Por Julie Lévesque. Tomado de Rebelión.

El objetivo de la presencia militar estadounidense en África está bien documentado: contrarrestar la influencia china y controlar los lugares estratégicos y los recursos naturales, incluidas las reservas petroleras. Esta afirmación fue confirmada hace ya más de ocho años por el departamento de Estado estadounidense.

En el año 2007 el consejero del departamento de Estado de EE.UU. J. Peter Pham se refirió a los objetivos estratégicos del AFRICOM: “Proteger el acceso a los hidrocarburos y a otros abundantes recursos estratégicos africanos, una tarea que consiste en proteger la vulnerabilidad de esas riquezas naturales y asegurar que terceras partes como China, India, Japón o Rusia no logren su monopolio o tratamientos especiales”. (Nile Bowie, US AFRICOM Commander Calls for “Huge” Military Campaign in West Africa, Global Research, 11 de abril de 2012).

A principios de febrero, “de paso por el Centro de estudios estratégicos e internacionales de Washington D.C., el jefe del AFRICOM, el general David Rodríguez, convocó una campaña de “contrainsurrección” de gran envergadura por cuenta de Estados Unidos contra los grupos del oeste de África»:

El jefe del Comando de Operaciones Especiales de EE.UU. (SOCOM), el general Joseph Votel, hizo también la semana última consideraciones similares en la Academia West Point del ejército de EE.UU. afirmando que los equipos de comando estadounidenses deben prepararse para nuevos desplazamientos contra Boko Haram y el Estado Islámico (Thomas Gaist, US AFRICOM Commander Calls for “Huge” Military Campaign in West Africa, World Socialist Web Site, 2 de febrero de 2015).
Mark P. Fancher ha señalado la hipocresía y la “arrogancia imperialista” de los países occidentales que “a pesar de la universal condena al colonialismo están siempre dispuestos a divulgar públicamente (sin excusarse) sus planes expansionistas y de coordinación de su presencia militar en África”. (Marc P. Fancher, Arrogant Western Military Coordination and the New/Old Threat to Africa, Black Agenda Report, 4 de febrero de 2015).

Una gran cantidad de tropas procedentes de Benín, Camerún, Níger, Nigeria y Chad han sido actualmente desplegadas para luchar contra Boko Haram.

Esta nueva guerra en África contra otra oscura entidad terrorista recuerda a la fracasada campaña de propaganda de Kony 2012 envuelta en ideales humanitarios. Se utilizó como una pantalla de humo para evitar abordar la cuestión de las víctimas de la guerra contra el terrorismo y sus verdaderas causas, con el objetivo de justificar otra invasión militar. Es cierto que Boko Haram ocasiona muchas víctimas, pero el objetivo de la intervención occidental en África no es ir en ayuda de esas víctimas.

El conflicto más mortal desde la Segunda Guerra Mundial, el que siempre genera más indignación es el que acontece en el Congo. Y ni a la élite occidental ni a sus medios les preocupa en absoluto. Lo que demuestra que las intervenciones militares no están destinadas a salvar vidas.

Para comprender por qué los medios se concentran en Boko Haram necesitamos saber quién está detrás de esta organización. ¿Cuál es el contexto subyacente y cuáles los intereses a los que sirve?

Boko Haram: ¿Otra operación clandestina de Estados Unidos? 

Boko Haram tiene su sede en el norte de Nigeria, el país más poblado y la mayor economía africana. Nigeria es el mayor productor de petróleo del continente y dispone del 3,4% de las reservas mundiales de petróleo bruto.

En mayo de 2014 African Renaissance News publicó un detallado reportaje sobre Boko Haram y la posibilidad de que dicha organización fuese otro operativo secreto de la CIA para hacerse con el control de Nigeria.
El mayor triunfo del AFRICOM para implantar una Pax Americana en África sería lograrla en el país africano más estratégico, Nigeria. Es en este marco donde entra en perspectiva el asunto de Boko Haram, que causa furor, y la predicción del Intelligence Council de Estados Unidos de la desintegración de Nigeria en 2015, de la que mucho se ha hablado (…) (Atheling P. Reginald Mavengira, Humanitarian Intervention in Nigeria: Is the Boko Haram Insurgency Another CIA Covert Operation? Wikileaks, African Renaissance News, 8 de mayo de 2014).
Entre los años 1970 y 1980 Nigeria ayudó a muchos países africanos “desafiando claramente los intereses de EE.UU. y sus aliados occidentales, una oposición que condujo en esa época a un retroceso de las iniciativas occidentales en África” (Ibid).

Nigeria ejerce su influencia en la región gracias al liderazgo del Grupo de Control de la Comunidad Económica de los Estados del Oeste de África (ECOMOG), un ejército formado por soldados de varios países africanos y organizado por la Comunidad Económica de los Estados del Oeste de África (CEDEAO). Ese grupo intervino en la guerra civil de Liberia en los años 80, la cual fue creada en 1821 por EE.UU. y gobernada por estadounidenses-liberianos por más de un siglo.

Las potencias occidentales, y en primer lugar Estados Unidos, obviamente no están dispuestas a dejar que los africanos dispongan de un ejército multinacional en el que ellas no desempeñen el papel principal. El ACRI, transformado más tarde en el AFRICOM, se creó en el año 2000 para contener la influencia de Nigeria y contraponerlo al ECOMOG, evitando así la emergencia de una fuerza militar africana conducida por africanos.

Según documentos de Wikileaks que menciona más adelante el artículo de Mavengira la embajada estadounidense en Nigeria constituye:
“Una base de operaciones para actos subversivos de gran envergadura y de gran magnitud contra Nigeria, especialmente para la escucha de las comunicaciones en el Gobierno nigeriano, el espionaje financiero de nigerianos destacados, el sostén y el financiamiento de grupos subversivos, insurgentes y de propaganda para la discordia entre diferentes grupos nigerianos y el uso del chantaje vinculado a lo relacionado con las visas con el objeto de obligar y conducir a los nigerianos de alto nivel a actuar en favor de EE.UU.” (Mavengira op.cit).
Mavengira forma parte de la Green White Coalition un “grupo ciudadano de defensa formado por voluntarios nigerianos de diferentes grupos étnicos y de diferentes convicciones religiosas”. Y describe que el objetivo último de los operativos estadounidenses clandestinos en su país es “eliminar a Nigeria como potencial rival estratégico de EE.UU. en el continente africano” (Ibid).

Una investigación sobre la secta Boko Haram realizada por la Coalición Green White descubrió que la “campaña de Boko Haram es un operativo secreto organizado por la Central Intelligence Agency (CIA) de EE.UU. coordinado por la embajada estadounidense en Nigeria”. Estados Unidos en otras oportunidades ya ha utilizado sus embajadas para sus operativos secretos. La embajada de Bengasi fue la base de un operativo secreto de tráfico armas para los mercenarios que luchan contra Bachar Al-Assad en Siria. En cuanto a la embajada de Ucrania, un video de noviembre de 2013 recientemente aparecido muestra a un parlamentario ucraniano explicando otro operativo clandestino destinado a fomentar disturbios civiles con el objetivo de derrocar al Gobierno democráticamente elegido.

