La imagen no es de la Alemania nazi, es la Argentina de la dictadura, año 1980. Se descargaban libros como "basura marxista" para ser quemados.

Quema de libros durante la dictadura militar argentina 1976 - 1983

Por Marcelo Massarino

El 24 de marzo (2006) se cumplen treinta años del Golpe militar que derrocó al gobierno peronista en 1976. Es un aniversario que sirve para recordar una vez más a los desaparecidos, a los asesinados, a los torturados y exiliados. También para señalar que la dictadura militar tuvo un plan para exterminar a la oposición que no sólo consistió en persecución y muerte, sino en la ejecución de una estrategia para el vaciamiento económico y cultural de la sociedad.

Una de las tantas atrocidades que cometieron los militares y sus cómplices civiles fue la quema de libros que no comenzó en la Argentina del ’76 pero que en el marco de esa política represiva fue para el Proceso una práctica "purificadora" del ser nacional.

También hubo otros fuegos que encendieron quienes temían una represalia por tener una biblioteca que los inquisidores podían calificar como "subversiva". Otro recurso fue tirar libros en inodoros y pozos ciegos o el enterramiento como destino de la literatura y la prensa que podía servir como pretexto para un operativo.
Con la democracia los hijos de aquellos jóvenes lectores de los setenta se enteraron que aún estaban escondidas aquellas bolsas con los ejemplares olvidados junto a la higuera del fondo de la casa. Destruidos por la humedad o convertidos en cenizas, los libros vuelven a las bibliotecas como los cuerpos a la playa después de los vuelos de la muerte.

En 2002 la publicación de Un golpe a los libros, de Hernán Invernizzi y Judith Gociol mostró la trama del aparato represivo en la cultura. Para recrear el clima de aquellos años recurrimos a esa investigación y al testimonio de los protagonistas de la época. Invernizzi asegura que la dictadura militar tuvo un plan concreto y aclara que "no significa que se trataba sólo de un plan de destrucción. Era un proyecto de control, censura y producción de cultura tanto en la educación como en la cultura y la comunicación.

Eudeba

La cultura fue un lugar donde la derecha peleó cada lugar de poder. Un ejemplo es el caso de la Editorial Universitaria de Buenos Aires, Eudeba. El 25 de mayo de 1973 fue designado rector de la Universidad de Buenos Aires Rodolfo Puiggrós, quien nombró presidente del Directorio al escritor Arturo Jauretche y director ejecutivo al periodista Rogelio García Lupo. El autor de El medio pelo en la sociedad argentina falleció el 25 de mayo de 1974.

García Lupo renunció cuatro meses después. Reconoce que "sabíamos que íbamos a tener muchos problemas. Pensábamos en discusiones por los proyectos editoriales pero no en agresiones físicas. El proyecto de fondo consistía en la edición de las obras completas de tres intelectuales argentinos: Leopoldo Lugones, que era una figura que les servía a todos: a los anarquistas, a los fascistas y a los nacionalistas; Carlos Astrada, un filósofo marxista y Manuel Ugarte, quien era muy representativo de la intelectualidad procedente del socialismo que había desembocado en el primer gobierno de Perón. Tuvimos amenazas cuando anunciamos el plan editorial y al tiempo decidimos irnos porque la presión era insoportable. Pero ocurrió una cosa insólita. Teníamos la idea de hacer la revisión de la obra de Lugones de manera cronológica. Empezar por el Lugones anarquista y seguir con el socialista.

Un día me llamó el abogado Valentín Thiebaut, director ejecutivo del nuevo Directorio -ya con Alberto Ottalagano como interventor de la UBA-, y me dice: ‘tengo un problema. No puedo cumplir con el contrato de Lugones si empezamos por la etapa izquierdista... ¿No podemos arrancar por la fascista..?’"
En julio de 1974 un grupo comando entró al taller gráfico donde Eudeba imprimía parte de sus libros al grito de "¿Dónde está El marxismo de Lefebvre?" Antes que el imprentero Polosecki pudiera dar una respuesta prendieron fuego un sector pero en el apuro los asaltantes se equivocaron de libro.

En julio de 1976 fue designado director ejecutivo de Eudeba el político socialista Luis Pan, quien le entregó al Comando del Iº Cuerpo de Ejército parte del fondo editorial con los libros censurados. El 27 de febrero el teniente primero Xifra dirigió el operativo que terminó con la quema de casi noventa mil volúmenes en el predio de Palermo. Rogelio García Lupo vio cuando los soldados cargaban los camiones con los ejemplares de su gestión. "Pan fue quien llamó al Ejército y puso en sus manos toda esa ‘literatura pecaminosa’. El temía que alguien dijera ‘¡pero este Pan también es socialista..!’ Con esa operación compró protección, fue como una prueba de amor".

El fuego purificador y la autocensura

Cuando la palabra América Latina era subversiva
Vigilantear y buchonear.


A principios de 1977, un articulo publicado en la revista Para Ti enseñaba a los padres con hijos en edad escolar como reconocer la infiltración marxista en las escuelas:

"Lo primero que se puede detectar es la utilización de un determinado vocabulario, que aunque no parezca muy trascendente, tiene mucha importancia para realizar ese transbordo ideológico (sic) que nos preocupa. Aparecerán frecuentemente los vocablos: diálogo, burguesía, proletariado, América Latina, explotación, cambio de estructuras, compromiso, etc.
Otro sistema sutil es hacer que los alumnos comenten en clase recortes políticos, sociales o religiosos, aparecidos en diarios y revistas, y que nada tienen que ver con la escuela.
Asimismo, el trabajo grupal que ha sustituido a la responsabilidad personal puede ser fácilmente utilizado para despersonalizar al chico.
Estas son las tácticas utilizadas por los agentes izquierdistas para abordar la escuela y apuntalar desde la base su semillero de futuros combatientes."
El articulo terminaba con un consejo a los padres: "Deben vigilar, participar y presentar las quejas que estimen convenientes".

La práctica piromaníaca del Proceso tiene ejemplos como los siguientes, ambos de 1976. En Córdoba el interventor de la Escuela Superior de Comercio Manuel Belgrano, teniente primero Manuel Carmelo Barceló, sacó de la biblioteca y mandó a incinerar títulos de Margarita Aguirre, Pablo Neruda y Julio Godio, entre otros. En la misma provincia, el jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, Jorge Eduardo Gorleri (luego ascendido a general por el gobierno de Raúl Alfonsín), exhibió en conferencia de prensa una hoguera en el patio de la unidad militar, avivada por libros de León Trotsky, Mao Tse-Tung, Ernesto Che Guevara, Fidel Castro, Juan Domingo Perón y fascículos del Centro Editor de América Latina (CEAL) que robó de las bibliotecas y librerías.

En la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, los militares usurparon la Biblioteca Popular Constancio C. Vigil, La Vigil, una institución que tenía una biblioteca de 55.000 volúmenes en circulación y 15.000 en depósitos, a principios de la década del setenta. El 25 de febrero de 1977 fue intervenida mediante el decreto Nº 942. Ocho miembros de su Comisión Directiva detenidos ilegalmente, su control de préstamos bibliográficos utilizado para investigar a los socios. Miles de libros de la entidad fueron quemados, por ejemplo seiscientas colecciones de la obra completa del poeta Juan L. Ortíz.

El periodista y escritor Mempo Giardinelli sufrió las consecuencias de la pasión ígnea de los militares: su primer novela fue quemada junto a una de Eduardo Mignogna.

El caso de Enrique Medina es paradigmático: "El golpe de Estado de 1976 confirmó la prohibición de los libros ya censurados del autor y lo extendió a cuanto texto suyo aparecía. Medina es, quizás, uno de los autores más sistemáticamente perseguidos por la censura, durante la dictadura e incluso antes", según Invernizzi y Gociol. Manuel Pampín, de Corregidor, editó parte de la obra del autor de Las Tumbas, como Sólo ángeles cuya sexta edición fue prohibida aunque no la séptima, una copia de la anterior. También le decomisaron Olimpo, de Blas Matamorro, por un decreto del PEN. Ante el reclamo de Pampín, el capitán de navío Carlos Carpintero le respondió: "de los libros, olvidate". Ya en 1978 las autoridades retuvieron en la aduana Evita, una biografía de Marysa Navarro que más tarde pudo ingresar al país por la intervención de Dardo Cúneo, por entonces presidente de la Sociedad Argentina de Escritores.
Hubo editores que decidieron destruir los materiales que eran prohibidos.

Es el caso de Granica: "varios de los libros de sello fueron prohibidos. Entre ellos La pasión según Trelew, de Tomás Eloy Martínez que fue uno de los primeros títulos de los que la propia editorial decidió deshacerse. Esa es la cara más perversa del terror: ya no los libros que el régimen quemaba sino los que se eliminaban por propia decisión", describen los autores de Un Golpe a los libros. De la imprenta a la fábrica de papel sin pasar por librerías fueron por lo menos diez títulos, no menos de 20.000 volúmenes, entre ellos Correspondencia Perón-Cooke.

La quema de libros más grande que concretó la dictadura fue con materiales del Centro Editor de América Latina, el sello que fundó Boris Spivacow quien además tuvo un juicio "por publicación y venta de material subversivo". El fue sobreseído pero el millón y medio de libros y fascículos ardieron en un baldío de Sarandí.

Testigos de la quema fueron la profesora Amanda Toubes, directora de la colección La enciclopedia del mundo joven y Ricardo Figueira, director de colecciones del CEAL y autor de las fotografías de aquel 26 de junio de 1978. En 2005 ambos recordaron el clima de aquellos años para un artículo que Aníbal Ford escribió en la revista Lezama: Toubes decía que "’en ese momento nuestra mente estaba todavía en el asesinato de Daniel Luaces, en su escritorio vacío. Tantos otros llantos, tantas cosas de las que nos íbamos enterando día a día... que tal vez lo vivimos sólo con una gran tristeza pero también como parte de nuestra cotidianeidad’.

Un elefante ocupa mucho espacio

"Las prohibiciones se instalaron en todo el ámbito educativo y cultural. Las famosas “listas” con los nombres de escritores, compositores y artistas “no autorizados” circulaban por radio, TV, diarios, librerías y escuelas. Se los hacía “invisibles”, “no audibles”, “no estaban”. En un libro de reciente aparición se relata la quema de la colección del Centro Editor de América Latina, (CEAL), una de las mayores del país. Otro ejemplo es sobre la prohibición de literatura infantil. En 1976 se edita el libro para niños, Un elefante ocupa mucho espacio, de Elsa Bornemann que gana premios internacionales. Un año después era prohibido en la Argentina por relatar una huelga de animales."

