¿Luchadores por la fe? No, mercenarios de la muerte

Autor: Mijaíl Koloskov.
Editorial: Agencia de Prensa Nóvosti.
Lugar: Moscú.
Año: 1986.
Título original: Борцы за Веру? Нет, Наемные Убийцы!
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Afganistán, camino de la paz


Autor: Vladímir Avákov.
Editorial: Agencia de Prensa Nóvosti.
Lugar: Moscú.
Año: 1988.
Título original: Афганистан На Пути к Миру
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1) Afganistán desde Afganistán; 2) La verdad sobre Afganistán; 3) El árbol en el centro de Kabul; 4) Afganistán. Historia y lucha de un pueblo; 5) Il viaggio di Bang; 6) Visita de amistad a la India, a Birmania y al Afganistán.


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Por Julie Lévesque. Tomado de Rebelión.

El objetivo de la presencia militar estadounidense en África está bien documentado: contrarrestar la influencia china y controlar los lugares estratégicos y los recursos naturales, incluidas las reservas petroleras. Esta afirmación fue confirmada hace ya más de ocho años por el departamento de Estado estadounidense.

En el año 2007 el consejero del departamento de Estado de EE.UU. J. Peter Pham se refirió a los objetivos estratégicos del AFRICOM: “Proteger el acceso a los hidrocarburos y a otros abundantes recursos estratégicos africanos, una tarea que consiste en proteger la vulnerabilidad de esas riquezas naturales y asegurar que terceras partes como China, India, Japón o Rusia no logren su monopolio o tratamientos especiales”. (Nile Bowie, US AFRICOM Commander Calls for “Huge” Military Campaign in West Africa, Global Research, 11 de abril de 2012).

A principios de febrero, “de paso por el Centro de estudios estratégicos e internacionales de Washington D.C., el jefe del AFRICOM, el general David Rodríguez, convocó una campaña de “contrainsurrección” de gran envergadura por cuenta de Estados Unidos contra los grupos del oeste de África»:

El jefe del Comando de Operaciones Especiales de EE.UU. (SOCOM), el general Joseph Votel, hizo también la semana última consideraciones similares en la Academia West Point del ejército de EE.UU. afirmando que los equipos de comando estadounidenses deben prepararse para nuevos desplazamientos contra Boko Haram y el Estado Islámico (Thomas Gaist, US AFRICOM Commander Calls for “Huge” Military Campaign in West Africa, World Socialist Web Site, 2 de febrero de 2015).
Mark P. Fancher ha señalado la hipocresía y la “arrogancia imperialista” de los países occidentales que “a pesar de la universal condena al colonialismo están siempre dispuestos a divulgar públicamente (sin excusarse) sus planes expansionistas y de coordinación de su presencia militar en África”. (Marc P. Fancher, Arrogant Western Military Coordination and the New/Old Threat to Africa, Black Agenda Report, 4 de febrero de 2015).

Una gran cantidad de tropas procedentes de Benín, Camerún, Níger, Nigeria y Chad han sido actualmente desplegadas para luchar contra Boko Haram.

Esta nueva guerra en África contra otra oscura entidad terrorista recuerda a la fracasada campaña de propaganda de Kony 2012 envuelta en ideales humanitarios. Se utilizó como una pantalla de humo para evitar abordar la cuestión de las víctimas de la guerra contra el terrorismo y sus verdaderas causas, con el objetivo de justificar otra invasión militar. Es cierto que Boko Haram ocasiona muchas víctimas, pero el objetivo de la intervención occidental en África no es ir en ayuda de esas víctimas.

El conflicto más mortal desde la Segunda Guerra Mundial, el que siempre genera más indignación es el que acontece en el Congo. Y ni a la élite occidental ni a sus medios les preocupa en absoluto. Lo que demuestra que las intervenciones militares no están destinadas a salvar vidas.

Para comprender por qué los medios se concentran en Boko Haram necesitamos saber quién está detrás de esta organización. ¿Cuál es el contexto subyacente y cuáles los intereses a los que sirve?

Boko Haram: ¿Otra operación clandestina de Estados Unidos? 

Boko Haram tiene su sede en el norte de Nigeria, el país más poblado y la mayor economía africana. Nigeria es el mayor productor de petróleo del continente y dispone del 3,4% de las reservas mundiales de petróleo bruto.

En mayo de 2014 African Renaissance News publicó un detallado reportaje sobre Boko Haram y la posibilidad de que dicha organización fuese otro operativo secreto de la CIA para hacerse con el control de Nigeria.
El mayor triunfo del AFRICOM para implantar una Pax Americana en África sería lograrla en el país africano más estratégico, Nigeria. Es en este marco donde entra en perspectiva el asunto de Boko Haram, que causa furor, y la predicción del Intelligence Council de Estados Unidos de la desintegración de Nigeria en 2015, de la que mucho se ha hablado (…) (Atheling P. Reginald Mavengira, Humanitarian Intervention in Nigeria: Is the Boko Haram Insurgency Another CIA Covert Operation? Wikileaks, African Renaissance News, 8 de mayo de 2014).
Entre los años 1970 y 1980 Nigeria ayudó a muchos países africanos “desafiando claramente los intereses de EE.UU. y sus aliados occidentales, una oposición que condujo en esa época a un retroceso de las iniciativas occidentales en África” (Ibid).