La investigación de Green White Coalition sobre Boko Haram revela un plan de National Intelligence Council de EE.UU. de tres etapas destinado a “pakistanizar” Nigeria, internacionalizar la crisis y dividir el país en virtud de un mandato y de una fuerza de ocupación de la ONU. El plan “prevé” la desintegración de Nigeria hacia 2015. Es interesante citar la investigación con detalle:
“El conjunto del informe de National Intelligence Council es en realidad una declaración codificada de intenciones en la que EE.UU. prevé desmantelar eventualmente Nigeria mediante complots de desestabilización […]”.
Etapa 1: “Pakistanizar” Nigeria
Viendo la real existencia del flujo de Boko Haram es probable que en los meses próximos se produzca una ola de atentados y ataques a edificios públicos.
El objetivo es exacerbar las tensiones y las sospechas mutuas entre los adeptos a las dos religiones prevalentes en Nigeria y arrastrarlos a una violencia interreligiosa […].
Etapa 2: Internacionalización de la crisis
EE.UU., la Unión Europea y las Naciones Unidas pedirán la terminación de la violencia […]. Para crear el efecto se producirá en los medios internacionales una importante cobertura de la crisis en Nigeria con algunos “expertos” que discutirán acerca de sus ramificaciones. Dichos expertos se esforzarán en crear la impresión de que solo mediante la intervención extranjera podrá solucionarse esa crisis.
Etapa 3: La gran división sobre la base de un mandato de la ONU
Se propondrá en primer lugar la intervención de una fuerza internacional de paz con el objeto de separar a los grupos beligerantes y/o un mandato de la ONU asignará diferentes áreas de Nigeria a las potencias ocupantes. Desde luego EE.UU. y sus aliados, guiados por sus exclusivos intereses económicos, habrán discutido previamente entre bambalinas las zonas a ocupar […] (Ibid).
En 2012 escribía Nile Bowie:
“El diario Nigerian Tribune ha informado de que Boko Haram está financiado por diferentes grupos de Arabia Saudita y del Reino Unido, especialmente del fondo fiduciario Al-Muntada, con sede en el Reino Unido, y la Sociedad Islámica Mundial de Arabia Saudita [8]. En una entrevista realizada por Al-Jazeera a Abou Mousab Abdel Wadoud, el jefe de Al Qaida en el Magreb Islámico (AQMI), afirmó que algunas organizaciones con sede en Argelia han provisto de armas al movimiento Boko Haram de Nigeria “para defender a los musulmanes de Nigeria y parar los avances de una minoría de cruzados”.
Está ampliamente documentado que miembros de Al Qaida y del grupo islámico que combatió en Libia (GICL) lucharon junto a los rebeldes libios y recibieron armas y apoyo logístico directamente de los países de la OTAN durante el conflicto libio en 2011 […].
Para la administración de Obama el apoyo clandestino a organizaciones terroristas destinado a lograr objetivos de política exterior parece una condición previa a la intervención en el extranjero. Boko Haram existe como una división independiente del aparato desestabilizador estadounidense orientado a quebrar el país más poblado de África y mayor mercado potencial” (Nile Bowie, CIA Covert Ops in Nigeria: Fertile Ground for US Sponsored Balkanization, Global Research, 11 de abril de 2012).
Según algunos informes hay también algunos comandantes nigerianos implicados en el financiamiento de la insurrección.
“Un soldado nigeriano del Estado de Borno expresó en un reportaje que Boko Haram atacó Gamboru Ngala en su presencia pero que su comandante ordenó no rechazar el ataque. El soldado dijo al Service Hausa de la BBC que mientras ocurría el ataque había helicópteros que sobrevolaban el lugar. 300 personas fueron asesinadas, se quemaron casas y un mercado mientras los soldados solo miraban porque habían recibido la orden de no resistir el ataque. El soldado declaró que la insurrección de Boko Haram solo terminará cuando los oficiales superiores del ejército dejen de alimentarla.
Con oportunidad del secuestro de las chicas de Chibok un soldado afirmó en una entrevista del Sahara Reporters:
“Recibimos la orden de detener a los vehículos que llevaban a las niñas, pero al comienzo de la misión recibimos la orden contraria, es decir retirarnos. Les puedo asegurar que nadie nos encargó buscar a nadie”.
Algunos soldados sospechan que sus comandantes confían sus operaciones militares a la secta Boko Haram (Audu Liberty Oseni, Who is Protecting Boko Haram. Is the Nigerian Government involved in a Conspiracy?, africanexecutive.com, 28 de mayo de 2014).
Esos comandantes, ¿habrían sido obligados a hacerlo por parte de elementos de la embajada estadounidense, como sugiere la investigación de Greenwhite Coalition anteriormente citada?

Boko Haram: ¿próximo capítulo en la fraudulenta, costosa, destructiva y asesina guerra contra el terrorismo? 

Ha quedado claramente demostrado que la llamada guerra contra el terrorismo ha acrecentado dicho terrorismo. Nick Turse explica:
“[Diez] años después de que Washington empezase a usar el dinero de los contribuyentes para la lucha contra el terrorismo y los esfuerzos de estabilización en África y de que sus fuerzas comenzara a explotar el Campo Lemonnier (Yibuti), el continente ha experimentado profundos cambios, pero no los buscados por EE.UU. La Universidad Berny Sebe de Birmingham cita el ejemplo de la Libia postrevolucionaria, el hundimiento de Mali, la eclosión de Boko Haram en Nigeria, el golpe de Estado de la República Centroafricana y la violencia en la región de los Grandes Lagos de África como prueba de la creciente volatilidad. “El continente es hoy más inestable que en los años 2000 cuando Estados Unidos comenzó a intervenir directamente”. (Nick Turse, The Terror Diaspora: The U.S. Military and Obama’s Scramble for Africa, Tom Dispatch, 18 de junio de 2013).
¿Qué quiere Estados Unidos en África? 

Tratándose de intervenciones en el exterior, décadas de historia han demostrado que los objetivos declarados del ejército estadounidense y sus verdaderas intenciones no son siempre las mismas. Su verdadera intención nunca es salvar a los seres humanos, sino más bien salvar las ganancias y ganar poder. Las intervenciones de Estados Unidos y la OTAN no salvan, matan.

Llevadas a cabo desde comienzos de siglo han matado a centenares de miles de personas, si no más de un millón. Es muy difícil cuantificarlo, porque la OTAN jamás quiere saber a cuántos civiles ha matado. Como destacaba The Guardian en agosto de 2011 no existe “un proyecto internacional de gran envergadura dedicado al balance de los decesos ocurridos en el conflicto de Libia”, salvo en un breve período.

En febrero de 2014 “se estimaba que al menos 21.000 civiles fallecieron de muerte violenta debido a la guerra” en Afganistán según Cost of War. En cuanto a Irak, en mayo de 2014 se contaban “por lo menos 133.000 civiles muertos, víctimas de la violencia directa después de la invasión”.