[ Fortunato Mallimaci - La dictadura argentina: Terrorismo de Estado e imaginario de la muerte ]

Algo de esto retoma Ricardo Figueira, que casi minimiza el hecho. ‘Lo que era vivir cotidianamente, día a día, con el culo a cuatro manos y dando varias vueltas a la casa antes de entrar’". Para Ford "esa hoguera de libros argentinos provocó un vacío, un hueco, en la transmisión y en la construcción cultural que todavía no ha sido reparado".
Otro de los editores perseguidos fue Daniel Divinsky, de Ediciones de la Flor, quien junto a su mujer Kuki Miler fue detenido a disposición del Poder Ejecutivo durante 127 días y luego partió al exilio. Primero fue la censura del libro infantil Cinco dedos. Ya en la cárcel de Caseros, se enteró de la prohibición de Ganarse la muerte, de Griselda Gambaro. Divinsky rememora que trabajar en esa época "era como caminar por la cuerda floja. La prohibición a de la Flor pretendió ser, de alguna manera, una medida ejemplificadora porque se trataba de una editorial independiente. Cuando pasó todo y volvimos del exilio cada día que llegaba a la oficina daba una vuelta a la manzana para ver si había algún patrullero."
Desde finales de los sesenta Siglo XXI fue una de las editoriales más influyentes en el pensamiento latinoamericano. Con casas en España y México, la sede de Buenos Aires tenía una enorme influencia. Editaba Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano y todos los libros del pedagogo Paulo Freire, entre otros.
El 2 de abril de 1976 un grupo de tareas allanó las oficinas de Perú 952 y secuestró al jefe de correctores Jorge Tula y al gerente de ventas Alberto Díaz. La empresa fue clausurada y luego abrió hasta que la casa matriz decidió levantar la sede porteña. Pasaron treinta años y hoy Alberto Díaz es director editorial del Grupo Planeta.
comunicacionales argentinos
"Era muy jodido y triste trabajar en ese ambiente en el que desaparecían correctores, traductores y amigos. Otros se exiliaban o se iban al interior, o eran detenidos. Pero seguíamos trabajando. ¿Por qué? Es algo inexplicable porque el golpe se veía venir pero estabas como anestesiado. Yo estuve desaparecido un mes y pico. Cuando me largan ya me habían cesanteado de la Universidad y volví a Siglo XXI. Me tenía que ganar la vida y no se me ocurría irme. Después de un segundo aviso partí rumbo a Colombia el 24 de agosto del 76.
-¿Qué le produce este recuerdo?
-Es como si estuviera contando un libro de historia. Ya no recuerdo cómo era mi rostro, pero sí de la cara del poeta Miguel Angel Bustos. Lo tengo congelado con un rostro joven. Ya no me acompañan las imágenes de la detención porque sabes que muchos de los detenidos nunca volvieron, entonces tenés una especie de culpa del sobreviviente.

Ceremonias privadas

También hubo otras quemas de libros que hicieron las víctimas de la represión. No era necesario ser militante ni pertenecer a una organización política. El hecho de tener libros considerados "subversivos" o "inmorales" era peligroso. "La destrucción, el ocultamiento y el enterramiento de libros desde 1974 hizo que las bibliotecas se vayan despoblando. Otro fenómeno que desapareció fue la lectura en los medios públicos de transporte porque el libro te hacía caer bajo sospecha" reflexiona Díaz, quien incineró algunos libros del Che como Guerra de Guerrillas, periódicos del PRT La Verdad y revistas como Crisis y Militancia.

La escritora Ana María Shua regresa a los días de marzo del 76: "Mi marido y yo no militábamos, pero éramos de izquierda y muchos de nuestros amigos y conocidos desaparecían o se escapaban del país o pasaban a la clandestinidad. Sabíamos que había libros ‘peligrosos’: todo lo que tuviera marxismo o la idea de la revolución social. ¿Por dónde empezar? Empezamos por uno de Vo Nguyen Giap, sobre la Guerra de Vietnam. El intento, en la pileta de la cocina, fue un triste fracaso. No es tan fácil quemar un libro en un departamento de tres ambientes. Decidimos que si entraba un grupo de tareas, daba lo mismo que hubiera este libro o aquel: lo peligroso, lo que nos denunciaba como enemigos era tener una biblioteca. Y abandonamos la idea de quemar libros.

Fuente: Revista Sudestada Nº 46, 18/03/06


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El 30 de agosto de 1980 la policía bonaerense quemó en un baldío de Sarandí un millón y medio de ejemplares del sello, retirados de los depósitos por orden del juez federal de La Plata, Héctor Gustavo de la Serna. Los libros ardieron durante tres días.
Cabe aclarar que no fue esa la única vez que la dictadura quemó libros. El 29 de abril de 1976, Luciano Benjamín Menéndez, jefe del III Cuerpo de Ejército con asiento en Córdoba, ordenó una quema colectiva de libros, entre los que se hallaban obras de Proust, García Márquez, Cortázar, Neruda, Vargas Llosa, Saint-Exupéry, Galeano… Dijo que lo hacía “a fin de que no quede ninguna parte de estos libros, folletos, revistas… para que con este material no se siga engañando a nuestros hijos”. Y agregó: “De la misma manera que destruimos por el fuego la documentación perniciosa que afecta al intelecto y nuestra manera de ser cristiana, serán destruidos los enemigos del alma argentina”. (Diario La Opinión, 30 de abril de 1976).
Al enterarse de que sus libros habían sido quemados por los nazis, Sigmund Freud exclamó con ironía: "¡Cuanto ha avanzado el mundo: en la edad media me habrían quemado a mí!".

Listado (no exhaustivo) de libros prohibidos por la dictadura militar:

AA. VV. Las clases sociales en América Latina
A/A Peron, La razón de su huida. 1955
Afanasiev, Victor Del socialismo utópico al comunismo científico
Álvarez del Real, María E. (Directora) Almanaque Mundial 1979.
Arévalo, Oscar El Partido Comunista
Arnedo Alvarez, Gerónimo Por que el convenio nacional democrático. Escritos 1975-1980
Arnedo Álvarez, Gerónimo Argentina frente a la dictadura de los monopolios y la opinión de los comunistas
Bakunin, Mijail Dios y el Estado (Dios, el Estado y la Libertad)
Bayer, Osvaldo Severino Di Giovanni. El idealista de la violencia.
Benedeti, Mario Gracias por el fuego
Bijovski, B. Ciencia, sociedad y futuro
Borecky, B. - Oliva, P. Historia de los griegos
Bornemann, Elsa Un elefante ocupa mucho espacio
Brainin, I El relevo de las generaciones
Bustinza, Juan A. Historia 4. Instituciones Políticas y Sociales de América hasta 1810
Bustinza, Juan A./Ribas Grabiel A. La antigüedad y el Medioevo
Castello, Beatriz Dios es fiel
Castro, Fidel La historia me absolverá
Casullo, Nicolás Para hacer el amor en los parques
Céspedes, Augusto Metal del diablo
Chadraba y Otros Renacimiento y humanismo
Codovilla, Victorio Trabajos escogidos. Tomo I
Comité Central de Partido Comunista Revista Nueva Era N° 4. La séptima conferencia nacional del Partido Comunista
Conadep Informe Delegación Córdoba.
Conti, Haroldo Mascaró, el cazador americano
Cooper, David La muerte de la familia
Cucaña Ediciones Actas Tupamaras
Cukier, Zulema/Rey, Rosa María/Tornadú, Beatriz Páginas para mí 3. Libro de lectura para tercer grado
Cukier, Zulema/Rey, Rosa María/Tornadú, Beatriz Páginas para mí 1. Cuaderno de Actividades
Cukier, Zulema/Rey, Rosa María/Tornadú, Beatriz Páginas para mí 2. Libro de lectura
De Saint-Exupéry, Antoine El Principito
Desde
El nacimiento de Israel...La URSS y el Cercano Oriente Desde el nacimiento de Israel...La URSS y el Cercano Oriente
Devetach, Laura La torre de cubos
Dostoievski, Fiódor M. Crimen y castigo. Tomo I
Doumerc, Beatriz La línea
Durán, Carlos Joaquín/Tornadú, Noemí Beatriz Dulce de Leche
Editorial Anteo Unir a las mujeres en la lucha por sus derechos. Selección de trabajos de Victorio Codovilla sobre los problemas y las luchas de las mujeres
Editorial EIA 17 para contar
Editorial Fundamentos La cuestión agraria y el movimiento de liberación
Enciclopedia Salvat tomos 8 y 11
Erasmo Elogio de la locura
Fanon, Frantz Los condenados de la tierra
Fayt, Carlos S. Historia del pensamiento político. El socialismo
Freire, Paulo Pedagogía del oprimido
Freire, Paulo Educación como práctica de la libertad
Fromm, Erich Marx y su concepto del hombre
Frondizi, Arturo La lucha antiimperialista. Etapa fundamental del proceso democrático
Furtado, Celso Dialéctica del desarrollo
Gaboriau, M. - Gaudemar, P. De y otros Estructuralismo: estructuralismo e historia
Gagarin, Valentin Mi hermano Yuri
Galeano, Eduardo Las venas abiertas de América Latina
Gambaro, Griselda Ganarse la muerte
Gambini, Hugo El Che Guevara. La biografía.
Gelman, Juan Violín y otras cuestiones
Ghioldi, Rodolfo Escritos. Tomo I
Gianet, Claude/Laterrasse, Colette, Vergnaud, Gérard Dossier Wallon-Piaget
Godio, Julio Los orígenes del movimiento obrero
González Casanova, Pablo Sociología de la explotación
González Tuñon, Raúl La calle del agujero en la media. Todos bailan
Gusmán, Luis El frasquito
Gusmán, Luis El frasquito
Hurault, Bernardo La Biblia Latinoamericana (Trad. del griego y del hebreo)
Jobson, Bernardo El fideo más largo del mundo
Kleiner, Bernardo Revolución Científico-técnica y liberación
Krupskaya, N. Vladimir Iiich Lenin 1870-1970
La Gran Revolución Socialista de Octubre
Lallemant, Germán Avé La clase obrera y el nacimiento del marxismo en la Argentina
Lara, Jesús Sinchikay
Lebendinsky, Mauricio América Latina en la encricijada de la década del setenta
Lenin Vladimir. I. La cultura y la revolución cultural. Recopilación
Lenin, V. I. Acerca de la prensa y la literatura
Lenin, V. I. La revolución proletaria y el renegado Kautsky
Lenin, Vladimir I. Obras escogidas Vols. 1, 2 y 3
Marianetti, Benito Enrique del Valle Iberlucea. Una honesta conducta frente a la revolución rusa
Marianetti, Benito Semblanzas y narraciones
Martí, José Nuestra América y otros escritos
Marx, C. La ideología alemana. Ed. Pueblos unidos
Marx, C. Miseria de la Filosofía
Marx, C. Y Engels Manifiesto del PC
Marx, C. Y otros La sociedad Comunista.
Marx, Carlos Crítica de la Economía Política
Marx, Carlos - Engels, F Sobre el sistema colonial del capitalismo
Marx, Karl El Capital I, II, III. Crítica de la Economía Política
Marx, Karl y Engels Friedrich Manifiesto del Partido Comunista
Medina, Enrique El Duke Ed. Galerna. 1984
Neruda, Pablo Cantos Ceremoniales
Palgunov. N. La prensa y la opinión pública
Partido Comunista La Séptima conferencia nacional del Pc. Ed. Nueva Era. Mayo 1967
Peña, Milcíades De Mitre a Roca
Peña, Milcíades Antes de Mayo. Formas sociales del trasplante español al Nuevo Mundo
Perón, Eva La Razón de mi vida. Ed. Penser
Perón, Juan Domingo La fuerza es el derecho de las bestias
Perón, Juan Domingo La Hora de los Pueblos. Unidad Editora. 1982
Plá, Alberto J. La burguesía nacional en América Latina
Platonov, Konstantin Psicología recreativa. Volumen II
Platonov, Konstantin Psicología recreativa. Volumen I
Ponce, Aníbal Apuntes de viaje. Diario íntimo de un adolescentes
Puig, Manuel The Buenos Aires Affair
Resoluciones y declaraciones del Partido Comunista de la Argentina Resoluciones y declaraciones del Partido Comunista de la Argentina
Revista Socialismo de Vanguardia. Revista de tesis del partido socialista argentino de Vanguardia. 1963
Rivas, Alberto; Castro, Pablo; Messeri, Carlos; Santos, Alberto; Oro, Facundo Tecnología e independencia económica
Riviere, Pichón Territorios. Ed. Corregidor. 1973
Seigerman, Osvaldo La pena de muerte
Sidorov, M. Como el hombre llegó a pensar
Skaisguiris, R. P. - Narski, I.S. - Gaidis A.A. - Kremniev B.G. - Sabirov J. F. Crítica de la Filosofía y sociología
Varela, Alfredo Abono inagotable. Poema
Vargas Llosa, Mario La Tia Julia y el Escribidor. Ed. Punto de Lectura. 2003
Veselov, E. La evolución de la vida
Wells, Harry K. El pragmatismo - Filosofía del imperialismo
West, Morris Proteo. Ed.Javier Vergara. 1984
Yunque, Alvaro Adolescentes
Barcos de papel (14a Edición)
Barcos de papel (15a Edición)
Mocho y el espantapájaros
TA-TE-TI
Poncho
Los que aman se aman
Hombres en las guerras de las pampas (Héroes, mártires, aventureros, apóstoles: 1536-1886)
El amor sigue siendo niño
Viñas, David Los dueños de la tierra
Acadmia de Ciencias de la URSS. Instituto de Filosofía El papel de las masas populares y el de la personalidad en la historia
Arzobispado de Santiago - Vicaria de la Solidaridad ¿Dónde están?. Tomo 7
Casaretto, Martín S. Historia del movimiento obrero argentino
Walsh, Rodolfo Operación Masacre
Compaired, Aurelio La prosperidad para todos. Nueva sintesis para todos
Guerrero, Lila Antología de Maiacovski. Su vida y su obra
Cuadernos de Cultura Cuaderno de Cultura n° 60
Comité Central de Partido Comunista Revista Nueva Era N° 7.
Ghioldi, Rodolfo Lenin y el pensamiento contemporaneo
Codovilla, Victorio Luchemos unidos para abatir la dictadura y por un gobierno verdaderamente democratico y popular
Comisión Nacional de Educación del Partido Comunista Unidad para abatir la dictadura y conquistar un gobierno de amplia coalición democrática
Gorki, Máximo Tres Rusos
Bayer, Osvaldo Los vengadores de la Patagonia tragica
Mardones, Gualterio Cuevas Lacia sin mascara
Jauretche, Arturo Pantalones cortos
Janet, Paul Los origenes del Socialismo Contemporaneo
De la Peña, Alcira Como se construye un mundo nuevo y se defiende la paz
Marotta, Sebastian El movimiento sindical argentino. Su genesis y desarrollo. Tomo I
Marotta, Sebastian El movimiento sindical argentino. Su genesis y desarrollo. Tomo II
Marotta, Sebastian El movimiento sindical argentino. Su genesis y desarrollo. Tomo III
Hernández-Rojo-Rabuffetti-Hernández Conceptos básicos de matemática moderna
Trotski, León Historia de la revolución rusa (I)
Trotski, León Historia de la revolución rusa (II)
Malan, D. H. La psicoterapia breve.