Nigeria ejerce su influencia en la región gracias al liderazgo del Grupo de Control de la Comunidad Económica de los Estados del Oeste de África (ECOMOG), un ejército formado por soldados de varios países africanos y organizado por la Comunidad Económica de los Estados del Oeste de África (CEDEAO). Ese grupo intervino en la guerra civil de Liberia en los años 80, la cual fue creada en 1821 por EE.UU. y gobernada por estadounidenses-liberianos por más de un siglo.

Las potencias occidentales, y en primer lugar Estados Unidos, obviamente no están dispuestas a dejar que los africanos dispongan de un ejército multinacional en el que ellas no desempeñen el papel principal. El ACRI, transformado más tarde en el AFRICOM, se creó en el año 2000 para contener la influencia de Nigeria y contraponerlo al ECOMOG, evitando así la emergencia de una fuerza militar africana conducida por africanos.

Según documentos de Wikileaks que menciona más adelante el artículo de Mavengira la embajada estadounidense en Nigeria constituye:
“Una base de operaciones para actos subversivos de gran envergadura y de gran magnitud contra Nigeria, especialmente para la escucha de las comunicaciones en el Gobierno nigeriano, el espionaje financiero de nigerianos destacados, el sostén y el financiamiento de grupos subversivos, insurgentes y de propaganda para la discordia entre diferentes grupos nigerianos y el uso del chantaje vinculado a lo relacionado con las visas con el objeto de obligar y conducir a los nigerianos de alto nivel a actuar en favor de EE.UU.” (Mavengira op.cit).
Mavengira forma parte de la Green White Coalition un “grupo ciudadano de defensa formado por voluntarios nigerianos de diferentes grupos étnicos y de diferentes convicciones religiosas”. Y describe que el objetivo último de los operativos estadounidenses clandestinos en su país es “eliminar a Nigeria como potencial rival estratégico de EE.UU. en el continente africano” (Ibid).

Una investigación sobre la secta Boko Haram realizada por la Coalición Green White descubrió que la “campaña de Boko Haram es un operativo secreto organizado por la Central Intelligence Agency (CIA) de EE.UU. coordinado por la embajada estadounidense en Nigeria”. Estados Unidos en otras oportunidades ya ha utilizado sus embajadas para sus operativos secretos. La embajada de Bengasi fue la base de un operativo secreto de tráfico armas para los mercenarios que luchan contra Bachar Al-Assad en Siria. En cuanto a la embajada de Ucrania, un video de noviembre de 2013 recientemente aparecido muestra a un parlamentario ucraniano explicando otro operativo clandestino destinado a fomentar disturbios civiles con el objetivo de derrocar al Gobierno democráticamente elegido.