En cuanto a Libia los medios tradicionales mintieron sobre el hecho de que Gadafi había iniciado la violencia atacando a manifestantes pacíficos, una falsedad destinada a demonizar a Gadafi y encender a la opinión pública en favor de una intervención militar. Como explicaba el Centre Belfer for Science and International Affairs “son efectivamente los manifestantes los que iniciaron la violencia”.

Alan Kuperman escribió:
El gobierno reaccionó ante las manifestaciones rebeldes mandando al ejército, pero no se centró intencionalmente en los civiles ni recurrió al uso excesivo o ciego de la fuerza como afirmaron los medios occidentales […]
El mayor malentendido con respecto a la intervención de la OTAN se refiere a que salvó vidas beneficiando a Libia y a sus vecinos. En realidad cuando intervino la OTAN, a mediados de marzo de 2011, Gadafi ya había recuperado el control de casi toda Libia y los rebeldes se hallaban en retirada hacia Egipto. De modo que el conflicto estaba a punto de terminar, apenas seis semanas después de haber estallado, con un balance de unos 1.000 muertos, incluyendo soldados, rebeldes y civiles atrapados entre dos fuegos. La intervención de la OTAN permitió a los rebeldes volver al ataque, prolongando así la guerra siete meses más y causando la muerte de al menos 7.000 personas más. (Alan Kuperman, Lessons from Libya: How Not to Intervene, Belfer Center for Science and International Affairs, septiembre 2013).
A pesar de estas cifras los medios intentarán convencernos todavía una vez más de que lo que más necesita el mundo en este momento es desembarazarse del grupo terrorista Boko Haram y que la única solución es la intervención militar a pesar de que la denominada guerra contra el terror ha derivado en el aumento del terrorismo a escala mundial. Como hacía notar el Washington’s Blog en 2013 “el terrorismo a escala mundial disminuyó entre 1992 y 2004… pero creció como una flecha desde el 2004”

The Guardian por su parte informaba en noviembre de 2014:
El indicador mundial del terrorismo (Global Terrorism Index) registró el último año un total de casi 18.000 muertes, un 60% más que el año precedente. Cuatro grupos fueron los responsables de la mayor parte de esas muertes: el Estado Islámico (EI) en Irak y en Siria; Boko Haram en Nigeria; los talibanes en Afganistán y Al Qaeda en diferentes lugares del mundo (Ewen MacAskill, Fivefold increase in terrorism fatalities since 9/11, says report, The Guardian, 18 de noviembre de 2014).
The Guardian omite siempre que todos esos grupos, incluidos Boko Haram y el Estado Islámico, de una forma u otra han sido armados, entrenados y financiados por la alianza de Estados Unidos y la OTAN y sus aliados de Medio Oriente.

Gracias al apoyo clandestino de los países occidentales, a los mercaderes de armas y a los banqueros que ganan con la muerte y la destrucción, la guerra al terrorismo funciona bien. Occidente propicia intervenciones militares sin fin simulando ignorar las verdaderas causas del terrorismo y la razón por las que se expande, escondiendo su papel y por lo tanto poniendo de relieve cuál es su verdadero objetivo en África: alimentar el terrorismo para desestabilizar y destruir los países, justificando así la invasión militar que permite conquistar las tierras más ricas del continente africano simulando salvar al mundo del terror.


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Por Fernando Báez.

El anuncio del equipo de la Unesco que ha visitado Malí tras la intervención francesa ha advertido con pesar que como resultado de una investigación sistemática entre el 28 de mayo y el 3 de junio se ha podido determinar que hay 4.200 manuscritos antiguos destruidos contra la creencia optimista de que no superaban el centenar. Y lo que es peor: se confirma que los grupos Ansar al Din y MYAO que proclaman la Yihad radical, no se contentaron con capturar Tombuctú, Gao y Kidal sino que a sus masacres hay que añadirle el delito de memoricidio contra sepulcros y monumentos.

Hace 4 meses, mientras visitaba Mali en una investigación sobre la ruta transahariana de los libros medievales, advertí en la prensa internacional que esto sucedería con esa melancolía que tiene todo escritor al tener la razón en un hecho trágico. Y, por desgracia, lo irremediable ha devastado un país donde todavía viven en el miedo y en la incertidumbre bibliotecarios y custodios de los bienes culturales porque las amenazas en sus contra son inevitables. Miles salieron de Tombuctú a Bamako y se espera otra diáspora en los días por venir, dado que la guerra civil impide formular juicios prudentes sobre los que pasa. Ni los intervencionistas franceses ni la Junta Militar que gobierna Malí ni los radicales musulmanes dicen toda la verdad y la propaganda ha intoxicado de miedo el cálido ambiente.

Tombuctú, como Bagdad o El Cairo, es más un recuerdo colectivo de diversas generaciones que un lugar y no es incomprensible el temor que ha renacido por las consecuencias de nuevos ataques cuando se marchen las tropas francesas sobre la antigua ciudad, donde se han construido monumentos culturales que son Patrimonio de la Humanidad según la declaratoria que hizo la Unesco en 1988 y la inclusión de las extraordinarias bibliotecas del lugar, que forman parte del Programa Memoria del Mundo y sobre todo de la historia olvidada de España. Tombuctú, llamada también El Dorado africano y también la villa de los 333 santos, jamás ha conocido tiempos de paz, pero nunca an tes como ahora ha sido tan evidente su posible exterminio justo cuando había logrado ser una referencia turística planetaria con festivales de teatro y música.

El orientalismo ignoró por siglos –o para ser más exacto, omitió- el mestizaje curioso entre el mundo musulmán y los cultos antiguos africanos. Con la penetración del Islam cambiaron incluso las mitologías de pueblos tan independientes como los mandinga o los dogón. En Tarik al-fattash de Mahmud B. Muttawakkil Ka´ti se lee que el Caos dominó a sus habitantes, hasta que aceptaron el credo de Alá. Todavía puede encontrarse entre los ancianos una práctica esotérica animista; y la práctica exotérica islámica comunitaria.

La ciudad de Tombuctú, hoy abandonada por habitantes que huyen despavoridos, llegó a tener 200 madrazas para enseñar teología y no menos de 40.000 estudiantes divulgaron su doctrina. En Tombuctú funcionó la que se estima primera universidad del mundo de Sankore o Sankore Masjid; gracias a la erudición de sus creadores, la universidad alcanzó el número aproximado de 25.000 estudiantes y escolares entre los que se contaron hombres que llegaron a ser sabios como Abu Al Baraaka o Mohammed bin Mohammed Kara.