Tomado de Bandera Roja.


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Otro servicio del Batallón 601 fue detectado en una organización popular. La extraña reacción de la Liga por los Derechos del Hombre.
 
Por Diego Rojas.


Un fantasma recorre los ámbitos de la militancia, especialmente la militancia de la izquierda: es el fantasma del “infiltrado”. Del servicio. Del espía. Los más despreocupados señalan que tal figura correspondería a una especie de mito urbano. Otros que sería un anacronismo. Los más cuidadosos dicen que son como las brujas: no existen, pero que los hay, los hay. Por eso esos ámbitos suelen conmoverse si se comprueba que un topo logró confundirse en sus filas. Algo así ocurre ahora mismo en el mundo de las organizaciones de derechos humanos. Un militante de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, una de las instituciones más tradicionales del país en estos temas, había fungido como agente civil del Batallón 601 durante la última dictadura militar.

Así aparece en la “Nómina del personal civil de inteligencia que revistó en el periodo 1976/1983”, según consta en los archivos públicos de la secretaría de Derechos Humanos de la Nación: “Amarilla Bonifacio Alberto 8.228.739”. El orden del listado lo ubica en el renglón 213.

 
“Lo conocí a través de su participación en el Encuentro por la Verdad, la Memoria y la Justicia, que él integraba en representación de la Liga -recuerda Carlos Lordkipanidse, conocido como “El Sueco”, de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos-. Amarilla participaba en reuniones de elaboración de documentos y llegó a ser el responsable de finanzas del Encuentro: era el que recaudaba el dinero de todas las organizaciones, quien hacía imprimir los afiches, las banderas. Su rol le permitía acceso y contaco con militantes de todos lados, les pedía el celular para comunicarse con ellos, presenciaba nuestras reuniones y estaba al tanto de las posiciones que se sustentaba en ellas”.


Así lo documentan los mails que solía enviar, detallando la actividad del Encuentro, la fallecida militante Adriana Calvo: “Se designaron los responsables de conformar las Comisiones de Organización (Carlos Lordkipanidse, AEDD), Finanzas (Alberto Amarilla, Liga), Documento (Diana Kordon, Liberpueblo) y Prensa (Margarita Cruz, AEDD). Como siempre, se invita a participar en las Comisiones a los representantes de todas las organizaciones que lo deseen”, dice uno de ellos. Otro aporta más sobre su rol como recaudador: “Informaron las Comisiones de Finanzas, de Organización y de Documento. Finanzas: Recordó la decisión de que todas las organizaciones contribuyan con $100 salvo aquellas muy pequeñas que pidan una excepción a la Comisión para aportar $50. Aportes: en la próxima reunión o en la Liga, Corrientes 1785, 2º C, Alberto Amarilla, de 16 a 18 hs”. Ambos mails corresponden a la organización de la marcha del 24 de marzo, aniversario del inicio de la última dictadura, en 2004.


“Accedió a mucha información y participaba de las marchas ocupando alguna función en seguridad y organización -sigue recordando Lordkipanidse–. También tenía un programa en FM Parque Patricios, una vez me invitó a hablar ahí”.

–¿Qué lo llevó a verificar si Amarilla figuraba en el listado de los servicios del Batallón 601?

–(Reflexiona) Quizás una fibra paranoica. (Ríe) A mí particularmente me parecía que tenía un aspecto extraño. Por un lado, eso muestra mi paranoia. Pero por otro, era un ñato con una cara de sargento que se caía. Ahora, hay gente con cara de sargento que no tiene nada que ver con los militares, ¿no? En este caso, verifiqué que su nombre se encuentra en los listados de agentes del Batallón 601.

Los registros oficiales señalan que Amarilla vive en el barrio de Lugano, en su calle principal, Soldado de la Frontera. Este cronista se dirigió a ese domicilio. Al comenzar el otoño, la noche de los monobloques de Lugano se vuelve más vacía, solitaria. Luego de tocar varias veces el timbre del departamento que figura a nombre de Amarilla y de que no hubiera respuesta, este cronista decidió retirarse, no sin antes preguntar por el supuesto servicio de inteligencia a una vecina que ingresaba al edificio, sin resultados positivos.

–¿Pudo transmitir este descubrimiento a los organismos de derechos humanos?

–La gente de la Liga está enterada a partir de una conversación que tuve con ellos –explica Lordkipanidse–. Hace alrededor de un año les comuniqué el hallazgo. Correspondía que hicieran una denuncia pública sobre esa situación: fue un militante suyo que tuvo contacto con miembros de muchas otras organizaciones. Me decían que hacía mucho que no lo veían y que no figuraba por ningún lado. Lo cierto es que Amarilla nunca dijo que había trabajado para el Batallón 601 y que luego se había dado vuelta, nunca hizo una autocrítica y ocultó su pasado como agente civil. Entonces amerita que se haga pública su situación. Hay responsabilidades políticas. La de aquellos que fueron conminados a decir que pasaban estas cosas y no lo hicieron. Hay un ocultamiento de esta cuestión y no sé por qué razón.

Graciela Rozenblum es una de las profesionales que milita en la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, ligada al Partido Comunista.

–Esa persona estuvo vinculada a la Liga hace muchos años, se desvinculó allá por 2006 –dijo la abogada a plazademayo.com–. No tenemos más información de esta persona posterior a ese momento.

–¿Cuál era su rol en la Liga?

–Él era obrero de la construcción, hacía arreglos en casas, pintura fundamentalmente, y colaboró en el área de prensa de la Liga, tuvo un programa de radio. Participó de la organización de los actos del 24 de marzo representando a nuestra institución hasta fines de 2006. Después perdimos todo contacto con él.

–Sabiendo que esta persona fue agente del Batallón 601, en retrospectiva, ¿cómo evalúa su comportamiento en aquella época?

–A ver. ¿Para qué querés esta información? Yo no estoy dispuesta a que se publique lo que estoy diciendo.

–No entiendo. Como dije al presentarme, soy periodista y esta información será publicada en una nota en plazademayo.com.

–Nosotros estamos evaluando qué vamos a hacer con ese tema. Pero no hacemos declaraciones públicas sobre esta persona.

–Bien, hasta este momento las estuvo haciendo, le dije que era para plazademayo.com.

–No me dijiste que era para publicar, eso es mala fe. Me preguntaste hasta cuándo estuvo vinculado y te contesté. Hasta ahí, está todo bien. Lo demás es resolución de la organización. Evaluaciones y todo lo demás. No te voy a dar mi opinión personal.

