mismo sin este soberbio sueño de felicidad futura de todos los seres, de una vida luminosa y alegre. Tanto más grande es un hombre cuanto más atrevido es un sueño. Lenin es más hombre que cualquiera de nuestros contemporáneos, y aunque su cerebro esté ocupado ante todo por combinaciones políticas, que un romántico debe calificar de «estrechamente prácticas», estoy persuadido de que en sus raros minutos de descanso su pensamiento activo se deja llevar hacia un porvenir de perfección más lejano y ve mucho más de lo que yo pueda figurarme. La finalidad esencial de toda la vida de Lenin es la felicidad humana, y por esto entrevé en lontonanza de los siglos por venir, el término de este proceso magnifico, al origen del cual ha consagrado toda su voluntad con el valor de un asceta. Es idealista si se entiende por esta palabra la reunión de todos los impulsos en una sola idea: la idea de la felicidad general. Su vida privada es tal, que en una época de gran fe religiosa se hubiera mirado a Lenin como un santo. Lo sé. Esto enfurecerá a los pequeños burgueses; muchos compañeros lo tomarán a broma y Lenin mismo prorrumpirá en una carcajada. Santo es, efectivamente un término paradójico y cómico aplicado al hombre para el cual «no hay absolutamente nada santo» como ha dicho de él el viejo «hombre de Dios», el exrevolucionario N. Tchaikouski. ¡Un santo Lenin, al que el jefe de los conservadores ingleses Churchill, persona de buena educación y de alta cultura, considera como «el hombre más feroz y más execrable»! Pero el honorable personaje no podrá negar que la santidad de la Iglesia raramente ha excluido la ferocidad y la crueldad; testigos, las luchas sangrientas de los Padres de la Iglesia en los concilios ecuménicos, la inquisición y otras varias abominaciones. Por otra parte, el dominio de la actividad cívica ha dado origen en todos los tiempos a un número más grande de personas verdaderamente santas, si se considera bajo este término de santidad el sacrificio desinteresado, heroico, a los intereses del pueblo, de la libertad, de la verdad. Realista severo, político espiritual, Lenin se va haciendo un personaje legendario. De los lugares lejanos de la India, recorriendo centenares de verstas por senderos montañosos a través de los bosques, secretamente arriesgando su vida llegan a Kabul, a la misión rusa, los hindúes humillados bajo el yugo secular de los funcionarios británicos. Llegan y preguntan: ¿Quién es este Lenin? Y desde la otra extremidad de la tierra, se oye a los obreros noruegos decir a un ruso indiferente: Lenin es el muchacho más honrado. No ha tenido igual sobre la tierra. Yo digo: está muy bien. La mayor parte de las gentes tienen necesidad de creer absolutamente para empezar a obrar. Sería mucho esperar a que se pongan a pensar y comprender, dando lugar a que mientras tanto el malvado genio del capital les ahogue cada vez más rápidamente con la miseria, el alcoholismo y la depauperación. Me parece también necesario anotar que Lenin no está exento de la afecciones de la amistad y que en general nada de lo que es humano le es extraño. Esto prueba un vago sentimentalismo y es ridículo hablar de ello; pero los burgueses del mundo entero son tan asustadizos y Churchill, los ojos fijos en Oriente, se irrita tan furiosamente y de una manera tan nociva para su santidad Como tengo un buen corazón me creo obligado a confortar un poco a las gentes timoratas, irritadas, y a todos los enemigos del jefe del «bolchevismo». Se dice que Lenin aprovecha las cualidades de los demás en beneficio propio y en detrimento de la causa. Pero casi siempre sus juicios desfavorables ―que parecen de antemano mal fundados― se confirman inevitablemente por la conducta de las personas que había juzgado desfavorablemente antes de haber visto los resultados de sus trabajos. Esto prueba acaso que Lenin ve mejor los defectos que las cualidades, mas también, que en general y en todas partes abundan más las malas personas que las personas útiles. A veces, entre la rudeza política, brilla la llama de la ternura casi femenina hacia el hombre; estoy seguro de que el terror le hace experimentar sufrimientos insoportables que sabe disimular muy bien. Conozco sus ojos en los cuales este dolor acerbo se ha posado para siempre, para toda la vida. Toda muerte me repugna orgánicamente, pero estos seres no son mártires y jamás mi conciencia me permitiría condenarlos. Observo que hablando de Lenin, experimento el deseo de hablar de muchas cosas y evidentemente, no puede ser de otra manera, cuando se habla de un hombre que está en el centro y por encima de todo. Ya se que se puede decir sobre él, en particular, muchas más cosas de las que quedan dichas. Pero siento escrúpulo dada la modestia de tal hombre desprovisto de ambición, sé que lo poco que he dicho le parecerá superfluo, exagerado y ridículo; que se echará a reir como él sabe hacerlo; mas espero que muchas personas no leerán estas líneas sin provecho para sí mismo. En estas líneas trato de un hombre que ha tenido la audacia de comenzar el proceso de la revolución mundial en un país en que gran número de ciudadanos quieren hacerse repugnantes burgueses y nada más. Tal audacia la miran muchos como una locura. Yo he empezado mi trabajo de instigador del espíritu revolucionario por un himno a la locura de los bravos. Hubo un tiempo en que una piedad natural por el pueblo ruso me había hecho considerar esta locura como un crimen; pero ahora, que veo que ese pueblo sabe mejor sufrir con paciencia que trabajar consciente y honradamente, canto de nuevo un himno a la locura sagrada de los bravos. Y entre ellos Vladimir Lenin es el primero y el más loco.