De las mezquitas habría que mencionar Djinguereiber, hoy con daños en sus sepulcros, erigida hacia 1325 por Ishaq es-Saheli, el escéptico arquitecto granadino nacido en 1290 que enriqueció por la millonaria fortuna que le pagó el espléndido emperador Mansa Musa, quien también se distinguió porque hizo su peregrinación a La Meca con sesenta mil personas y cien camellos cargados de oro sólo para probar su devoción. El edificio de la mezquita es extraño y su estilo desconcertante y mimético ante el paisaje se extendería por la ciudad al combinar el adobe y la palmera, como puede verse también en la milagrosa Sidi Yahya , que estuvo abandonada hasta que un iluminado apareció del desierto con las llaves y pudo abrirla siglos más tarde, o en la gigantesca Mezquita de Djenné.

De las grandes patrimonios de Tombuctú, sin duda que sus bibliotecas y libros. Una de ellas fue la biblioteca errante que conformó lo que hoy se llama Fondo Kati, una de las maravillas más increíbles de Malí. Ni su número es habitual (comenzó por la cifra de 400 volúmenes y hoy tiene 7000 volúmenes sagrados); tampoco deja de sorprender que sus manuscritos híbridos salieron en unas condiciones clandestinas de España, pasaron de mano en mano de Marruecos a Walata en Mauritania y estaban en el Níger hacia el siglo XVI hasta 1818, y sus herederos la escondieron cuando los franceses la buscaban en Malí para llevársela a París. Volvió a reaparecer la colección en 1990 y para 1999 estaba abierta al público, con los apuntes que solía hacer Mahmud Kati a sus textos que producen de fuentes árabes, españolas, hebreas e incluso francesas y que León el Africano admiró sin medida.

Según la versión de Ismael Diadiè Haïdara, descendiente autorizado de los Banû l-Qûtî ( de ahí el nombre Kati), hay más de 3 00 archivos que permitirían reescribir los lazos entre Tombuctú y el exilio morisco español, lo que permitiría recuperar una parte inevitable de la crónica de España. En Malí, aunque su nombre deriva del bambara y significa àmakɔ̌ o cocodrilo pantanoso, es habitual decir que quien no ha sido picado por un escorpión es porque no ha pisado la arena.

En un manifiesto público fechado el 25 de Febrero de 2000 autores como el fallecido Premio Nobel de Literatura José Saramago y autores de enorme importancia como Juan Goytisolo, Antonio Muñoz Molina, José Da Silva Horta y Ousmane Diadié Haidara, entre muchos otros, se alertaba sobre el estado del Fondo Kati:

"Hoy tres mil manuscritos de una familia exiliada de Toledo, la Familia Kati están en peligro de destrucción en Tombuctú. El diario ABC de España, News and Events de la Northwestern Uiniversity de EEUU, el Boletín de la Saharan Studies Association de EEUU, y el 26 Mars de Mali llevan meses señalándolo en vano”.

Lamentablemente, para 2012 el Fondo Kati todavía esperaba buena parte de la ayuda de la Junta de Andalucía, dispersada –como sabemos-- por demagogos y políticos irresponsables. Los 7000 libros que ha cuidado Haïdara, estaban ya en peligro antes de que la ciudad fuera capturada por rebeldes Tuaregs, pese a que el tatarabuelo del intelectual escribió: “Hemos perdido el color y la lengua, pero nos queda la memoria”. 

Bastó un golpe de estado en Malí el 22 de marzo de 2012 para que fuera más evidente la precariedad de este legado. En un sublime texto, un poeta se atrevía a expresar un tema que se volvería nostálgico y popular: “La sal viene del Norte, el oro viene del sur, la plata viene de los blancos, pero la palabra de Dios, los cuentos hermosos y las posturas santas sólo los hallarás en Tombuctú”. 
 
El amor por los libros en Malí no era inusual y se citan anécdotas que tal vez exageran, pero definen un contexto. Se dice, por ejemplo, que Al Uaqidi al morir dejó 823 baúles de libros y que el erudito Al Jahiz fue uno de los primeros hombres víctimas de su biblioteca porque al caerle un armario con libros lo aplastó y murió. Son curiosidades, pero asombrosas porque en la misma fecha una biblioteca en Europa apenas llegaba a 2000 títulos en un monasterio. Sobre todo a partir de la batalla de las Navas de Tolosa en 1212 el exilio de familias moriscas al África estableció distintas rutas de libros que fueron sacados para ser salvados de la hoguera. Y entre algunos de los que huyeron estaban Al Fazzazi el Qurtubi (1229), Alí ben Ziyad (1468), el arquitecto y poeta Es Saheli (1290), el “último visigodo”, Yuder Pachá y el mitológico Azzan el Wazani mejor conocido como “León el africano”.

El 50% de 500.000 libros y archivos ha desaparecido hasta el día de hoy, y la comisión de la UNESCO ha encontrado daños irreparables que sobrepasan los 10 millones de dólares, esto, es el presupuesto de alimentación de todo el norte en ruinas... Todo el norte de Malí es una región sitiada, donde el Programa Mundial de Alimentos (PMA) calcula que los refugiados siguen en Mauritania, Níger, Burkina Faso y Argelia sin esperanzas de volver; y este miedo lo manifiestan los valientes bibliotecarios que resisten justo a esta misma hora el desafío de la violencia y el odio que han puesto una emboscada a Tombuctú. El 2 de abril la Directora Irina Bokova de la UNESCO publicó una nota de prensa manifestando su preocupación por el futuro de la cultura de Malí y dejó claro que la comunidad internacional debía reaccionar sin demora, pero el desastre ha llegado para tristeza del mundo.

****

¿Primavera africana?”, preguntó no sin cierta sorna el guía que me despidió en el Aeropuerto de Bamako después de pasar un mes en Malí en enero de 2013.

¿Me pregunta por una posible primavera africana?”, volvió a interrogar con ese tono de los hombres que ya lo han visto todo o están por verlo y luego respondió de modo definitivo y suficiente cuando alguien advirtió en voz alta que el vuelo tendría un retraso de 24 horas más: “Sangre, dictaduras, corrupción, masacres, todo eso forma parte de la imagen de África, pero uds. los extranjeros sólo ven la fachada, vienen y se marchan pronto, y no entienden que la verdad del continente está en sitios sagrados como Tombuctú, un símbolo de la resistencia cultural y de la diversidad de nuestros pueblos”. Cuando el hombre se alejó, pensé en sus palabras y me dije a mi mismo que algo más grave estaba por venir porque el paradigma de tenacidad estaba en peligro. Esto mismo que pensé debió sentirlo ahora Lazare Eloundou Assomo al contemplar cientos de reliquias convertidas en ceniza por un sectarismo condenable que viola el derecho humano a la memoria e identidad que tienen todos los pueblos.


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Expériences socialistes en Afrique

Francis Arzalier


Essai - Socialisme - L'Aventure du socialisme
2010
ISBN : 9782841098392

Il incombe aujourd’hui aux historiens d’étudier, hors de toute caricature, les expériences socialistes du XXe siècle, non seulement en Europe ou en Asie, mais aussi sur le continent africain, en Égypte et en Algérie, en Guinée, au Bénin et au Congo (Brazzaville), au Burkina et au Ghana, en Angola, en Éthiopie et au Mozambique... Car, on l’oublie souvent, ces pays connurent aussi leurs « expériences socialistes », qu’il est de bon ton aujourd’hui d’occulter, de moquer, de dénigrer : elles furent pourtant si marquantes qu’une évidente nostalgie de ce passé « progressiste » s’exprime partout, deOuagadougou à Alger, de Konakry à Antananarivo.