–Este es un tema que excede a lo personal.

–La Liga se enteró en un momento y lo que hagamos con este tema es un asunto institucional.

–Es un problema social ya que esta persona no sólo ha tenido un trabajo, probablemente, de infiltración en la Liga, sino que ha tenido contacto con militantes de otros espacios.

–Mirá, las personas que están en esa lista, algunas de las que han sido denunciadas por mí, como Gerardo Martínez, hay que chequear un montón de información. Mi palabra es que esa persona se desempeñó en nuestra organización hasta 2006, más que eso no te voy a decir. Yo sé que estás trabajando, pero yo tengo que preservar a mi organización.

–Por eso, ustedes hace muchos meses conocen esta situación.

–El que te informó, no sé por qué te lo informó. Esa persona en vez de hablar contigo, debería haber hablado con nosotros.

–Por eso mismo, ustedes fueron informados varios meses atrás sobre esta situación.

–Mirá, nosotros somos muy cordiales con el gremio de los periodistas. Terminemos esta conversación acá, no quiero enojarme ni quiero que te enojes. La información oficial es que esta persona colaboró con la Liga hasta 2006. ¿Qué vamos a hacer con esta denuncia? Lo estamos discutiendo.

–Muy bien, muchas gracias.

–Hasta luego.


La reacción de la miembro de la Liga suena extraña. “Nosotros, quienes integramos el Encuentro por la Memoria, Verdad y Justicia, siempre hemos compartido la idea de que cuando se descubren situaciones de esta naturaleza hay que hacerlas públicas –explica Diana Kordon, de la agrupación de DDHH Liberpueblo–. Es lo que sucedió cuando se descubrió que Raúl Tarifeño, miembro del MST de Neuquén, había sido agente civil del Batallón 601. Todos compartimos que hay que denunciar”.


La Liga por los Derechos del Hombre no integra más el Encuentro por la Memoria, Verdad y Justicia desde que el Partido Comunista, al que está ligada, adscribió al oficialismo kirchnerista. ¿Quizás denunciar el pasado de Alberto Amarilla como servicio también implicaría denunciar la inacción del gobierno sobre la investigación de cada uno de los hombres y mujeres mencionados en esa lista?


“El gobierno sólo entregó ese listado, no los legajos de cada miembro del Batallón 601 que están en su poder –señala Claudia Ferrero, abogada de la Asociación de Profesionales en Lucha–. El juez Ariel Lijo cajoneó la investigación sobre esos listados. Muchos de los nombrados en esos listados siguen su actividad de espionaje sobre las organizaciones y militantes”.


El sábado se cumplen treinta y seis años desde que la dictadura militar más sangrienta de la historia argentina tomara el control del Estado. Desde allí erigió un aparato de inteligencia para vigilar los movimientos populares. El Batallón 601 y su red de agentes civiles fue uno de sus centros. Que perduran. Basta pensar en la acción de espionaje de la Gendarmería y el Proyecto X que fue revelado por su accionar de infiltración entre obreros combativos de Zona Norte hace un par de meses. Los servicios de inteligencia, incluso, exceden los controles que los gobiernos puedan tratar de imponer, ya que gozan de cierta autonomía en aquellos lugares del Estado donde operen. Por eso es necesaria una acción decidida para acabar con esos aparatos de vigilancia y control. Alberto Amarilla, de 65 años, había formado parte de los grupos de apoyo de inteligencia civil a la dictadura. En años cercanos, había organizado junto a organismos de derechos humanos las movilizaciones en repudio a la dictadura de la que él había formado parte. En su departamento en Lugano nadie responde. Muchos se preguntan dónde está Amarilla hoy.


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Así es como va muriendo la libertad en Argentina, con un gobierno «progresista» y «de izquierda».

El triunfo final sobre el anonimato

por Ximena Tordini

En forma silenciosa y sin debate público de por medio, oficinas de seguridad del Estado nacional importan las más avanzadas tecnologías de identificación. Según esta suerte de Ministerio del Amor orwelliano, el reconocimiento de retinas oculares puede tener fines humanitarios y de ayuda social, y la lucha contra el terrorismo se confunde con una vigilancia milimétrica de los movimientos urbanos y las transacciones. Sonríe, te estamos biometrizando.

SIBIOS está entre nosotros y llegó para quedarse. Con nombre de criatura cyborg, el Sistema de Identificación Biométrica para la Seguridad avanza a pasos firmes sobre el quebradizo territorio en el que se relacionan identidad y Estado, cuerpos y saber, geografía y flujos. Presentado por la Presidenta en noviembre de 2011, el Sistema que depende del Ministerio de Seguridad permitirá consultar las fotografías faciales, huellas digitales, nombres y apellidos, fechas de nacimiento, género, estado civil y direcciones de cada uno de los argentinos y de los aquí residentes. Podrá ser utilizado por la Policía Federal, la Gendarmería, la Prefectura, la Policía Aeroportuaria, la Dirección Nacional de Migracionesy el Registro Nacional de las Personas ya que, según el decreto 1766/2011, “resulta imprescindible usufructuar al máximo las herramientas tecnológicas” con el propósito de “optimizar la investigación científica de delitos y el apoyo a la función preventiva de seguridad”.

La decisión de recopilar datos biométricos en bases de datos de consulta centralizada no generó ningún debate entre los organismos de derechos humanos ni cuestionamientos o preguntas sobre sus implicancias. Sin embargo, una rápida búsqueda en Internet indica que la medida hubiera resultado inaceptable en otros países, incluso en aquellos donde residen las industrias que fabrican los dispositivos tecnológicos para la obtención, procesamiento, almacenamiento y consulta de datos biométricos.

Hay muchos métodos que permiten identificar a una persona por sus rasgos biológicos o por algún comportamiento: la huella digital, la lectura del iris, el reconocimiento facial, la palma de la mano, la dentadura, la voz, la firma, el modo de caminar, el tecleo. Investigaciones en curso están intentando procesar el olor, las uñas y la forma de las orejas. Estas características únicas de un cuerpo humano pueden ser capturadas por una pequeña máquina, transformadas en datos y utilizadas con fines de identificación. Un banco centralizado o un sistema que conecte distintos repositorios permite realizar consultas uno-a-muchos: se ingresa la fotografía de un rostro y se obtiene el nombre y el lugar de residencia.

Como buena parte de los gadgets que portamos, estos dispositivos biométricos son una relación humano-máquina. Pero a diferencia de otras aplicaciones tecnológicas, la biometría se reserva la capacidad de detectar y atesorar una verdad ligada a la carne y a las huellas de cada ser. El aparato extrae del cuerpo algo, lo convierte en ceros y unos, lo guarda. Hasta que alguien lo precise, lo convoque. Entonces, la máquina dirá que yo soy yo con más eficacia, velocidad, veracidad e infalibilidad que cualquier papel o cualquier testimonio.

La ampliación de sus alcances tiene dos vientos a favor. La narrativa de la seguridad global recargada luego de los atentados en las Torres Gemelas, los trenes de Madrid y el metro londinense, a la que se superponen las versiones locales de la lucha contra el delito y el robo de identidad, utilizada para legimitar el incremento del control de los espacios de circulación social.

El otro viento a favor es la industria del entretenimiento. En aquella época en la que esperábamos el horario en el que el cable pasaba nuestra serie favorita, CSI nos amigó con cierto tipo de policías, los forenses. Mucho más lúcida, la industria de las comunicaciones interpersonales logró colectivizar el trabajo policial al enseñarle a miles de personas a etiquetarse unas a otras y a instalar en los teléfonos celulares sistemas de geolocalización.

Una singular proactividad

“Gran Hermano no es la intención”, dice Pedro Janices, Director Nacional de Tecnologías de Gestión. Detrás de él, una pantalla partida en ocho cuadros muestra imágenes de Av. Diagonal Norte y de la entrada al edificio de la Secretaría de la Gestión Pública que provienen de cámaras de vigilancia. No se sabe bien para qué sirven esas tomas del espeso mediodía porteño, pero es difícil dejar de mirar los cuerpitos que circulan veloces sin conciencia de que acá, seis pisos más arriba, los estamos observando.

Desde aquí se organiza el Congreso Internacional de Biometría de la República Argentina (CIBRA). A lo largo de sus seis ediciones anuales, expertos de todo elmundo expusieron sobre las posibilidades de este tipo de identificación, estándares y experiencias de implementación. Todos los panelistas en los Congresos fueron funcionarios –civiles y de fuerzas de seguridad– o gerentes de las empresas que ofrecen consultorías, capacitación y equipamiento. Durante CIBRA, en las publicaciones de la Jefatura de Gabinete de Ministros sobre este tema y en la presentación oficial de SIBIOS se repiten las palabras de Janices: “El Estado tiene la obligación de garantizar la identidad de los ciudadanos en pos de su seguridad y de su inclusión social”. Esta tarea fue establecida por la ley 17.671, con la firma de Juan Carlos Onganía, que también creó el Registro Nacional de las Personas. Hasta 2011, los datos obtenidos por los registros civiles no eran consultables para las fuerzas de seguridad. La policía, por ejemplo, contaba con las bases de datos de las cédulas de identidad, los pasaportes y las personas con antecedentes penales. Al mismo tiempo, según la ley 25.326 de Protección de datos personales, los datos “no pueden ser utilizados para finalidades distintas o incompatibles con aquellas que motivaron su obtención”.

Frente a las preocupaciones que abre SIBIOS en lo relativo a la privacidad, Pedro Janices remarca que hoy las verdaderas amenazas son dos. La identificación patronímica –Google provee información asociada a nuestro nombre que nosotros preferiríamos que no estuviera tan disponible– y la entrega voluntaria de datos que realizan los usuarios a decenas de empresas que no tienen la capacidad de proteger esa información –tarjetas de crédito, tiendas on-line, consolas de juegos, redes sociales, supermercados, webmails gratuitos. Frente a este panorama, Janices sostiene la importancia de un “rol proactivo” ya que al momento de delitos como el robo y la suplantación de identidad es el Estado “el que tiene la obligación de garantizar el derecho a la identidad de los ciudadanos”.

Que un dispositivo tecnológico es más eficaz que un montón de papeles es una idea tan arraigada en el sentido común que aparentemente no resiste ningún debate. El mismo argumento se viene utilizando para la implementación del voto electrónico: lo digital siempre es más fiable que lo analógico. Sin embargo, el objeto menos conflictivo en un espacio social puede generar una controversia ideológica en otro.