La investigación de Green White Coalition sobre Boko Haram revela un plan de National Intelligence Council de EE.UU. de tres etapas destinado a “pakistanizar” Nigeria, internacionalizar la crisis y dividir el país en virtud de un mandato y de una fuerza de ocupación de la ONU. El plan “prevé” la desintegración de Nigeria hacia 2015. Es interesante citar la investigación con detalle:
“El conjunto del informe de National Intelligence Council es en realidad una declaración codificada de intenciones en la que EE.UU. prevé desmantelar eventualmente Nigeria mediante complots de desestabilización […]”.
Etapa 1: “Pakistanizar” Nigeria
Viendo la real existencia del flujo de Boko Haram es probable que en los meses próximos se produzca una ola de atentados y ataques a edificios públicos.
El objetivo es exacerbar las tensiones y las sospechas mutuas entre los adeptos a las dos religiones prevalentes en Nigeria y arrastrarlos a una violencia interreligiosa […].
Etapa 2: Internacionalización de la crisis
EE.UU., la Unión Europea y las Naciones Unidas pedirán la terminación de la violencia […]. Para crear el efecto se producirá en los medios internacionales una importante cobertura de la crisis en Nigeria con algunos “expertos” que discutirán acerca de sus ramificaciones. Dichos expertos se esforzarán en crear la impresión de que solo mediante la intervención extranjera podrá solucionarse esa crisis.
Etapa 3: La gran división sobre la base de un mandato de la ONU
Se propondrá en primer lugar la intervención de una fuerza internacional de paz con el objeto de separar a los grupos beligerantes y/o un mandato de la ONU asignará diferentes áreas de Nigeria a las potencias ocupantes. Desde luego EE.UU. y sus aliados, guiados por sus exclusivos intereses económicos, habrán discutido previamente entre bambalinas las zonas a ocupar […] (Ibid).
En 2012 escribía Nile Bowie:
“El diario Nigerian Tribune ha informado de que Boko Haram está financiado por diferentes grupos de Arabia Saudita y del Reino Unido, especialmente del fondo fiduciario Al-Muntada, con sede en el Reino Unido, y la Sociedad Islámica Mundial de Arabia Saudita [8]. En una entrevista realizada por Al-Jazeera a Abou Mousab Abdel Wadoud, el jefe de Al Qaida en el Magreb Islámico (AQMI), afirmó que algunas organizaciones con sede en Argelia han provisto de armas al movimiento Boko Haram de Nigeria “para defender a los musulmanes de Nigeria y parar los avances de una minoría de cruzados”.
Está ampliamente documentado que miembros de Al Qaida y del grupo islámico que combatió en Libia (GICL) lucharon junto a los rebeldes libios y recibieron armas y apoyo logístico directamente de los países de la OTAN durante el conflicto libio en 2011 […].
Para la administración de Obama el apoyo clandestino a organizaciones terroristas destinado a lograr objetivos de política exterior parece una condición previa a la intervención en el extranjero. Boko Haram existe como una división independiente del aparato desestabilizador estadounidense orientado a quebrar el país más poblado de África y mayor mercado potencial” (Nile Bowie, CIA Covert Ops in Nigeria: Fertile Ground for US Sponsored Balkanization, Global Research, 11 de abril de 2012).
Según algunos informes hay también algunos comandantes nigerianos implicados en el financiamiento de la insurrección.
“Un soldado nigeriano del Estado de Borno expresó en un reportaje que Boko Haram atacó Gamboru Ngala en su presencia pero que su comandante ordenó no rechazar el ataque. El soldado dijo al Service Hausa de la BBC que mientras ocurría el ataque había helicópteros que sobrevolaban el lugar. 300 personas fueron asesinadas, se quemaron casas y un mercado mientras los soldados solo miraban porque habían recibido la orden de no resistir el ataque. El soldado declaró que la insurrección de Boko Haram solo terminará cuando los oficiales superiores del ejército dejen de alimentarla.
Con oportunidad del secuestro de las chicas de Chibok un soldado afirmó en una entrevista del Sahara Reporters:
“Recibimos la orden de detener a los vehículos que llevaban a las niñas, pero al comienzo de la misión recibimos la orden contraria, es decir retirarnos. Les puedo asegurar que nadie nos encargó buscar a nadie”.
Algunos soldados sospechan que sus comandantes confían sus operaciones militares a la secta Boko Haram (Audu Liberty Oseni, Who is Protecting Boko Haram. Is the Nigerian Government involved in a Conspiracy?, africanexecutive.com, 28 de mayo de 2014).
Esos comandantes, ¿habrían sido obligados a hacerlo por parte de elementos de la embajada estadounidense, como sugiere la investigación de Greenwhite Coalition anteriormente citada?

Boko Haram: ¿próximo capítulo en la fraudulenta, costosa, destructiva y asesina guerra contra el terrorismo? 

Ha quedado claramente demostrado que la llamada guerra contra el terrorismo ha acrecentado dicho terrorismo. Nick Turse explica:
“[Diez] años después de que Washington empezase a usar el dinero de los contribuyentes para la lucha contra el terrorismo y los esfuerzos de estabilización en África y de que sus fuerzas comenzara a explotar el Campo Lemonnier (Yibuti), el continente ha experimentado profundos cambios, pero no los buscados por EE.UU. La Universidad Berny Sebe de Birmingham cita el ejemplo de la Libia postrevolucionaria, el hundimiento de Mali, la eclosión de Boko Haram en Nigeria, el golpe de Estado de la República Centroafricana y la violencia en la región de los Grandes Lagos de África como prueba de la creciente volatilidad. “El continente es hoy más inestable que en los años 2000 cuando Estados Unidos comenzó a intervenir directamente”. (Nick Turse, The Terror Diaspora: The U.S. Military and Obama’s Scramble for Africa, Tom Dispatch, 18 de junio de 2013).
¿Qué quiere Estados Unidos en África? 

Tratándose de intervenciones en el exterior, décadas de historia han demostrado que los objetivos declarados del ejército estadounidense y sus verdaderas intenciones no son siempre las mismas. Su verdadera intención nunca es salvar a los seres humanos, sino más bien salvar las ganancias y ganar poder. Las intervenciones de Estados Unidos y la OTAN no salvan, matan.

Llevadas a cabo desde comienzos de siglo han matado a centenares de miles de personas, si no más de un millón. Es muy difícil cuantificarlo, porque la OTAN jamás quiere saber a cuántos civiles ha matado. Como destacaba The Guardian en agosto de 2011 no existe “un proyecto internacional de gran envergadura dedicado al balance de los decesos ocurridos en el conflicto de Libia”, salvo en un breve período.

En febrero de 2014 “se estimaba que al menos 21.000 civiles fallecieron de muerte violenta debido a la guerra” en Afganistán según Cost of War. En cuanto a Irak, en mayo de 2014 se contaban “por lo menos 133.000 civiles muertos, víctimas de la violencia directa después de la invasión”.