Ces expériences ne sont pas objets froids et cadavres sans vie : elles portèrent l’espoir, l’enthousiasme de millions d’Africains désireux d’un avenir plus juste. Même s’il est maladroit, inachevé, l’essai prométhéen de construire une société au service des hommes et des peuples vaut toujours mieux que la soumission à un destin injuste. C’est vrai en Afrique comme ailleurs.

Ont participé à cet ouvrage : Henri Alleg – Samir Amin – Francis Arzalier – Silas Cerqueira – Marc Chapiro – Amady Aly Dieng – Albert Gandonou – Negede Gobezie – Sadek Hadjérès – Jean-Claude Rabeherifara – Amadou Seydou Traoré – Martin Verlet.

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Por Thomas C. Mountain para CounterPunch. Traducido del inglés por Sinfo Fernández para Rebelión.

El mes de octubre de 2011 quedará como monumento histórico a los hechos de heroísmo y Apocalipsis acaecidos en el desierto libio cuando el pueblo de Sirte, ciudad natal del Coronel Gadafi, emprendió una lucha desesperada y condenada al fracaso para proteger a sus familias y hogares del poderío de la OTAN y sus aliados, las bandas de rebeldes libios.

Como la historia la escriben casi siempre los ganadores, el trágico relato de cómo unos miles de anónimos residentes de Sirte, hombres y mujeres, lucharon casa por casa hasta el amargo final es la primera saga del siglo XXI de heroísmo condenado al fracaso, un drama histórico trágico que trae a la mente a los judíos de Varsovia, el Alzamiento de Pascua de Irlanda o la Comuna de París.

Con múltiples canales internacionales de noticias cubriendo la situación las 24 horas del día, el mundo entero tan solo pudo echar una ojeada a la despiadada cruzada de la OTAN en Libia, donde no había ningún lugar seguro, ni colegio, ni hospitales o complejos de apartamentos. A pesar de los misiles que llovían desde el cielo conformando un nuevo Apocalipsis que no se interrumpía ni de noche ni de día, de las miles de toneladas que crearon un infierno explosivo en tan solo unos meses, sin embargo, el pueblo de Sirte se negó a rendirse.

Quizá pudo deberse a que todos conocían bien cuál iba a ser su destino si rendían sus armas, porque durante los meses anteriores habían podido comprobar ya qué clase de asesinos eran los ganadores, cuando tanto pueblos como ciudades, tras caer ante las milicias fortalecidas por la OTAN, eran pasados a cuchillo, literalmente en muchos de los casos.

Primero, los rebeldes se aproximaron a Sirte todo lo que se atrevieron y dispararon todas las toneladas de artillería pesada y potentes proyectiles antiaéreos que fueron necesarias. Los proyectiles de 23 mm pueden penetrar hasta 4 pulgadas [10 centímetros] en corazas blindadas, lo que hizo que los muros de cemento fueran una pobre defensa para el pueblo de Sirte.

Cuando fue imposible soportar más las letales y potentes explosiones, los habitantes de Sirte salieron precipitadamente de sus hogares y refugios y pusieron en fuga a los rebeldes, haciéndoles escapar velozmente como perros apaleados con el rabo entre las piernas y lanzando temerosas miradas por encima del hombro.

Después sobrevino un bombardeo apocalíptico con los aviones de combate de la OTAN haciendo círculos a unos 30.000 metros de altura, mientras los héroes de Sirte caían abrasados y hechos pedazos bajo el feroz sol del desierto libio. Una, dos veces, tres, diez o más fueron repitiéndose esos ciclos, con los menguados defensores de Sirte retirándose a barrios y zonas que cada vez eran más pequeños.

La semana de la derrota final fue testigo de un último contraataque, un último perro apaleado y, como venganza, una última carnicería explosiva de la OTAN, y Sirte quedó al borde de la destrucción total.

Luego vino la última salida, lo que era una retirada honrosa de combate hasta que los misiles de la OTAN incineraron la columna de camiones cuando iban camino de la libertad tras romper el cerco de Sirte.

Entre los que sobrevivieron a la furia apocalíptica final de la OTAN estaba el mismo Coronel Gadafi y su muerte permanece documentando uno de los actos más horribles de brutalidad y salvajismo que los registros históricos han recogido.

Los combatientes de Sirte que quedaron atrás fueron rodeados en sus hogares y barriadas por unos rebeldes que les taparon los ojos, les torturaron y ajusticiaron por miles y para los que no existían leyes de la guerra ni prisioneros que proteger. Cuando finalmente los rebeldes pusieron fin a su criminal orgía de sangre y saqueo, Sirte se convirtió en una ciudad fantasma, donde solo quedaron ratas y buitres, bien alimentados con los cadáveres de los muertos sin enterrar.

En la actualidad, mientras el Partido Democrático Libio pide que los mantenedores de la paz invadan y ocupen Libia para proteger a su pueblo de las antiguas milicias rebeldes convertidas en bandidos y señores de la guerra, Sirte permanece como monumento a la OTAN, una visión apocalíptica de ruinas bombardeadas, donde miles de sus habitantes permanecen enterrados bajo los escombros de sus casas y apartamentos, hospitales y escuelas, donde inútilmente buscaron refugio de la venganza de la OTAN que lanzaba fuego y azufre sobre ellos desde los cielos.

¡Recuerden Sirte cada mes de octubre a partir de ahora, una estampa de heroísmo y Apocalipsis en el desierto libio!


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Estoy convencido de que la experiencia socialista africana más seria y más comprometida fue la de Etiopía. En un post viejo hablé sobre el tema, hoy revisaría ese post, a la luz de nuevas informaciones que he leído, pero prefiero actualizar en esta nueva entrada.

Primero, unos videos cuyas direcciones me pasó Enmerkar.

Discurso de Mengistu Haile Mariam, gran revolucionario combatiente contra la tiranía de Haile Selassie, presidente durante la república socialista.

El parlamento de la República Democrática Popular de Etiopía.

Los festejos del año 1984, en el décimo aniversario de la Revolución. Criticados, naturalmente, por los capitalistas: ¿será que sólo si uno es rico debe divertirse y como ellos quieren?

Otro video histórico.

Descargar el libro Etiopía, la revolución desconocida, por Raúl Valdés Vivó 

Hay sitios donde es posible leer en línea este libro, pero no he encontrado de dónde descargarlo para conservarlo en la computadora. Así que dejo esa posibilidad. Elija su servidor preferido, la dirección es una página de Lix.in, complete el captcha si lo pide y haga click en "continue" para ir a la página de descarga:


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El golpe de Estado de Costa de Marfil, que finalmente ha concluido el 11 de abril con el arresto del presidente Laurent Gbagbo por tropas francesas, fue organizado desde las potencias occidentales, especialmente Francia, que ha impuesto al traidor Alassane Ouattara como nuevo líder del país.