Todos tenemos un amigo que está contento con el nuevo DNI en sus versiones tarjeta plástica y minicuaderno con la estridente tapa celeste que remplazó a los opacos colores filomilitares. En el shopping, a cualquier hora hay una fila de ciudadanos satisfechos con poder deshacerse de su antiguo documento analógico. Y sin necesidad de entintarse los dedos. Un canadiense, en cambio, se espantaría ante una escena semejante. En su país, no existe el documento nacional de identidad y cada vez que a alguien se le ocurrió instaurarlo, la resistencia social lo hizo imposible. A la hora de votar, alcanza con la partida de nacimiento o la licencia de conducir o dos cartas recibidas a tu nombre o un testigo que afirme que una es quien dice ser. Mientras en América latina no tener documento es sinónimo de exclusión social, en los países anglosajones las tarjetas de identificación siguen siendo rechazadas por buena parte de la ciudadanía.

Los usos que el Estado Nacional dice querer darle a la identificación biométrica van desde el combate del delito y el fraude hasta el control de las visitas a las y los recluidos en el Sistema Penitenciario Federal y la posibilidad de identificar un cadáver en una situación de catástrofe natural. El argumento de la practicidad es fuerte, por ejemplo en el caso de la ansiada administración transparente de los planes sociales. Sin embargo, existen métodos, también biométricos, que permitirían la constatación de la identidad sin generar bases de datos consultables. Por ejemplo, el Comisionado para la privacidad de Canadá recomendó al Parlamento de ese país que para este tipo de necesidades burocráticas se utilice una tarjeta que porte el dato biométrico. Es decir, si tengo una tarjeta que asocia mi nombre a una huella digital y un lector establece que la huella de mi dedo coincide con la de la tarjeta, eso es suficiente para determinar que yo soy yo sin necesidad de que otros datos, como mis antecedentes penales o mi estado civil, sean reconocidos cada vez.

Otro caso de violación de la privacidad al que la sociedad le regala a diario su consentimiento es el de la tarjeta SUBE. Para obtener la tarjeta es necesario dar el número de DNI. Los viajes realizados están disponibles on-line para cualquiera que ingrese los números de cualquier tarjeta –la propia o la de su novia, por poner un caso. La web nos aclara que los “movimientos se resguardan en las tarjetas y en el sistema central”. Ningún ente público se ha tomado el trabajo de explicar con qué fin se recopila esa información. Se dijo que es con el propósito de administrar los subsidios al transporte, pero para eso serían suficientes los recibos de sueldo o las bases de datos de la ANSES. En las últimas semanas, el tema se instaló en algunos medios y la respuesta del kirchnerismo 2.0 fue ironizar sobre los cuestionamientos como si nada importante estuviera en debate. El Ministerio de Justicia argumentó que la base de datos está “debidamente protegida por sus responsables”. Anonymous argentina entró fácilmente en los registros y los publicó en la web (#OpTango).

Podría pensarse que la displicente burocracia nacional sería incapaz de utilizar con fines de inteligencia estas precisiones sobre los flujos urbanos. A menos que SIBIOS venga a sintonizar su capacidad de control con el clima de la época.

Arma letal

La biometría es una industria trasnacional que se alimenta de la lucha contra el terrorismo, el control de las fronteras y la digitalización del intercambio monetario. Las corporaciones que se especializan en asesorar a estados y empresas, vender e instalar equipamiento, capacitar recursos humanos compiten entre sí por la primacía de sus patentes. Cross Match (EE.UU.) y Sagem (Francia) ofrecen sus productos a los ejércitos, agencias de seguridad y empresas alrededor del mundo. El informe Global Biometric Forecast to 2012 de la consultora RNCOS anticipa un crecimiento anual del 31% para el mercado del reconocimiento facial. Afirma que el principal potencial de estos servicios es que brindan “una capacidad exclusiva para la vigilancia, ya que pueden emplearse de forma encubierta, pues el rostro de una persona es capturado fácilmente por tecnología de video”.

Otro campo de aplicaciones es el control de los flujos de dinero. La digitalización absoluta de los intercambios monetarios está cada vez más cerca. El software Google Wallet, ya disponible en Estados Unidos, permite utilizar el teléfono celular como una tarjeta de crédito. Estos dispositivos sumados a la extensión del home banking también encuentran en la biometría una contención a los problemas de seguridad informática. Las contraseñas, otra marca de la época anticipada por Deleuze en su famoso texto sobre las sociedades de control, pueden olvidarse, perderse, robarse, por lo tanto nada mejor que un reconocimiento facial en la caja del supermercado.

¿La lucha contra el delito es un argumento suficiente para legimitar la creación de bases de datos biométricos? Katitza Rodriguez es la Directora internacional de Derechos Humanos de la Electronic Frontier Foundation, una organización que se ocupa de la defensa de la libertad de expresión y la privacidad en el mundo digital. Es peruana, vive en San Francisco. Desde allí responde que la biometría no solo no es un arma realmente eficaz contra el delito sino que por el contrario puede llegar a favorecerlo: “La centralización y la fusión de la bases de datos sensibles como los datos biométricos crea un foco de atención en la propia base de datos (al tener información tan importante y sensible en un solo lugar) el cual puede ser explotado por criminales y estafadores de todo tipo”.

La identidad como cuestión de Estado tiene un recodo discursivo en el gobierno de los Derechos Humanos. Escribe Pedro Janices en el libro Biometrías 2 editado por la Jefatura de Gabinete de Ministros: “No debemos dejar de pensar en cuánto más ágil hubiera sido el trabajo de las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo en encontrar a sus hijos y nietos de los desaparecidos durante la dictadura en nuestro país, si se hubieran tenido registros y métodos biométricos en las bases de datos con sistemas automatizados de verificación de identidad que en forma inviolable recauden esta información”. Es cierto. Una base de datos de reconocimiento facial podría comparar la foto del rostro de una mujer desaparecida con rostros de personas nacidas en la década del setenta. Podría encontrar un grupo de similitudes y dar lugar a una investigación (en el caso de que hubiera un parecido entre hijo y madre, por supuesto). Ni hablar de una base de ADN universal. Las ambigüedades del desenvolvimiento tecnológico llevan, como ha escrito Héctor Schmucler, a este tipo de aporías. Por lo pronto, nadie dijo que SIBIOS vaya a utilizarse para que el Estado tome la iniciativa en la restitución de la identidad de las y los jóvenes hijos de desaparecidos. Tampoco sería muy tranquilizador imaginar qué permitiría una base de datos como SIBIOS en un contexto de suspensión de las garantías constitucionales.

Cuerpos binarios

Katitza Rodriguez no cree que la identificación biométrica se reduzca a su utilización para el control del delito: “Las tecnologías biométricas son esencialmente individualizantes y pueden interoperar fácilmente con tecnologías de bases de datos, permitiendo que violaciones extendidas de la privacidad sean más sencillas y más dañinas. Dada la prevalencia de cámaras en las calles y lo fácil que se tornó identificar un rostro, las personas que se preocupan por su privacidad y anonimato tendrán serias dificultades para preservar su identidad. Hay un pronóstico de extremo riesgo en un mundo donde la foto de cualquier individuo, tomada por una cámara callejera o publicada en una red social, puede ser vinculada a su número de ID nacional. Las tecnologías de entrecruzamiento de datos solo van a mejorar en el futuro.”

Que eso que solemos llamar “el sistema” despliega mecanismos para el control de lo social no es una novedad. El diagnóstico del “triunfo sobre el anonimato” del proyecto urbano industrial fue bellamente descripto por Walter Benjamin en “Detective y régimen de la sospecha”.

Juan Pablo Ringelheim integra el grupo editor de Artefacto, una revista que desde 1996 se dedica a desmenuzar la ideología de la técnica: “Me interesa esa transformación del cuerpo, que se ve en el paso de la analogía a lo digital. Ahí hay algo más nuevo aun que la voluntad de control por parte de un Estado. Todo eso ya lo había pensado Foucault cuando analiza las biopolíticas que surgen en los estados europeos, siglo XVIII, XIX, a partir del interés por conocer cómo está conformada estadísticamente la población para incorporarla a la industria capitalista y potencialmente a la guerra. Para mí, desde este punto de vista no hay mucho más que una diferencia cuantitativa. Donde sí veo diferencias cualitativas es en la digitalización de la propia imagen del cuerpo. Que se deriven de nuestro cuerpo imágenes que no podemos reconocer en él, que se trasforme en datos binarios que pueden viajar, recombinarse, multiplicarse, que de nuestro cuerpo se puedan derivar conocimientos de nuestros ancestros, de nuestras posibles enfermedades, eso creo que plantea una diferencia cualitativa a la foto, a la firma, al número de matrícula”.

El colmo de Guy Fawkes

La biometría promete ser el dique hi tech capaz de contener todo lo que puede desbordarse. Fronteras, horarios laborales, sistemas financieros. Es temprano para saber hasta qué punto será capaz de cumplir con lo que ofrece. La identificación total de las personas y la trazabilidad de los flujos se acoplan al discurso de la seguridad. Los casos en los que el reconocimiento biométrico se ha utilizado para el control político están ahí. Durante las protestas en Londres en 2011, un grupo que se oponía a las manifestaciones propuso cruzar las fotografías publicadas en la prensa con la aplicación de Facebook que reconoce los rostros para determinar la identidad de los manifestantes. Como no existe una base de datos como SIBIOS, la policía publicó las fotografías tomadas por las cámaras de vigilancia en Flickr convocando a la delación colectiva.

El anonimato se filtra como tentativa de sustracción. Desde el pañuelo palestino de los piqueteros que tanta indignación genera en los conductores de noticieros al icónico rostro de Guy Fawkes que saltó de las viñetas de Alan Moore a las calles europeas, la máscara y la firma colectiva se repiten en los flujos de la protesta. Conectado por el chat de Blackberry pero con la cara tapada, el luddismo hipertecnológico desborda el oxímoron y traba los espacios públicos ante los ajustes europeos o ataca las webs corporativas corresponsables de la censura en Internet. En la paradoja en la que vivimos, conviven los que gestionan su propio yo como una marca y los stalkers inrastreables. Las cámaras de seguridad graban al asesino de la maestra y también al pibe que se fuma un porro en la plaza para alimentar la programación trash de América 2. El anuncio oficial afirma que en “dos años, los 40 millones de argentinos estarán registrados en el Sistema de Identificación Biométrico y podrán ser identificados”. Lo que vendrá es ciencia ficción.●

Fuente.


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En una recorrida por los medios oficialistas, el representante de la Unasur en Haití, el argentino Rodolfo Mattarollo, se despachó con una reivindicación encendida de la ocupación militar de ese país, de la que participan activamente las tropas argentinas. En Tiempo Argentino, la calificó como "un legado de Néstor Kirchner" (16/1), como si esa paternidad fuera un sello de antiimperialismo. Cuatro días antes, un artículo suyo en Página/12 se titulaba "Unasur, una presencia amiga en Haití". Para justificar la continuidad de la ocupación y los grandes negocios capitalistas ligados a la "construcción/reconstrucción" de Haití, le endilga un "enigmático futuro político (a) la única revolución antiesclavista que conoce la historia del mundo y la primera república independiente de nuestra América".