En cuanto a Libia los medios tradicionales mintieron sobre el hecho de que Gadafi había iniciado la violencia atacando a manifestantes pacíficos, una falsedad destinada a demonizar a Gadafi y encender a la opinión pública en favor de una intervención militar. Como explicaba el Centre Belfer for Science and International Affairs “son efectivamente los manifestantes los que iniciaron la violencia”.

Alan Kuperman escribió:
El gobierno reaccionó ante las manifestaciones rebeldes mandando al ejército, pero no se centró intencionalmente en los civiles ni recurrió al uso excesivo o ciego de la fuerza como afirmaron los medios occidentales […]
El mayor malentendido con respecto a la intervención de la OTAN se refiere a que salvó vidas beneficiando a Libia y a sus vecinos. En realidad cuando intervino la OTAN, a mediados de marzo de 2011, Gadafi ya había recuperado el control de casi toda Libia y los rebeldes se hallaban en retirada hacia Egipto. De modo que el conflicto estaba a punto de terminar, apenas seis semanas después de haber estallado, con un balance de unos 1.000 muertos, incluyendo soldados, rebeldes y civiles atrapados entre dos fuegos. La intervención de la OTAN permitió a los rebeldes volver al ataque, prolongando así la guerra siete meses más y causando la muerte de al menos 7.000 personas más. (Alan Kuperman, Lessons from Libya: How Not to Intervene, Belfer Center for Science and International Affairs, septiembre 2013).
A pesar de estas cifras los medios intentarán convencernos todavía una vez más de que lo que más necesita el mundo en este momento es desembarazarse del grupo terrorista Boko Haram y que la única solución es la intervención militar a pesar de que la denominada guerra contra el terror ha derivado en el aumento del terrorismo a escala mundial. Como hacía notar el Washington’s Blog en 2013 “el terrorismo a escala mundial disminuyó entre 1992 y 2004… pero creció como una flecha desde el 2004”

The Guardian por su parte informaba en noviembre de 2014:
El indicador mundial del terrorismo (Global Terrorism Index) registró el último año un total de casi 18.000 muertes, un 60% más que el año precedente. Cuatro grupos fueron los responsables de la mayor parte de esas muertes: el Estado Islámico (EI) en Irak y en Siria; Boko Haram en Nigeria; los talibanes en Afganistán y Al Qaeda en diferentes lugares del mundo (Ewen MacAskill, Fivefold increase in terrorism fatalities since 9/11, says report, The Guardian, 18 de noviembre de 2014).
The Guardian omite siempre que todos esos grupos, incluidos Boko Haram y el Estado Islámico, de una forma u otra han sido armados, entrenados y financiados por la alianza de Estados Unidos y la OTAN y sus aliados de Medio Oriente.

Gracias al apoyo clandestino de los países occidentales, a los mercaderes de armas y a los banqueros que ganan con la muerte y la destrucción, la guerra al terrorismo funciona bien. Occidente propicia intervenciones militares sin fin simulando ignorar las verdaderas causas del terrorismo y la razón por las que se expande, escondiendo su papel y por lo tanto poniendo de relieve cuál es su verdadero objetivo en África: alimentar el terrorismo para desestabilizar y destruir los países, justificando así la invasión militar que permite conquistar las tierras más ricas del continente africano simulando salvar al mundo del terror.


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A partir del 7 de abril de 1994, en un intervalo de menos de tres meses, cerca de un millón de ruandeses —la cifra exacta queda por determinar— fueron exterminados porque eran tutsis o se suponía que lo eran. Pero también hay que agregar el asesinato de decenas de miles de hutus moderados. Por supuesto, hubo un genocidio, es decir, la destrucción planificada de una colectividad entera por el asesinato masivo, cuyo objetivo era impedir su reproducción biológica y social.

En ese contexto, es fundamental interrogarse sobre el papel de los prestamistas internacionales. Todo hace pensar que las políticas impuestas por las instituciones financieras internacionales, principales proveedores de fondos del régimen dictatorial del general Juvenal Habyarimana, aceleraron el proceso que condujo al genocidio. Generalmente, la incidencia negativa de estas políticas no se tuvo en cuenta en la explicación del desenlace dramático de la crisis ruandesa. Solamente algunos autores pusieron en evidencia la responsabilidad de las instituciones de Bretón Woods [1], que, por otro lado, rechazan cualquier crítica al respecto.

A comienzos de los años 1980, cuando estalló la crisis de la deuda del Tercer Mundo, Ruanda, como su vecino Burundi, estaban muy poco endeudados. Mientras que en otros lados del mundo, el Banco Mundial y el FMI abandonaban su política activa de préstamos y pregonaban la abstinencia, estas mismas instituciones adoptaron una actitud diferente con Ruanda y se encargaron de concederle generosos préstamos. La deuda externa de Ruanda se multiplicó por veinte entre 1976 y 1994. En 1976, se elevaba a 49 millones de dólares, en 1994 llegaba a cerca de los 1.000 millones de dólares. La deuda, sobre todo, aumentó a partir de 1982. Los principales acreedores fueron el Banco Mundial, el FMI y las instituciones relacionadas (a las que llamaremos IFI, instituciones financieras internacionales). El BM y el FMI tuvieron el papel más activo en el endeudamiento. En 1995, las IFI poseían el 84 % de la deuda externa ruandesa.