En el siguiente video, extracto de un informativo de TeleSur, tenemos el análisis de Sylvain Posson, malfileño, profesor de Literatura Hispanoamericana y director de Estudios Internacionales de la Universidad de Hampton:



Breve entrevista: El profesor Sylvain Poosson analiza la situacion en Costa de Marfil


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18.12.10

Mengistu

A comienzos de este año, el teniente coronel Mengistu Haile Mariam, antiguo líder de Etiopía desde 1974 a 1991, publicó sus Memorias. Sería interesante poder acceder a esta fuente tan directa de datos, pero he visto que el libro sólo se encuentra disponible en amárico.1

En los últimos años, a raíz de las condenas in absentia que cayeron sobre Mengistu (quien se encuentra exiliado en Zimbabue desde su derrocamiento) han salido todo tipo de artículos, principalmente en medios liberales, sobre crímenes que habría cometido. Desmontar algunas de estas mentiras y mostrar sus contradicciones es el objetivo de este humilde post.

El acusado.

Muchas veces se han dicho expresiones como que Mengistu «ignoró la hambruna que mató a un millón de personas»2 pero la realidad nos muestra que el gobierno etíope hizo de todo para lograr ayuda humanitaria de todos los países posibles, encontrándose con el lobby del criminal Reagan para impedir la ayuda a Etiopía por razones políticas (los mismos liberales citan3 esta actitud, pero como una lucha positiva). Hasta la BBC reconoce4 las reticencias de los gobiernos occidentales, demorando y ayudando a la muerte de tantas personas. También se avisa2 que «varias organizaciones de derechos humanos dijeron tener dudas sobre la imparcialidad del proceso» que lo "juzgó" en 2006... ¿Dudas? ¿Qué dudas puede haber, si el actual régimen ya lo tenía condenado de antemano? No había posibilidad de que siquiera tuviera defensa, tanto fue el descaro que con la "apelación" sólo se logró empeorar la condena: de cadena perpetua a muerte.

Algunas fuentes5 hablan de que en las continuas guerras de Etiopía, durante este período, murieron alrededor de 230.000 personas entre civiles y militares, pero la Fundación CIDOB logra duplicarlo mágicamente.6

Otros sitios ni siquiera entendieron bien los cables que les trajeron la "información", por ejemplo, la Fundación Sur dice que el "terror rojo" torturó y mató un millón de personas.7 Parece difícil que un país pobre y devastado pudiera tener un régimen con los recursos para semejante matanza. Pero ésto tiene una explicación: las demás fuentes señalan esta cifra como las víctimas de las hambrunas de los '80, no de persecuciones políticas.

El medio de propaganda Cubaencuentro, subvencionado8 por el régimen español dice que

«A mediados de 1977, el secretario mundial de Save the Children clamaba en vano desde Addis Abeba: "…han sido asesinados un millar de niños y sus cuerpos yacen en las calles presa de las hienas errantes […] Pueden verse los cuerpos amontonados de niños asesinados […] en el arcén de la carretera de salida de Addis Abeba…" (El Libro Negro del Comunismo, Espasa Calpe – Ed. Planeta, 1998 Madrid-Barcelona pp. 771).

[...] Sesenta funcionarios, ministros y miembros de la familia real etíope fueron, a su vez, fusilados públicamente.»9

La cita de ese libro escrito por trasnochados es bien manipuladora pues, al no citar íntegro siquiera en una oración al líder de Save the Children, no podemos saber si él mismo responsalizaba al gobierno (y si lo hacía podríamos deducir que Mengistu permitía que le llamen asesino, lo cual contradice la caracterización de dictador), o a lo mejor a los subversivos o a los combates por las calles. Por ejemplo, Fidel Castro le comentaba a Erich Honecker que, cuando viajó a Addis Abeba a comienzos de 1977 para ayudar en la solución del problema de Ogadén, se escuchaban continuos tiroteos producto de las luchas entre las fuerzas del gobierno y rebeldes.10

En cuanto a los funcionarios realistas etíopes, sí es cierto que los fusilaron. Y estuvo muy bien hecho: la realeza vivía hasta la Revolución llena de riquezas obscenas mientras el pueblo sufría uno de los regímenes más atrasados y feudales, encabezado por el emperador Haile Selassie. Para conocer una pequeña muestra de lo que era la Etiopía imperial, les recomiendo leer la entrevista que le hiciera a Selassie la periodista Oriana Fallaci en 1972.

Otros defenestran a Mengistu por haber fusilado a ex compañeros de la Revolución.3 Seguramente se refieren a los fusilamientos de comienzos de 1977, cuando el ala derecha planeaba exterminar al ala izquierda el 3 de febrero. Este autogolpe fue "preanunciado" por un discurso nacionalista del presidente Tarafi Benti. Mengistu se adelantó: convocó a una reunión del Consejo y se resolvió arrestar y ejecutar el mismo 3 de febrero a los altos oficiales traidores. Luego de estos acontecimientos, Mengistu se convirtió en presidente y con ello Cuba pudo iniciar su injustamente poco conocida ayuda en términos militares, médicos y educativos, que hasta hoy recuerdan y agradecen los etíopes.

La Ilustración Liberal asegura que con la reforma agraria

«millones de campesinos y sus numerosas familias pasaron a depender del estado que, al menos oficialmente, se hacía cargo de los latifundios antes regidos por terratenientes. La nacionalización provocó un colosal éxodo de hambrientos desposeídos de lo único que tenían, su fuerza de trabajo.»3

En realidad, si bien la producción se vio afectada por la guerra intestina no prudujo hambrunas en los '70, y la de 1984 fue producida principalmente por la sequía y la caída del precio internacional del café y en menor medida por el atraso y las tensiones étnicas, además de la guerra, obviamente.

El libro crítico Ethiopia: Empire in Revolution, de Marina y David Ottaway, asegura que el gobierno era impopular, pero con su reforma agraria logró una muestra de fervoroso apoyo: jóvenes saltaron las vallas y abrazaron a Mengistu y otros dirigentes en el acto de anuncio de esta medida.

Lo último que citaré del liberal es su indignación: por la hambruna «occidente regaló dinero, alimentos y medicinas al causante de todos los males. ¿Cómo premio quizá?».3 En esta frase vemos la "moral" del capitalismo: inexistente, llena de odio de clase contra el proletariado, esperando el hambre y el genocidio para poner de rodillas a los pueblos. Eso mismo busca el régimen de Estados Unidos con el bloqueo a Cuba, como buscaron en el pasado las potencias occidentales con el bloqueo a la joven Unión Soviética.