Mattarollo describe la tragedia del terremoto de 2008, para ocultar los crímenes perpetrados por las fuerzas de ocupación antes del mismo. El terremoto, al fin y al cabo, fue una excusa más para profundizar la invasión extranjera. Las fuerzas armadas de ocupación están abocadas a la inteligencia y represión internas -expresamente prohibidas por la legislación argentina. Se entrenan allí para futuras operaciones locales, que ahora se encuadrarían en la aplicación de la Ley Antiterrorista.

Para la "construcción/reconstrucción" de Haití, Bill Clinton le pidió hace unos años una "ayuda" a los grandes capitalistas reunidos en el Foro de Davos, no sin antes avivarlos de las "muy buenas condiciones económicas para la inversión, como por ejemplo muy bajos impuestos para exportar" (además de los salarios más bajos del mundo, sin beneficios sociales ni derechos sindicales). La ocupación militar garantizó, además, la privatización de la cementera y la productora de harina estatal (hoy Haití debe importar estos productos). Se privatizó la compañía telefónica, echando a 3.000 trabajadores. En cambio, ahora el país produce textiles, zapatillas y pelotitas de golf para la exportación, en empresas que no pagan impuestos.

Actualmente, hay en Haití unos 18.000 soldados estadounidenses y otros 12.000 soldados y policías de la Minustah (Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití, creada por el Consejo de Seguridad el 30 de abril de 2004). Con el dinero que gastan los cascos azules en un año se podrían construir 70.000 viviendas.

Lejos de una iniciativa latinoamericanista, el propio embajador argentino en el país centroamericano, José María Vázquez, recordó que en 2004 la Minustah nació por "un pedido de Estados Unidos a Brasil, después a Chile y luego a la Argentina para que colaboraran en este problema de Haití" -porque "Estados Unidos no podía, en aquel momento, incorporar un nuevo objetivo de presencia militar después de su ingreso en Afganistán e Irak". La Minustah fue impulsada por Estados Unidos, después de que la administración de Bush orquestara un golpe de Estado contra el presidente democráticamente electo de Haití, Jean-Bertrand Aristide. WikiLeaks reveló que la ex embajadora de Estados Unidos en Haití, Janet Sanderson, consideraba la Minustah como "una herramienta indispensable en la realización de los intereses políticos primordiales [del gobierno de Estados Unidos] en Haití", especialmente ante "el contexto actual de nuestros compromisos militares en otras partes". El "compromiso regional coordinado entre América Latina en Haití no sería posible sin el amparo de la ONU", el cual "ayuda a otros donantes importantes -dirigido por Canadá y seguido por la Unión Europea, Francia, España, Japón y otros países- para justificar su cooperación bilateral domésticamente". Sanderson concluye: "Sin una fuerza de estabilización autorizada por la ONU, recibiríamos mucho menos ayuda de nuestros socios hemisféricos y europeos en la gestión de Haití".

Lejos de una "tropa humanitaria", la Minustah ha utilizado indiscriminadamente la violencia en zonas urbanas densamente pobladas, matando a docenas de civiles durante sus ataques. Usando como pretexto la proliferación de delincuentes armados, la Minustah realizó verdaderas masacres en Cité Soleil, el barrio más pobre de Puerto Príncipe y bastión de los partidarios de Aristide, el 6 de julio de 2005 y los días 16, 22 y 28 de diciembre de 2006. Las tropas de la ONU reciben una amplia inmunidad para los delitos cometidos en Haití y sólo son expuestas a ser enjuiciadas en sus países de origen.

A la persecución, el asesinato de activistas y la represión interna, debe sumársele la complicidad en el robo de niños, las adopciones ilegales e incluso el tráfico de órganos de niños, lo que ha sido denunciado ampliamente por decenas de organizaciones de derechos humanos. Otro delito lo constituyen las violaciones sexuales, una constante en las denuncias contra las fuerzas ocupantes, públicamente conocidas a partir de la de un joven haitiano de 18 años en manos de cinco soldados uruguayos.

Del mismo modo que los ejercicios militares conjuntos con el Pentágono en el Canal de Panamá y la reciente sanción de la Ley Antiterrorista, el envío de tropas a Haití es una muestra del carácter semicolonial del kirchnerismo.

Por Cristian Henkel.


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Benignno Mochkowsky (nombre de guerra: Boris; seudónimo: Comandante Ortiz, Miguel Ortiz Mora; Córdoba, 30/8/1911 - Buenos Aires, 26/11/1975) fue un obrero metalúrgico, militante comunista y combatiente en la Guerra Civil Española.

Hijo de inmigrantes judíos rusos, fue anotado, por un error tipográfico del registro civil cordobés, con una "w" donde debía ir una "f".

Militante de la Federación Juvenil Comunista de Córdoba a mediados de la década de 1920. Detenido luego del golpe militar de 1930, fue alojado por breve tiempo en el Departamento de Policía de Córdoba y enviado luego a la Sección Especial de Represión al Comunismo, en Buenos Aires, donde fue torturado por un grupo de policías encabezados por el mayor José W. Rosasco. Tras una escala en el Batallón de Arsenales de la Marina, donde fue sometido a simulacros de fusilamiento, fue alojado con otros presos políticos en el pabellón 3 bis de la cárcel de Villa Devoto.

En agosto de 1931 formó parte, con los dirigentes comunistas José Peter, Gerónimo Arnedo Álvarez y José Benjamín Manzanelli y el anarquista Domingo Varone, de la segunda remesa de presos enviada al temible penal de Ushuaia, en Tierra del Fuego. Por su actitud desafiante y su conspicua barba roja, fue el más maltratado en un penal donde los presos sufrían todo tipo de torturas y vejámenes.

En abril de 1932, el nuevo presidente de la Nación, Agustín P.Justo, declaró una anmistía a los presos políticos, por lo cual regresó a Buenos Aires a bordo del navío "Chaco".

Fue asignado por el Partido Comunista a desempeñarse en el Socorro Rojo. Unos meses después, al estallar la guerra de Chaco, fue enviado a Bolivia para organizar un movimiento de agitación antibélica. Allí fue detenido, acusado de espionaje y condenado a pena de muerte. Un año mas tarde fue liberado: el Ministro de Relaciones Exteriores de España, Julio Álvarez del Vayo, y el Embajador del mismo país en Perú, Luis Jiménez de Azúa, intercedieron por él ante el gobierno boliviano.

Perdiendo todo contacto con el partido argentino, por sus propios medios llegó a España, donde se reunió con Victorio Codovilla, por entonces delegado de la Komintern ante el PCE (Partido Comunista de España). El Socorro Rojo Internacional le encomendó tareas en el Comité de Ayuda a los Prisioneros Políticos en 1934. Se sumó a las Milicias Antifascisas Obreras y Campesinas (MAOC) poco antes del estallido de la Guerra Civil Española, en 1936.

Fue Comandante del V° Regimiento, participó de la creación del Batallón "Thaelmann" e ingresó en el Ejército Republicano Español con el grado de Mayor, llegando a ser Comandante de la XXIV Brigada bajo el nombre de guerra de "Miguel Ortiz Mora"; también era conocido como "Comandante Ortiz".

Peleó en la defensa de Madrid, en Talavera de la Reina, en Toledo, en Jarama, Brunete y el Ebro. Tuvo una acción destacada en la batalla de Cuesta de la Reina. Peleó hasta la caída de Catalunya, y salió a pie de España por los Pirineos, en febrero de 1939, acompañando el éxodo masivo. Fue prisionero en un campo de concentración para exiliados republicanos en Francia.

Volvió a la Argentina en 1940 trabajando primero como estibador en el puerto y luego como obrero metalúrgico. Estuvo preso con otros 250 dirigentes y militantes del PC y otros grupos de izquierda en la isla Martín García desde 1944 hasta agosto de 1945.

Fue secretario de la Comisión Interna de la fábrica metalúrgica FAMAG, en la localidad bonaerense de Wilde. Integró el aparato de inteligencia del PCA.

Se casó en 1948 con Nelly Brancamonte, que se desempeñaba como dactilógrafa del diario comunista La Hora y con quien tuvo dos hijos, Jorge y Víctor. Murió de cáncer seis días después de la muerte de Francisco Franco, en 1975. Fue enterrado en el cementerio de Flores. (Fuente: Horacio Tarcus, Diccionario Bibliográfico de la Izquierda Argentina, Buenos Aires, Emecé, 2007, pp. 424-425)

El Comandante Ortíz pudo llevar en su vida aquella máxima que escribió el poeta Julius Fucik: “Cuando la lucha es a muerte;/ el fiel resiste;/ el indeciso renuncia;/ el cobarde traiciona…,/ el burgués se desespera,/ y el héroe combate".


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Fotos realizadas por la inteligencia de la gendarmería en Kraft.
El rol de la gendarmería y la policía en la vigilancia e infiltración entre los núcleos obreros combativos. ¿Una profundización de la ley Antiterrorista kirchnerista?

Sesenta días pasaron desde la denuncia que realizaron organismos de derechos humanos y abogados laboralistas sobre las las acciones de vigilancia cumplidas por la gendarmería hasta que la misma fuerza admitió las tareas ilegales de inteligencia que realiza. “Hace dos meses presentamos un escrito planteando una denuncia sobre la Gendarmería para que la justicia investigue sus tareas de inteligencia - explica Myriam Bregman, abogada del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (CEPRODH)-. El requerimiento les pedía que expliquen cuáles eran sus bases de datos sobre personas. Su respuesta planteaba que usaban los datos de migraciones para conocer los movimientos de los ciudadanos en la frontera, los datos del registro automotor y algunos otros listados públicos más. Pero agregaron a su declaración un organismo desconocido e ilegal: dijeron que tenían un listado propio llamado Proyecto X’ que les permitiría cruzar nombres con organizaciones que podían ser ilegales, legales, terroristas, desconocidas o delincuenciales”. La base de datos de nombre oscuro revela un aparato de inteligencia ilegal que desarrolla la fuerza comandada por la ministra Nilda Garré y que tiene un rol activo en la vigilancia de activistas obreros, entre otros. Una situación preocupante ya que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner acaba de promulgar una ley Antiterrorista cuyo fin más evidente es el de castigar y prevenir la protesta social.

No hay que olvidar que el requerimiento realizado por los organismos de derechos humanos surgió debido a las sospechas sobre esta inteligencia ilegal percibido por las actividades realizadas en los nucleos fabriles de Zona Norte y en los conflictos operarios que habían surgido, en especial el de la huelga y ocupación de la empresa alimenticia estadounidense Kraft.