Máximo Gorki. Versión castellana tomada de la revista Claridad, nº 5, 6 de noviembre de 1920.


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Continuando con la digitalización exclusiva de libros, hoy presento Anécdotas de Lenin. Esas historias, basadas en hechos reales naturalmente, se distribuían separadamente en la URSS. Recopiladas y publicadas para el extranjero, la presente edición es de 1948 de Editorial Calomino de La Plata, Argentina. Autor: Aleksandr Kononov. Traducción desde el inglés por Francisco Brumat.

Contenido:
  • En el río Shush;
  • El alegato redactado por Lenin;
  • Mayo;
  • El arresto;
  • Un viaje peligroso;
  • ¡De nuevo en Rusia, en el hogar!;
  • El mítin;
  • Julio de 1917;
  • En el lago Razliv;
  • El fogonero del tren número 71;
  • Moras rojas;
  • En el puente;
  • En el instituto Smolny;
  • Una muchacha del norte;
  • El aviador;
  • Un disparo del enemigo;
  • "Subbotniks";
  • El viaje a Kashino;
  • El árbol de Navidad en Sokolniki;
  • Lenin y el niñito;
  • El árbol más grande del parque;
  • El hermoso zorro;
  • "U-127";
  • El busto de Lenin;
  • La estatua.

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Este aniversario pasa desapercibido para todos. Puede que algún afgano memorioso aún lo recuerde en su tierra o, más probablemente, en el exilio en Pakistán o Rusia.

Watanjar.
En 1973, la monarquía afgana llegó a su fin. Era un régimen estancado, aunque en los últimos años, jaqueado por las protestas de la juventud, había dado señales de apertura y dejado de ser una monarquía absoluta para convertirse en una parlamentaria. Ésto, sin embargo, no había sido suficiente para los jóvenes oficiales de las Fuerzas Armadas. Educados en cursos en la Unión Soviética, principal socio de Afganistán en todo desde los días que se fundaron ambos países, los militares progresistas querían ver terminados tantos siglos de atraso social y político y acompañaron fervorosamente a Mohammed Daud Khan. Daud era miembro de la familia real, un conservador adscripto a los intereses de la clase dominante afgana, pero estaba resentido con el rey porque éste lo destituyó después de haber sido diez años primer ministro (1953-63). En julio de 1973, en ausencia del monarca, Daud dio un golpe de Estado con el apoyo de los militares y tomó el mando del país. Durante estos acontecimientos se destacaron Abdul Qadir Dagarwal (de la Fuerza Aérea) y Mohammad Aslam Watanjar (del Ejército).

Las fuerzas progresistas afganas habían formado un partido en 1965, llamado Democrático Popular (PDPA). Un ala radical y marxista tenía como líder al jefe del partido, el famoso escritor Nur Mohammad Taraki y el ala moderada y solamente progresista al segundo del PDPA, el abogado Babrak Karmal, aunque también eran destacados Anahita Ratebzad, Sultán Alí Keshtmand y Mir Akbar Kaibar.

Nur M. Taraki
Kaibar, Ratebzad, Karmal y Keshtmand.
El ala moderada le había dado apoyo a Daud y éste había prometido distantas reformas (elevación del nivel de vida, más libertades sociales, reforma agraria, etc.), pero al tiempo se hizo claro que no iba a cumplir. En 1977 Daud estableció una constitución con partido único y ganó de esa forma unas elecciones que lo consagraron como presidente por una década. Criticó a Cuba en el Movimiento No Alineados -del cual Afganistán formaba parte- y destituyó y degradó a los oficiales progresistas que le habían apoyado.