Mengistu, aunque con carácter autoritario, no fue un dictador: su poder como miembro (1974-1977) y Presidente (1977-1987) del Consejo surgió de una Revolución y cuando la situación institucional de Etiopía fue normalizada en 1987, se convirtió en Presidente de la República Democrática Popular por voto directo del pueblo y con una Constitución aprobada por el 81% de los votos (y la mayor parte de la oposición fue por la prohibición de la poligamia, que trajo descontento en la población musulmana) y un parlamento con representación de todas las etnias del país. Más información en Historia de la Etiopía socialista, artículo en este mismo blog.


Los que busquen la verdad sobre esta etapa de la historia etíope deben diferenciar entre los excesos que sí se cometieron, como persecuciones y ejecuciones que eran innecesarias (como la purga contra el partido MEISON) y los errores del gobierno y la propaganda vulgar del anticomunismo. Quizás sea bueno recordar que es muy cómodo escribir desde la comodidad y riquezas de Europa Occidental, pero que es muy difícil tratar de llevar adelante un régimen de educación, salud y dignidad para una África golpeada por siglos de atraso, guerra y odio tantas veces sembrado desde Occidente.


Referencias

1 Un ejemplar a la venta en Amazon.com.
2 «El ex dictador etíope Mengistu Haile Mariam, condenado por genocidio», en La Jornada.
3 «Mengistu, la sangrienta vía etíope al socialismo», en La Ilustración Liberal.
4 «Flashback 1984: Portrait of a famine», en BBC News.
5 «Victimario Histórico Militar».
6 Meles Zenawi.
7 «Mengistu es condenado a muerte en Etiopía».
8 «Guerra fría cultural contra Cuba», por Pascual Serrano.
9 «A la espera del genocida», en Cubaencuentro.com.
10 «Transcript of Meeting between East German leader Erich Honecker and Cuban leader Fidel Castro, East Berlin (excerpts)» en Woodrow Wilson International Center for Scholars.



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La Revolución y el CAMP

Silla que perteneció al Palacio Real y tenía el emblema de la corona etíope, que fue tapado con un stencil de la hoz y el martillo por los revolucionarios. Foto de Aida Muluneh, en su libro Ethiopia: Past/Forward.

El 12 de septiembre de 1974 el emperador etíope Haile Selassie era derrocado dejando un país hambreado y en la bancarrota económica (el saldo de su régimen: ciento cincuenta mil leprosos, 400.000 tuberculosos, 6 millones de palúdicos, 14 millones de personas con diversos grados de infección en la vista, cientos de miles de seres humanos que murieron de hambre durante las sequías, 95% de analfabetos, y sólo 125 médicos en todo el país). El poder estatal quedó en manos del Consejo Administrativo Militar Provisional, un organismo creado previamente como Comité de Coordinación de las Fuerzas Armadas, Policía y Ejército Territorial para estudiar las quejas de varias unidades militares, investigar los abusos cometidos por oficiales superiores, y erradicar la corrupción en el ejército. No obstante, a medida que la situación se salía de control fue ganando más poder hasta que destituyó y encarceló al emperador.


Lista de Presidentes del CAMP

El presidente del CAMP era el jefe de Estado y Gobierno de Etiopía.
  • Aman Andom (12 de septimbre de 1974 - 17 de noviembre de 1974);
  • Mengistu Haile Mariam (17 de noviembre de 1974 - 28 de noviembre de 1974);
  • Tafari Benti (28 de noviembre de 1974 - 3 de febrero de 1977);
  • Mengistu Haile Mariam (11 de febrero de 1977 - 10 de septiembre de 1987). 

 El Partido de los Trabajadores y la redacción de una Constitución

Tras la Revolución de 1974, la Unión Soviética comenzó a presionar al CAMP para crear un partido de vanguardia civil que reemplazara al gobierno militar. Mengistu Haile Mariam, líder del CAMP, argumentó en contra de tal partido, afirmando que la Revolución había triunfado sin uno y que, por lo tanto, no era necesario para llevar adelante las reformas progresistas. Sin embargo, ante la creciente oposición armada al gobierno, Mengistu anunció la creación de la Comisión para Organizar el Partido de los Trabajadores de Etiopía (COPTE) en diciembre de 1979. También se establecieron varias organizaciones de masas, como la Asociación Juvenil Revolucionaria de Etiopía.

Bandera del Partido de los Trabajadores de Etiopía.

El 12 de septiembre de 1984, en el 10º Aniversario de la Revolución, es disuelto el COPTE y fundado el Partido de los Trabajadores de Etiopía (con Mengistu como secretario general), cuya principal labor era sentar las bases para la edificación del Estado socialista, entre ellas la redacción de una Constitución política que legalizara el nuevo Estado que se buscaba construir.

En marzo de 1986, se eligieron 343 miembros de la Comisión Constitucional. Esta Comisión tiene su origen en el Instituto para el Estudio de Nacionalidades de Etiopía, que el CAMP había establecido en marzo de 1983 para encontrar soluciones a los graves problemas derivados de la diversidad étnica de Etiopía. El Instituto estaba integrado en su mayoría por académicos de la Universidad de Addis Abeba, que siguieron actuando como asesores de la Comisión Constitucional. Los diversos miembros de la Comisión incluyeron a líderes religiosos, artistas, escritores, médicos, académicos, deportistas, trabajadores y antiguos nobles. También se buscó que todas las etnias tuvieras representación.

Durante unos seis meses, la Comisión debatió los detalles de la nueva Constitución. En junio de 1986, emitió un borrador. El gobierno imprimió un millón de copias a kebeles (similar a distritos de las ciudades) y asociaciones de campesinos en todo el país. Durante los siguientes dos meses, el proyecto fue discutido en cerca de 25.000 localidades. El interés popular se centró en cuestiones tales como los impuestos, el papel de la religión, el matrimonio, la organización de las elecciones, y los derechos y obligaciones de la ciudadanía. El proyecto más controvertido fue el de la prohibición de la poligamia, que causó mucho malestar entre los musulmanes. Los ciudadanos presentaron más de 500.000 sugerencias de revisiones. En agosto, la Comisión volvió a reunirse para examinar las enmiendas propuestas. En total, la Comisión aceptó noventa y cinco enmiendas al proyecto original.

Monumento a la Revolución (click en las fotos para ampliar):
La historia de la Revolución Etíope, de derecha a izquierda.

La lucha del Partido.

El nuevo Estado

Mengistu.

La versión final de la Constitución fue sometida a referéndum el 1º de febrero de 1987 (aprobada con el 81% de los votos, aunque no se pudo votar en regiones de Eritrea y Tigray por estar controladas por facciones rebeldes), el 22 de ese mes comenzó a regir, el 14 de junio se celebraron elecciones generales (con participación del 85% del electorado). El CAMP se abolió el 10 de septiembre, el mismo día, Mengistu asumía como Presidente de la República Democrática Popular de Etiopía. La Constitución constaba de diecisiete capítulos y 119 artículos. El preámbulo mencionaba los orígenes de Etiopía desde la Antigüedad, el heroísmo histórico de su pueblo, los importantes recursos naturales y humanos y se comprometió a continuar la lucha contra el imperialismo, la pobreza y el hambre.