“Un organismo de esa naturaleza es completamente ilegal e inconstitucional -señala el abogado Juan Carlos Capurro, presidente del Comité de Acción Jurídica y vicepresidente de la Federación Internacional de Derechos Humanos. Las tareas específicas de la Gendarmería se circunscriben a la defensa de las fronteras, no a la inteligencia interior. La inteligencia interior está constitucionalemente prohibida para todas las fuerzas de seguridad de la nación. Ninguna fuerza podría tener un organismo de ese tipo de manera autónoma, ya que estaría violando la Carta Magna. Y si le hubiera sido encomendada por el ministerio de Defensa o del Interior, la ministra o el ministro deberán dar explicaciones sobre el organismo de inteligencia y control de los ciudadanos”. Las sospechas que motivaron la denuncia sobre la Gendarmería estarían probadas con esta respuesta ya que -como dice el popular dicho- “a confesión de partes, relevo de pruebas”. De cualquier manera, no es vano recordar las causas de la denuncia ni repasar las actividades que la gendarmería de vigilancia sobre los ciudadanos durante la huelga de Kraft.

El gendarme Raúl Ernesto Sheurman, integrante de la Unidad Especial de Procedimiento Judicial de Gendarmería Nacional, relató ante la secretaria del Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional de Tres de Febrero que fue designado con otro miembro de la fuerza para ir al lugar de la manifestación: “Nuestra función allí es solamente observar quiénes están en el lugar, hablar con la gente para saber el motivo del corte, mientras que todo lo referente al restablecimiento del tránsito se encarga el Escuadrón de Seguridad Vial. Fuimos al lugar vestidos de civil para mezclarnos entre la gente y determinar quiénes eran los que hablaban por los altoparlantes, quiénes los organizadores…” El gendarme Sheurman admitió que intentó ubicar a dos organizadores de los cortes pero que, al no ubicarlos, sacó fotos a otros manifestantes con su celular.

En el mismo tribunal, Gendarmería informó que su oficial Elisabeth Calisaya “informó los resultados de la compulsa realizada en forma encubierta y de consulta a las bases de datos abiertas, efectuadas sobre las personas de interés”. Más adelante, la declaración oficial continúa revelando el accionar de inteligencia de Calisaya. La oficial “pudo observar que había tres personas, claramente identificables que evidenciaban ser los cabecillas, dando indicaciones a los manifestantes y siendo entrevistados por medios periodísticos que allí se manifestaban. Por tal motivo, encontrándose la dicente vestida de civil se entremezcló con la multitud, de manera encubierta y comenzó a recabar los datos de las personas en cuestión preguntando entre las personas que se manifestaban, el nombre de los cabecillas, obteniendo los datos de los imputados, Gentile, Norniella y Coria”.

La gendarme señaló que tenía una confusión respecto a los nombres de los manifestantes del conflicto de Kraft vigilados, pero que “lo aclaró a través de la base de datos con que cuenta la fuerza en la cual se desempeña”. Esa base de datos sería el oscuro Proyecto X.

El gendarme Carlos Christian Sanabria reconoce haber identificado a Néstor Pitrola y Vilma Ripoll, que apoyaban la huelga de Kraft, y que individualizó a Ramón Bogado y Javier Hermosilla, “quienes ocupan cargos gremiales en la empresa de marras, respecto a quienes no pudieron obtenerse fotografías”. Todos los mencionados, junto a varios otros activistas obreros de Kraft, enfrentan hoy embargos sobre sus escasos bienes y causas judiciales que persiguen la protesta social. El juez Mariano Rearte, que lleva adelante la causa contra los manifestantes, le otorgó estatus de prueba a los pedidos de la presidenta Fernández que reclamaban que acaban los cortes de ruta. Su inclusión como prueba señala el operativo conjunto entre el poder ejecutivo y el judicial para enfrentar la protesta social.

Plazademayo.com publica algunas de las fotos que forman parte del expediente y parte del testimonio de Sanabria. Queda mucho más material para publicar.

¿Es el Proyecto X una base de datos que podrá ser usada por el gobierno y el poder judicial en el marco de la aprobación de la ley Antiterrorista? La previsión de un aumento de las tensiones sociales y laborales en un marco de ajuste kirchnerista podrían provocar un uso profuso de la represiva ley. Baste recordar que estos días 20 manifestantes antimineros en Catamarca fueron procesados bajo el marco de esa legislación. La base de datos Proyecto X adquiere en este contexto un carácter no sólo ilegal, sino peligroso para la seguridad y resguardo de las libertades democráticas del activismo obrero.

Diego Rojas.

Tomado de Argentina Socialista.


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El nueve de agosto de 1976, los funcionarios diplomáticos cubanos Crescencio Galañena Hernández y Jesús Cejas Arias, acreditados en la embajada de Cuba en Buenos Aires, Argentina, fueron interceptados en plena vía pública y secuestrados por elementos desconocidos.

Después de ser torturados y asesinados, los cuerpos de ambos fueron desaparecidos. Según versiones no oficiales, sus restos yacen en los cimientos de uno de los edificios que estaban en construcción en la capital argentina por esa época.

En la medida en que avanzaban las investigaciones aparecieron involucrados los grupos cubanos que trabajaban para la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA). Según sus propios comentarios, llevaban adelante “la guerra por los caminos del mundo”, en la cual cometieron centenares de crímenes.

Era la conocida Operación Cóndor, concebida para perseguir y asesinar a quienes se interpusieran en el camino del sistema de dominación imperialista en el continente.

El coronel Robert Scherrer, del FBI, agregado de la embajada norteamericana en Argentina, envió a Washington el informe en el cual mencionaba al agente de la CIA y la DINA (policía política argentina) Michael Townley, como participante en los interrogatorios realizados a Galañena y Cejas por oficiales argentinos y chilenos y elementos contrarrevolucionarios cubanos.

Es oportuno recordar que la primera acción realizada por la Operación Cóndor fue en agosto de 1975, con el frustrado atentado al embajador cubano en Argentina, Emilio Aragonés, y que Townley estuvo a cargo del que costó la vida en septiembre de ese año a Orlando Letelier, ex ministro de Relaciones Exteriores del gobierno chileno de Salvador Allende.

El ex general Manuel Contreras, número uno de la Operación Cóndor y Jefe de la DINA, dijo a la jueza María Servini que Townley y el terrorista cubano Guillermo Novo Sampoll, habían viajado a Argentina el propio día del secuestro para interrogar a los cubanos. “Ellos cooperaron en la tortura y el asesinato de los diplomáticos cubanos”, sostuvo Contreras.

La Operación Cóndor patrocinó al tristemente conocido Orlando Bosch, quien a instancia de George Bush (padre), creó en 1976 la Coordinadora de Organizaciones Revolucionarias Unificadas (CORU), con activa participación de los terroristas de origen cubano Luís Posada Carriles, Guillermo e Ignacio Novo Sampoll, Gaspar Jiménez Escobedo, Dionisio Suárez, Alvin Ross, y otros de igual calaña.

Este grupo de mafiosos tuvo que ver con numerosos actos criminales en Estados Unidos, Centroamérica y el Caribe, y especialmente en Cuba, como el secuestro y asesinato de funcionarios del servicio exterior, atentados con bombas a misiones diplomáticas, naves aéreas, centros turísticos y otros.

El cobarde crimen de Galañena y Cejas, de 27 y 22 años respectivamente, a pesar de las numerosas evidencias existentes, ha quedado impune durante 35 años.

Foto: Funcionarios diplomáticos cubanos Crescencio Galañena Hernández (izq) y Jesús Cejas Arias (der), acreditados en la embajada de Cuba en Buenos Aires, Argentina, fueron interceptados en plena vía pública y secuestrados por elementos desconocidos.

Por Ángel Rodríguez Álvarez. Tomado del blog Bandera Roja. Sugiero leer también, en este blog, el artículo «Emilio Aragonés Navarro».


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Posiblemente para los lectores del blog que no sean argentinos este tema les resulte muy localista, por eso no pensaba publicar sobre ello. Pero me he encontrado con una nota de José Steinsleger para La Jornada, publicada también por Rebelión, que es la única que me ha gustado de las decenas de notas periodísticas de las más diversas ideologías que leí. Me permito hacer una corrección en el octavo párrafo, en el cual aparecen cambiados los nombres de los hermanos Schoklender; ni el error ni el cambio afectan la lectura, realmente.


Disparen contra Hebe

Morir por la causa de los hijos (La madre, Máximo Gorki), o tergiversarla para lavarse de culpas. Honrar su memoria con humildad, o lucrar con la guerra a costa de los propios hijos (Madre coraje, Bertolt Brecht). Luchar por los hijos de todos los desaparecidos (Hebe de Bonafini), o realizar el duelo con lacerantes expedientes de victimización individual (y dejémoslo ahí…).

Ahora sabemos que el poder masculino empezó cuando a la mujer le impuso el catecismo de Platón y Aristóteles. De allí, los celos de la terrible Medea, que el racional Eurípides analizó con sosiego 2 mil 500 años antes de Freud: en situaciones extremas de confusión y dolor, las reacciones de la mujer son totalmente impredecibles.

Las risotadas del conservador Aristófanes echaron tierra sobre el enfoque crítico de Eurípides en Medea: diga o no diga, haga o no haga, la mujer no está facultada para intervenir en el mundo de los hombres. Y así nació la madre perfecta. Que si es cristiana al hijo le dice "comes o te mato", y si es judía “comes o me ‘moiro’”. Los niños, que aun cuando juegan son serios, tienen razón en quejarse.

En la fábula San Julián, el hospitalario, de Flaubert, un cazador mata a la cierva y sus críos, y clava una flecha en la frente del ciervo. Herido, el animal embiste contra el cazador y, alzándose en dos patas, brama: "¡Maldito, maldito, maldito! ¡Algún día, corazón feroz, asesinarás a tu padre y a tu madre!" Un modo piadoso de negar el hambre del cazador.

Frente a la una y la otra tragedia, el poder masculino se perdona a sí mismo: "No matarás". Pero induce a creer que matar a los padres es más imperdonable que matar a los hijos. Esto aconteció en Argentina cuando, en plena dictadura militar (1981), la sociedad que negaba la desaparición y muerte de sus hijos se desgarró las vestiduras por el doble parricidio cometido por Pablo y Sergio Schoklender (20 y 23 años).

Los atenuantes no contaron. En el caso de las familias y personas desaparecidas, porque las "buenas conciencias" demandaban "mano dura" contra los enemigos de la mansedumbre. Y frente a los parricidas, por haber desafiado los "sagrados fundamentos" de la familia.

Lo de menos fue pensar que en cualquier sociedad que se precie de tal las personas pueden desaparecer por encanto, o lo declarado por los jóvenes: que el papá era un tipo violento y traficaba con armas, y la mamá una drogadicta y alcohólica que abusaba sexualmente de ellos. Los hermanos fueron condenados a cadena perpetua por el mismo delito: homicidio doblemente calificado, por ser sus padres las víctimas.
Hebe de Bonafini y Sergio Schoklender.