El régimen dictatorial instalado desde 1973 garantizaba que no se iba a producir un vuelco hacia políticas de cambios estructurales progresistas. Y por eso el régimen tenía el apoyo activo de las potencias occidentales: Bélgica, Francia y Suiza. Además, podía constituir una muralla respecto a algunos Estados de la región que mantenían todavía veleidades de independencia y de cambios progresistas (Por ejemplo: Tanzania con el presidente progresista Julios Nyerere, quien era uno de los líderes africanos del movimiento de los no-alineados).

Durante la década de 1980 y hasta 1994, Ruanda recibió muchos préstamos, pero la dictadura de Habyarimana se apropiaba de una parte considerable de la misma. Los préstamos concedidos debían servir para mejorar la inserción de la economía ruandesa en la economía mundial, desarrollando sus capacidades de exportación de café, de té y de estaño (sus tres principales productos de exportación), en detrimento de los cultivos destinados a la satisfacción de las necesidades locales. El modelo funcionó hasta mediados de los años ochenta, momento en el que los precios, del estaño primero, luego del café, y por último del té, se desplomaron. Ruanda, cuyo café constituía su principal fuente de divisas se vio total y gravemente afectada por la ruptura del cártel del café provocado por Estados Unidos, a comienzos de los años noventa.

Utilización de los préstamos internacionales para preparar el genocidio

Algunas semanas antes del desencadenamiento de la ofensiva del Frente Patriótico Ruandés (FPR) en octubre de 1990, las autoridades ruandesas firmaron con el FMI y el BM en Washington un acuerdo para poner en marcha un programa de ajuste estructural (PAE).

Este PAE se comenzó a aplicar en noviembre de 1990: el franco ruandés se devaluó un 67 %. En contrapartida, el FMI concedía créditos en divisas de desembolso rápido para permitir que el país mantuviera el flujo de las importaciones. Las sumas así prestadas permitían equilibrar la balanza de pagos. El precio de los bienes importados aumentó de manera vertiginosa: por ejemplo, el precio de la gasolina aumentó en un 79 %. El producto de la venta en el mercado nacional de los bienes importados permitía al Estado pagar los sueldos a los militares, cuyos efectivos aumentaban velozmente. El PAE preveía una disminución de los gastos públicos: hubo, por supuesto, congelación de salarios y despidos en la función pública pero también transferencia de una parte de los gastos en beneficio del ejército.

Mientras que el precio de los bienes importados aumentaba, el precio de compra del café a los productores estaba congelado, y esto fue exigido por el FMI. En consecuencia la ruina para centenares de miles de pequeños productores de café [2] que, con las capas más empobrecidas de la población, fueron desde entonces un reservorio permanente de reclutas para las milicias Interahamwe y para el ejército.

Entre las medidas impuestas por el BM y el FMI, mediante el PAE, hay que señalar, además del aumento de impuestos al consumo y la reducción de los impuestos a las sociedades, el aumento de los impuestos directos a las familias populares por reducción de las exoneraciones fiscales por familia numerosa, la reducción de las facilidades de crédito a los campesinos, etc.

Para justificar la utilización de los préstamos de la pareja BM/FMI, el BM autorizó a Ruanda a presentar facturas antiguas que cubrían la compra de bienes importados. Este sistema permitió a las autoridades ruandesas financiar la compra masiva de armas para el genocidio. Los gastos militares se triplicaron entre 1990 y 1992 [3]. Durante este período, el BM y el FMI enviaron varias misiones de expertos, quienes subrayaron algunos aspectos positivos de la política de austeridad aplicada por Habyarimana, pero, no obstante, amenazaron con cortar los pagos si los gastos militares continuaban creciendo. Las autoridades ruandesas pusieron a punto algunos montajes para disimular los gastos militares: los camiones comprados para el ejército se imputaron al ministerio de Transportes, una parte importante de la gasolina utilizada para los vehículos de las milicias y del ejército era imputada al ministerio de Sanidad. Finalmente el BM y el FMI cerraron el grifo de la ayuda financiera a comienzos de 1993, pero no denunciaron la existencia de cuentas bancarias que las autoridades ruandesas poseían en el extranjero en grandes bancos y en las que seguían disponibles importantes sumas de dinero para la compra de armas. Podemos considerar que el BM y el FMI fallaron en su deber de control sobre la utilización del dinero prestado. Debieron cortar sus préstamos desde comienzos de 1992, cuando supieron que el dinero era utilizado para la compra de armas. En ese momento debieron haber alertado a la ONU. Al continuar otorgando préstamos hasta comienzos de 1993, ayudaron a un régimen que preparaba un genocidio. Las organizaciones de defensa de los derechos humanos habían denunciado desde 1991 unas masacres preparatorias del genocidio. El Banco Mundial y el FMI sistemáticamente ayudaron al régimen dictatorial, aliado de Estados Unidos, de Francia y de Bélgica.