Watanjar, jefe de los tanquistas, en su blindado el día de la Revolución. Después fue colocado en un pedestal en la plaza central de Kabul, a manera de monumento.
El dirigente Kaibar fue asesinado por agentes de su policía política y una manifestación multitudinaria asustó a su gobierno en abril de 1978. Los dirigentes del PDPA fueron encarcelados. En la mañana del 27 de abril comenzó una verdadera revolución: las unidades militares de Kabul marcharon hacia el palacio y vencieron la resistencia de la guardia presidencial (Daud murió en los combates); los oficiales anticomunistas fueron arrestados por sus camaradas de las fuerzas armadas y los presos políticos fueron liberados. Taraki, líder del PDPA, fue nombrado presidente con la tarea de llevar adelante los cambios democráticos y socialistas.

La bandera roja sobre el palacio real.
Taraki junto a escolares.
Imágenes de los festejos en el primer aniversario de la Revolución:

Exhibición deportiva. Al fondo, sobre la tribuna, se aprecia el retrato de Taraki.
Trabajadores de zonas alejadas del país.
Exhibición gimnástica.
Baile frente al palacio.
El gobierno de la República Democrática.
Los cambios no iban a ser en paz: Jimmy Carter y el genio criminal Zbigniew Brzezinski financiaron, armaron y entrenaron a fundamentalistas que terminaron por arrasar Afganistán y son hoy los supuestos rivales de los invasores estadounidenses, quienes saben que la alternativa a ellos y a los fundamentalistas son los marxistas, por eso, hoy están negociando desesperadamente por integrar a los talibanes al gobierno (que está integrado por yihadistas reciclados).
Brzezinski y Bin Laden en los '80.
La historia capitalista tergiversa, oculta e empaña hechos para que los oprimidos nunca conozcan que no siempre fue como es ahora y no tiene por qué seguir siendo. Hay otro camino y ése es el del socialismo revolucionario y científico.


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La poderosa imagen de Carlos Marx, el archienemigo del capitalismo, se pasea dignamente por Wall Street, el corazón actual de la bestia.


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Siempre, desde que era chico, me sentí atraído por el estudio de las banderas, disciplina que más tarde conocí que se llamaba vexilología. Me interesaban especialmente aquellas de países que ya no existían o de regímenes derrocados. Por eso ahora decidí mostrar esta breve recopilación de las banderas de los oprimidos del mundo con información obtenida de diversas fuentes.

En la Comuna de París

Una simple bandera roja, sin otros símbolos ni escudos fue la que llevaron los revolucionarios de la Comuna de París.







Banderas Anarquistas

La bandera anarquista por excelencia es la bandera negra. Fue utilizada por primera vez que se tenga registro durante las jornadas de la Comuna de París. Mijaíl Bakunin pensaba que el color negro era mucho más revolucionario que el rojo debido a varios motivos: el negro es el opuesto al blanco (muchas veces símbolo de rendición), el negro sugiere internacionalismo frente al nacionalismo del color blanco (utilizado con este significado por muchos Estados, como el blanco del disco de la bandera del Tercer Reich), también el negro puede representar a todos aquellos que cayeron en la lucha por el socialismo.


Otro ejemplo de bandera negra, en este caso con la conocida "A".






Cada escuela del anarquismo tiene su propia bandera, uniendo al negro el color de la filosofía el forma diagonal. Son éstas:


Anarcosindicalismo.






Anarcoprimitivismo.






Anarcofeminismo.






Anarquistas adherentes a la teoría queer.





Banderas comunistas


Los componentes de la bandera de la Unión Soviética, su estrella roja y su hoz y martillo inspiraron a muchas banderas del mundo, de todos los partidos comunistas y de gran parte del movimiento obrero en general.


Otras banderas comunistas que recibieron influencia soviética: Vietnam y China, respectivamente.

La bandera soviética no siempre fue igual, aquí están las otras versiones, pues la expuesta allí arriba es la de 1955 en adelante:

Esta es probablemente la bandera de la URSS en julio de 1923.



La bandera de la URSS desde noviembre de 1923 hasta 1955.





Banderas de los movimientos de liberación nacional

Diversos movimientos de liberación nacional adoptaron estandartes o banderas para diferenciarse del ejército regular contra el que combatían, aunque nunca se plantearon cambiar ni modificar la bandera de su país. Aquí van algunos:


La bandera del Movimiento 26 de Julio de Fidel Castro.



Bandera del MPLA angoleño, grupo que luchó por la independencia de su país y cuya enseña inspiró posteriormente la bandera del país, que no poseía una.


Sea cual sea la bandera con la que uno se identifique en el debate filosófico acerca del camino a seguir en la empresa para el derrocamiento del sistema capitalista, lo importante es conservar el histórico internacionalismo, no caer en reformismos, derrotismos ni revisionismos y luchar por la emancipación de la humanidad, por el nuevo mundo del mañana.

Saludos,
C. Marat


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