Por la ley que computaba doble los años en prisión sin sentencia en firme, Sergio consiguió la libertad condicional en 1995. Y Pablo, obtuvo en 2001 el mismo beneficio con permisos especiales para trabajar en el estudio de su defensor y regresar a dormir a su celda.

En la cárcel, Sergio aprovechó el tiempo: se recibió de abogado y de sicólogo, organizó talleres con los presos, tomó como bandera la defensa de los derechos humanos en los penales, y un buen día lo visitó Hebe de Bonafini, presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo.

Hebe se encariñó con Sergio, permitiendo que el joven se convirtiera en apoderado y en brazo derecho de una asociación que, para entonces, había crecido: universidades, empresas de construcción de viviendas populares, medios de comunicación, centros culturales, etcétera.

Sin embargo, el nada austero estilo de vida de Sergio llamó la atención de los buitres mediáticos. Y en días pasados, estalló el escándalo. El vértice de una organización mundialmente emblemática por su ética y moral probadas había sido tomado por un canalla que defraudaba sus ideales: enriquecimiento ilícito, lavado de dinero, ilícitos varios.

Las "buenas conciencias" hicieron picadillo a Hebe y se pusieron a ensayar retorcidas interpretaciones acerca de:

• Ella, que en medio del terrorismo de Estado miró con altivez al mundo de asesinos diseñado por los hombres.
• Ella, que empezó a pelear desde más abajo de los que dicen pelear "desde abajo".
• Ella, que diluyó el nombre de sus hijos en nombre de todos los hijos muertos y desaparecidos.
• Ella, que por no "entender" de política decía cualquier cosa "políticamente incorrecta".
• Ella, que no aceptó un centavo de indemnización por sus hijos, hasta lograr que el Estado pidiera perdón.
• Ella, la "extremista" que decidió apoyar a un gobierno "burgués".
• Ella, la madre combativa que rechazó el "diálogo" y el lanzar "palomas de la paz", sin previa justicia y castigo a los culpables del genocidio.
• Ella, que nunca llamó "guerra" a la cacería de jóvenes del Plan Cóndor, y la política de hambre y exclusión del Consenso de Washington.
• Ella, que nunca abandonó su vida de barrio y humilde vivienda, mientras construía otras de mejor calidad porque "la gente debe vivir bien".

En suma, nada menos que acerca de ella: Hebe, la Kika, la madre imperfecta que, sin pelos en la lengua y durante 35 años, lidió con el insufrible mundo de los perfectos, y supo mandarlos a la mierda.


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Ex detenido de la dictadura denuncia la demora en admitirle como querellante en contra de sus represores.

Walter Osmar Maza, ex delegado sindical detenido y torturado por gendarmería nacional en 1975, denuncia a Stella Maris Martinez por demorarle SEIS meses su constitucíón de querellante en contra de represores.

La denuncia por discriminación y por beneficiar (prevaricato) a los represores, pues a él le niega la participación en términos igualitarios, mientras que los represores tienen un trato preferencial (se instruye hasta "modelos de defensa para represores") y diferenciado (se pagan abogados hasta 20.000 pesos por mes más gastos de traslados, lo que hace 27mil a 30mil a costa de la defensoria, solo para que defiendan a represores).

Estas defensas preferenciales y diferenciales han sido denunciadas ya de revictimizar a las victimas de terrorismo de Estado, de confraternizar con los represores más allá del límite de lo institucional (llegando hasta a burlarse de las víctimas en los pasillos), son estos abogados elegidos personalmente por la Defensora General (sin concurso previo) y son premiados con cargos fijos (de defensores o en otras reparticiones) en los que ella misma recomienda su afecto. -Righi dicta resolución PGN 13/08 denunciando que las chicanas dilatorias son recurrentes, más que de las defensas privadas de los represores.

Esta es la denuncia entró el lunes 27 de septiembre de 2010 al despacho del procurador general de la nación.

Seguir leyendo.

Una muestra más del fascismo del sistema judicial argentino, que es parte del carácter completamente desastroso que tiene. Podrían haberse solucionado muchas cosas si se hubiera depurado cuando regresó la democracia burguesa, pero no se hizo. No hizo lo más importante y crucial, que es disolver las fuerzas armadas, ese juntadero de cobardes y perdedores viviendo de conspirar contra el pueblo.

Los kirchneristas, lejos de solucionar éstos inconvenientes tan largamente arrastrados, están tapándolos otra vez, al intentar una reconciliación nacional (por ejemplo, con su campaña de que "hay unas nuevas fuerzas armadas", que ahora son "leales a la democracia", etc.).

Una buena noticia: Reincorporan a policía que se negó a reprimir. Un ciudadano digno cuando había que tener valor para serlo; deberían darle una medalla y no tanto a esos militares que se condecoran a sí mismos por no hacer nada.


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Siendo un sistema socioeconómico, es inevitable ver al capitalismo influyendo todas las relaciones sociales, en mayor o menor medida. Transcribo a continuación un artículo publicado por el Partido de los Trabajadores Socialistas, que comienza sobre la reciente ola de suicidios en el norte argentino:

Suicidios adolescentes: “instigados” por el sistema capitalista
por Demian Paredes

“Moda peligrosa”, “mensajes malditos”, “macabro juego”, “ritual”. Aún sin “sospechosos” determinados, el juez salteño Mario Dilascio, a cargo de la investigación de los suicidios adolescentes –que tuvieron proyección nacional por los medios durante algunos días- propuso una verdadera entelequia como causante de los mismos: caratuló la causa como “NN: instigación al suicidio” (?). Y dijo: “Nunca se había producido un fenómeno así en nuestra provincia, donde se contabilizan casos de suicidios pero no en los que los protagonistas fueran jóvenes de la misma franja etaria y social y, aparentemente, salvo en casos puntuales, sin problemas familiares traumáticos. (…) todos han sido víctimas de esta ‘moda’ peligrosa (El Tribuno de Salta, 18/6/2010).

¿Será así como dice el “desorientado” magistrado, o habrá en realidad una causa estructural más profunda para entender los mismos?

La vida (sin futuro) de las familias obreras y populares en el NOA

Ignorancia o hipocresía. No hay otra forma de calificar los sesudos análisis de las autoridades estatales (en cualquiera de los tres poderes). Porque los suicidios adolescentes son un fenómeno que ya lleva años en toda la región del Noroeste del país (especialmente Jujuy), y seguramente del NEA –las dos regiones más pobres del país-.

Los suicidios (y demás “males sociales” como la prostitución, el incremento de enfermedades como el HIV-SIDA y la drogadicción) son causa directa de la desindustrialización de las últimas décadas y de la falta de trabajo digno en consecuencia; así como de la degradación de derechos sociales básicos como salud y educación públicas –o el transporte: ni Jujuy ni Salta tienen ferrocarril-.

Regiones “desérticas” como la Puna y La Quebrada en Jujuy han visto decenas de cuerpitos colgados de árboles… ¡no sólo de adolescentes sino incluso de niños en edad de ir a la primaria! Lo mismo ocurrió en Rosario de la Frontera: la “nada”, la falta de cualquier futuro lleva a los jóvenes y niños del NOA a esta tremenda “decisión”. Si fuera un fenómeno “inexplicable” o “nuevo” no se entiende porqué una vez más Salta participó recientemente del “VI Congreso Nacional de Suicidología” realizado en Jujuy entre el 5 y 7 de junio.

Explotación, desocupación, miseria, degradación social (machismo, alcoholismo): son el pan diario para el pueblo trabajador. Una docente de 33 años entrevistada explicó que antes, cuando ella pedía a los alumnos que hicieran una carta a los padres, agradecían. Pero eso cambió y ahora “piden amor, caricias y atención”: “Hay uno que le pide a su padre que no le pegue más a su mamá y otro que pide a su padre que no se emborrache porque se pone agresivo. Ese chico viene a la escuela preocupado porque no sabe con qué se va a encontrar cuando vuelva a la casa” (Página/12, 20/6/2010). Y agrega: “Perdieron el horizonte, no tienen sueños”.

Esta docente tiene a sus hijos estudiando en la universidad de otra provincia. Respecto a los que se quedan dijo: “Los que no se pueden ir de aquí, sufren. Se les crea un resentimiento enorme y te lo largan. Se sienten atrapados y eso les crea una tristeza enorme”.

Con esa tristeza cursan sus estudios sin caber para qué, o trabajan (ultraprecarizados) en supermercados provinciales o negocios. Y explicó una almacenera a la prensa: “Los que no consiguen nada, se la pasan emborrachándose y cuando tienen algún peso se van al casino electrónico, parece que es el único negocio que funciona bien aquí”. El intendente de la vecina Metán, consultado por el mismo diario, dijo: “Pienso que con todo lo que está pasando con los chicos, la verdad, parece que se nos escapó la tortuga”.

La OMS y el suicidio en el mundo

La Organización Mundial de la Salud informó hace poco que entre las tres principales causas de muerte en el mundo se encuentra el suicidio. Que son un millón de personas por año –entre 15 y 44 años- las que se quitan la vida. Y que es cifra aumentará al millón y medio para 2020 (El Tribuno de Salta, 10/9/2009). Con descarada superficialidad propone como explicación de los mismos “factores culturales, religiosos, legales, históricos, filosóficos y tradicionales”; “aconsejó reducir el acceso a los medios para hacerlo (pesticidas, medicamentos, armas de fuego)” y “tratar a las personas con trastornos mentales y, en particular a quienes padecen depresión, alcoholismo o esquizofrenia”.

Para la presidenta del Colegio de Psicólogos de Salta, la realidad sin trabajo ni educación dignos de Rosario de la Frontera (extensible a todo el país y zonas como el Conurbano bonaerense) da “un combo: pobreza de interés, desgano, conductas evitativas, rechazos múltiples, todas respuestas de quienes frente a la incertidumbre sobre el futuro y el dolor de la frustración prefirieron renunciar a la pelea, tal vez porque en el futuro cercano se ven muertos o excluidos. Donde debería aparecer la lucha, la rebeldía, el fragor del eros, hay abatimiento y apatía. Lo que hay es una renuncia pulsional ante una realidad impotentizante” (Página/12, 20/6/2010).

Como se ve, no es “un problema de la internet” o vía mensajes de texto: el problema es el mismo capitalismo que lleva a estas brutales (y desesperantes) condiciones de vida. Por acción (como el caso de Bariloche) u omisión (los suicidios) los jóvenes son los más castigados por el capitalismo, su Estado –sus fuerzas represivas- y su gobierno.

La única forma de terminar con la explotación, la opresión y la represión es luchar por un gobierno de los trabajadores y trabajadoras, que garantice condiciones de educación y trabajo dignas. Y que, poniendo en pie los cimientos de una sociedad nueva, tenga especial atención hacia el cuidado y desarrollo de los niños y jóvenes, las futuras generaciones que hoy este sistema mata.


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