El aumento de las contradicciones sociales

Para que el proyecto genocida pudiera llevarse a cabo no sólo hacía falta un régimen para concebirlo y dotarse de los instrumentos para su realización, sino también la presencia de una masa empobrecida, presta a realizar lo irreparable. En ese país, el 90 % de la población vivía en el campo, y el 20 % de la población campesina disponía de menos de media hectárea por familia. Entre 1982 y 1994, se asistió a un proceso masivo de empobrecimiento de la mayoría de la población rural, mientras, en el extremo opuesto de la sociedad, se producía un enriquecimiento impresionante de algunos pocos. Según el profesor Jef Maton, en 1982, el 10 % más rico retenía el 20 % del ingreso rural, en 1992, acaparaba el 41 %, en 1993 el 45 % y a comienzos de 1994 el 51 % [4]. El impacto social catastrófico de las políticas dictadas por el BM/FMI y de la caída del precio del café en el mercado mundial (caída que se debe relacionar con las políticas de las instituciones de Bretón Woods y de Estados Unidos que lograron hacer saltar el cártel de los productores de café en la misma época) tuvo un papel clave en la crisis de Ruanda. El enorme descontento social fue canalizado por el régimen de Habyarimana hacia la ejecución de un genocidio.

Notas:
[1] Chossudovsky, Michel, Rwanda, Somalie, ex Yougoslavie : conflits armés, génocide économique et responsabilités des institutions de Bretton Woods, Dossier CADTM GRESEA, Bruselas, 1995 ; Chossudovsky, Michel y Galand, Pierre, Le Génocide de 1994, L’usage de la dette extérieure du Rwanda (1990-1994). La responsabilité des bailleurs de fonds. Analyse et recommandations, informe preliminar, Ottawa y Bruselas, 1996. Véase también: Duterme, Renaud, Rwanda: une histoire volée, Editions Tribord y CADTM, 2013 http://livre.fnac.com/a6103644/Rena...
[2] Maton, Jef. 1994. Développement économique et social au Rwanda entre 1980 et 1993. Le dixième décile en face de l’apocalypse.
[3] Nduhungirehe, Marie-Chantal. 1995. Les Programmes d’ajustement structurel. Spécificité et application au cas du Rwanda.
[4] Maton, Jef. 1994. Op. Cit.


Por Eric Toussaint. Tomado de Rebelión. Traducido por Griselda Pinero y Raúl Quiroz


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Por Ángel Ferrero.

Agentes de los servicios secretos exteriores (BND) y miembros de unidades especiales del Bundeswehr, el ejército de la República Federal Alemana, combatieron a las tropas soviéticas en Afganistán desde el año 1981 hasta el fin de la guerra. La información la reveló el documental Unser Krieg – Kampfeinsatz in Afghanistan (Nuestra guerra: intervención militar en Afganistán), emitido recientemente por la segunda cadena de televisión pública en Alemania. La tarea de los entonces agentes y soldados, coordinados por la sección 16 del BND, responsable de Oriente Próximo y Oriente Medio, era principalmente capturar la tecnología militar que el Ejército Rojo utilizó durante el conflicto –vehículos acorazados, munición, aparatos de visión nocturna y de geolocalización– y trasladarla a Alemania para su posterior análisis.

Durante la operación lluvia de verano (Sommerregen), como se la llamó oficialmente, los servicios secretos alemanes entregaron regularmente a los muyahidines que combatían al gobierno afgano un litado de armas y tecnología que estaban interesados en capturar en el campo de batalla. Los agentes del BND actuaron de incógnito, haciéndose pasar por personal de organizaciones humanitarias en los campos de refugiados que se montaron en Pakistán para acoger a la oleada de refugiados provocada por el conflicto. El material capturado por los combatientes islámicos primero se estudiaba en un contenedor que servía como clínica en un campo de Parachinar, en la frontera con Afganistán, y desde allí se enviaba a Peshawar, desde donde todas las semanas despegaba un avión con el botín de guerra.

La operación, sin embargo, no se redujo únicamente al espionaje: algunos de los efectivos del BND y del Bundeswehr llegaron a combatir junto con los muyahidines que habían declarado la yihad al gobierno procomunista de Kabul, renunciando incluso a llevar consigo documentos de identidad. El BND también cooperó con los servicios de inteligencia pakistaníes (ISI), que facilitaron todo tipo de ayuda a los insurgentes islámicos, que también contaron con el apoyo financiero de los emiratos del Golfo Pérsico. A una pregunta del entrevistador, sobre si llegaron a abrir fuego contra las tropas soviéticas, un exsoldado que respondia al nombre de Bernd contestó: “en caso contrario, los muyahidines no nos habrían visto como iguales”. Oficialmente, ningún agente del BND o soldado del Bundeswehr perdió la vida en esta operación encubierta.