Nueva bandera de Etiopía: la tradicional, pero con el nuevo escudo.

Nuevo escudo de Etiopía.

El nuevo himno de Etiopía se llamó Etiopía, Etiopía, Etiopía es primero y fue adoptado en 1975. La letra corresponde a Assefa Gebre-Mariam Tessama y la música es de Daniel Yohannes Haggos. Puede descargarse en formato MIDI haciendo click aquí.

Hay que mencionar la solidaridad internacionalista de los países socialistas, especialmente Cuba. También fue destacada la de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, la República Democrática Popular del Yemen (con tropas) y la República Democrática Alemana (con entrenamiento técnico y artículos como ropa y juguetes para los niños que por primera vez en la historia del país africano asistían a jardines infantiles). Cuba contribuyó con médicos, docentes y otros profesionales y militares. Los cubanos son recordados con mucho cariño por los etíopes, incluso en el 2000, cuando la República Democrática Popular ya no existía, se levantó un monumento en honor a los soldados cubanos caídos en la Guerra de Ogadén (1977-1978). Recomiendo leer el artículo: La Guerra de Etiopía (Ogadén) 1977-1978 y la Aviación Cubana.

Fidel Castro y Mengistu en Adís Abeba durante las celebraciones por el 4º Aniversario de la Revolución Etíope. En internet está disponible la transcripción del discurso de Fidel en el acto inaugural de la «Conferencia Internacional de Solidaridad con la Lucha de los Pueblos Africanos y Árabes contra el imperialismo y la reacción» celebrado en esa ciudad.

Mengistu junto a Fidel en Santiago de Cuba.

Mengistu junto a Erich Honecker en Adís Abeba en el acto de inauguración del primer monumento a Karl Marx en África. 13 de noviembre de 1979.

Mengistu junto a Nelson Mandela.

Lamentablemente, la historia de la Etiopía socialista fue ensombrecida por fenómenos que ya se habían vivido en el país. En 1983, en 1985 y en 1987, hubo terribles sequías que causaron hambrunas devastadoras. La peor, la de 1985 afectó a tres millones de personas y fallecieron por inanición unas 200.000.

Lista de Presidentes de la República Democrática Popular
  • Mengistu Haile Mariam (10 de septiembre de 1987 - 21 de mayo de 1991);
  • Tesfaye Gebre Kidan (21 de mayo de 1991 - 28 de mayo de 1991).
Lista de Primeros Ministros de la República Democrática Popular
  • Fikre Selassie Wogderess (10 de septiembre de 1987 - 8 de noviembre de 1989);
  • Hailu Yimenu (8 de noviembre de 1989 - 26 de abril de 1991);
  • Tesfaye Dinka (26 de abril de 1991 - 6 de junio de 1991).
Desde mediados de los '80, la ayuda soviética disminuyó paulatinamente (Gorbachov, jefe de gobierno de la URSS desde 1985, limitó hasta abolir totalmente la ayuda a Estados socialistas con graves problemas, como fue el caso de Etiopía y de Afganistán). Con ello (más los problemas causados por el caos poblacional, al ser reubicadas grandes cantidades de poblaciones debido a la hambruna en las tierras altas del país), la guerra civil se intensificó hasta que a comienzos de los '90 (en medio del derrumbe del Bloque del Este) Mengistu fue derrocado. Renunció y partió al exilio. En Zimbabue fue recibido en calidad de invitado oficial por el presidente Robert Mugabe; Mengistu reside allí hasta hoy día (a pesar de que el gobierno actual etíope solicita su extradición para juzgarlo por "violaciones a los derechos humanos" durante la RDPE). En junio de 1991 la República Democrática Popular llegó a su fin.

PD: estampillas de la época socialista (click en las imágenes para ampliar):

1978. 4º Aniversario de la Revolución.

1980. 6º Aniversario de la Revolución.

1982. 8º Aniversario de la Revolución.

1984. 10º Aniversario de la Revolución.

1990. 3 Aniversario de la República Democrática Popular de Etiopía.

Y una medalla de época:

Medalla al Sufrimiento por la Patria. La incripción dice «herido en servicio», creada el 7-3-1979 por proclama nº 157.

Fuentes consultadas:


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Tras el ensayo en Honduras, ahora ha habido un golpe de Estado en Níger, uno de los países más pobres y con más analfabetismo del mundo. Naturalmente, me refiero a pobre en el paupérrimo estado en el que se encuentra su población, porque el país es muy rico: sus reservas de uranio, saqueadas por las multinacionales del poder capitalista, ocasionaron una rebelión popular. El presidente Mamadou Tandja negoció con los rebeldes provocando que las mencionadas multinacionales se molestaran. Casualmente, luego ocurrió este golpe de Estado. 
Imagen satelital de Níger.  
         
No somos admiradores de la legalidad burguesa, legalidad que no tiene otro fin que controlar en épocas de paz a la población para que siga obediente. Cuando este mecanismo falla por algún motivo, simplemente se pone en marcha otro mecanismo. Este tránsito traumático para los pueblos, no lo es en absoluto para las burguesías y oligarquías, así, más tarde o más temprano, todos los Estados regresan a la "normalidad". Incluso las democracias liberales reconocen la validez de los documentos legales de los usurpadores, reconociendo implícitamente que el verdadero poder nunca no lo tuvo "el pueblo". La burguesía más legalista del mundo salió a justificar el traicionero accionar tanto en el caso antes mencionado como en el de Honduras.

Aunque nuestra época es peor que la de la segunda mitad del siglo pasado (pues ahora ya no hay Unión Soviética a la que aliarse y la burguesía rusa es un actor más del saqueo del continente africano), la única solución para los inmensos sufrimientos de los africanos sigue siendo la revolución socialista.


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Imperdible artículo de Paloma Casaseca en Rebelión.org: Ruanda 1994: un conflicto ¿étnico?. La autora nos explica cómo en realidad las etnias de Ruanda no son tales, sino que sus diferencias menores fueron exacerbadas por las pseudociencias racistas de la época colonial, con el obvio fin de enfrentar a los africanos entre sí y mantenerlos débiles e ignorantes.

Estas aberraciones forman parte del extenso prontuario del infame Reino de Bélgica, uno de los Estados más sanguinarios en el colonialismo de fines siglo XIX-comienzos siglo XX. Y eso que para ser el más sanguinario había que esforzarse. Hoy los medios de la dictadura capitalista no quieren acordarse, pero durante el reinado de Leopoldo II en Bélgica, fueron exterminados 10 millones de personas, la mitad de la población del Congo (que también era colonia belga, al igual que Ruanda).

También recomiendo leer los siguientes artículos: La nefasta herencia del rey Leopoldo II, de Roberto Correa Wilson, África de rodillas, de Alejandro Nadal, El horror del colonialismo. El Congo de Leopoldo II., El horror del Estado "libre" del Congo (partes 1 y 2) de Álvaro Peredo.


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