La participación germano-occidental en la guerra de Afganistán fue hasta el mes pasado un secreto para la mayoría de alemanes. Apenas existen documentos y el secretismo que rodea la participación de Alemania occidental contrasta con la difusión mediática que se ha hecho de los vuelos secretos del Ejército Popular Nacional (NVA) de la RDA para transportar municiones y provisiones al Ejército Rojo y las tropas de la República Democrática de Afganistán. Lluvia de verano se inició con el canciller socialdemócrata Helmut Schmidt y fue continuada por su sucesor, el democristiano Helmut Kohl, con un coste anual de 250.000 marcos.

A pesar de la gravedad de las revelaciones del documental, y el inevitable paralelismo con el polémico despliegue de tropas del actual Bundeswehr en Afganistán –57 soldados alemanes han muerto y 245 han resultado heridos; se desconoce el número exacto de víctimas afganas–, no ha habido ninguna reacción por parte de los organismos oficiales. Cuando el diario Die Welt preguntó al BND por esta cuestión, los servicios secretos declinaron hacer declaraciones.

La intervención soviética en Afganistán duró nueve años, de 1979 a 1989. El objetivo de la intervención, en el marco de un tratado de amistad entre los dos países, era restablecer el orden en un país desestabilizado por las intrigas del Partido Democrático Popular de Afganistán (PDPA), el partido gobernante –el presidente del Consejo revolucionario, Hafizullah Amin, llegó al cargo después de ejecutar a su predecesor, Nur Muhammad Tariki–, como por los integristas islámicos armados y entrenados por Pakistán y EE.UU., el objetivo estratégico de los cuales, según confesó el entonces consejero de seguridad de la administración Carter, Zbigniew Brzezinski, era arrastrar a la Unión Soviética a un largo conflicto para acelerar su desintegración. La derrota de facto de la Unión Soviética contribuyó decisivamente a su fin y la retirada de las tropas soviéticas no hizo sino agravar la guerra civil afganas, que terminó con la creación del Estado islámico de Afganistán en 1992. Éste sólo duró cuatro años antes de que los talibanes capturasen Kabul e instaurasen su régimen de terror. Durante la intervención soviética, conocida popularmente como el Vietnam de la URSS, 14.453 soldados perdieron oficialmente la vida, 53.753 resultaron heridos de diversa consideración y 256 desaparecieron en combate. Un centenar de civiles de ciudadanía soviética también pereció como consecuencia de la guerra.


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Por Pepe Escobar para Asia Times Online. Traducido al castellano por Germán Leyens para Rebelión.


Si se necesitara alguna evidencia adicional para destruir el mito de una “revolución” que lucha por una futura Siria “democrática”, las grandes noticias de la semana eliminaron cualesquier duda.

Once, trece o catorce brigadas “rebeldes” (según la fuente) han abandonado al “moderado” Consejo Nacional Sirio (CNS) respaldado por EE.UU. y al no tan libre Ejército Libre Sirio (ELS). Los dirigentes del montón son los demenciales yihadistas de Jabhat al-Nusra, pero incluyen a otros malucos como las brigadas Tawhid y Tajammu Fastaqim Kama Ummirat en Alepo, algunas de ellas hasta hace poco parte del agonizante ELS.

Los yihadistas prácticamente ordenaron que la miríada de “moderados” se sometiera, “se unificara en un claro marco islámico”, y jurara lealtad a una futura Siria con la sharía como “única fuente de legislación”.

Un tal Ayman al-Zawahiri debe de estarlo pasando bien en su confortable escondite a prueba de drones en algún sitio de los Waziristanes. No solo porque su llamado a una yihad multinacional –al estilo Afganistán de los ochenta– está dando resultados, sino también porque el CNS dirigido por EE.UU. ha sido desenmascarado como el roedor desdentado que es realmente.

Y los hechos en el terreno lo siguen corroborando. El Estado Islámico de Irak y el Levante respaldado por al Qaida se apoderó de un pueblo cerca del cruce fronterizo Bab al-Salam con Turquía que estuvo en manos del ELS, porque el ELS fue acusado de luchar por la “democracia” y de tener estrechos vínculos con Occidente. Falso: el ELS quiere esos vínculos pero bajo un régimen controlado por la Hermandad Musulmana. El Estado Islámico de Irak y el Levante –del cual Jabhat al-Nusra es el principal componente sirio– quiere un Siriastán "talibanizado".

Las bandas yihadistas de la línea dura en Siria pueden contar hasta con 10.000 combatientes; pero son responsables de lo que podría decirse que es un 90% de los combates duros, porque son los únicos con experiencia en el campo de batalla (al incluir a iraquíes que combatieron contra los estadounidenses y chechenos que combatieron a los rusos).

Al mismo tiempo, y no por accidente, desde que el príncipe Bandar bin Sultan, asumió la dirección de la yihad siria por encargo del rey saudí Abdalá, el CNS de la Hermandad Musulmana, alineado con el “moderado” Catar, ha sido progresivamente marginado.

Queremos las cabezas de esos pacifistas 

Pero si hablamos de desastres, nada se compara con la excusa del gobierno de Obama de una “estrategia”, que teóricamente se limita a armar y entrenar extensivamente al eslabón más débil –bandas seleccionadas del ELS infiltradas por agentes de la CIA– y al “escrutinio” de armas que caen en manos de yihadistas. Como si la CIA tuviera inteligencia local fiable sobre la miríada de fuentes de financiamiento y logística yihadistas basadas en el Golfo.

Ahora el CNS, el ELS y el así denominado “Comando Militar Supremo” en el exilio dirigido por el grandilocuente general Sali Idriss no son más que un chiste. Todo el asunto ocurrió mientras el líder del CNS al-Jerba estaba en la Asamblea General de la ONU en Nueva York, donde se reunió con el secretario de Estado John “Asad-es-como-Hitler” Kerry. Kerry no habló de armas sino de más “ayuda” y de futuras negociaciones en la eternamente postergada conferencia Ginebra II. Al-Jerba estaba furioso. Y para colmo, algunas de sus bandas del ELS se unieron abiertamente a al Qaida.

¿Por qué? Hay que seguir la ruta del dinero. Así funciona, en pocas palabras. Por lo menos la mitad de las “brigadas” del ELS están formadas por mercenarios financiados desde el extranjero. Combaten donde sus amos –que los arman y les pagan– les dicen que lo hagan. El “Comando Supremo” controla, en el mejor de los casos, un 20% de las brigadas. Y esa gente ni siquiera vive en Siria; están basados en el lado turco o jordano de la frontera.

Los yihadistas mercenarios, por otra parte, están a tiempo completo en el terreno. Es la verdadera fuerza combatiente, reciben sus salarios a tiempo y sus familias están bien atendidas.

Por lo tanto, para todos los propósitos prácticos ahora se trata de una guerra entre el Ejército Árabe Sirio (EAS) y un montón de yihadistas. Por supuesto esto NO lo explicarán los lánguidos medios corporativos a la opinión pública occidental.

Ahora imaginad a esos fanáticos de la sharía, decapitadores y devoradores de hígados, dispuestos a ir a la conferencia Ginebra II para negociar un alto el fuego con el Gobierno sirio y un posible acuerdo de paz con el eje OTAN-Casa de Saud. Obviamente no va a suceder, como el propio príncipe Bandar bin Sultan telegrafió en persona en Moscú al presidente ruso Vladimir Putin.

Peor todavía, desde el punto de vista de Washington, no hay modo de justificar por qué pueden tener lugar negociaciones significativas. Hasta los infieles perplejos con medio cerebro de Washington serán capaces de ver la conexión con hordas de “rebeldes” sirios que se unen a al Qaida inmediatamente después del ataque de al-Shabab contra el Westgate Mall en Nairobi.

Sobra decir que Bagdad está enloqueciendo ante estos eventos. El Estado Islámico de Irak y el Levante está aumentando los atentados con coches bomba y los ataques suicidas en el propio Irakq, porque el apóstata gobierno al-Maliki dirigido por chiíes es un objetivo en la misma medida como el secular Bacher el-Asad. Cuesta creer que hace solo cinco meses, yo haya estado escribiendo sobre el advenimiento del Emirato Islámico de Siriastán. Ahora es obvio hasta qué punto el “invisible” al Zawahiri y el astuto príncipe Bandar bin Sultan se han apropiado de la “estrategia” de Washington para conseguir lo que realmente quieren.


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El genocida Henry Kissinger, mente maestra del Plan Cóndor, confesó al hablar1 en una universidad dos puntos muy interesantes con respecto al conflicto sirio presente:
  1. que son las naciones de Occidente —incluyendo EUA— los que han alentado y apoyado a las agrupaciones irregulares que pretenden derrocar el gobierno de Bashar al Assad;
  2. que el resultado que le gustaría ver en Siria es el de un país desintegrado y balcanizado con “más o menos regiones autónomas”.
El primer punto es bastante conocido en internet, no así por la gente que sólo se informa a través de TV y diarios oficiales de nuestros países occidentales burgueses. Los rebeldes libios que derrocaron a Gadafi y ahora los rebeldes sirios son tan agentes estadounidenses como los terroristas autodenominados «muyahidines» que destruyeron Afganistán en la guerra iniciada en 1978. También los talibanes son tan agentes hoy como ayer lo fueron. ¿Acaso creen que los talibanes atacaron hace unos días2 el Palacio Presidencial y la sede de la CIA en Kabul sólo por su audacia? Poco después de acordarse dialogar3 de paz, probablemente la misma CIA les abrió la puerta a los talibanes para que muestren su fuerza y le quiten titubeos4 a Karsai. No tengan dudas que el país, si no es balcanizado, como también se habló,5 será entregado en bandeja a los talibanes. Porque no se puede admitir que realmente se luche allí por los «derechos de las mujeres» de un lado y por el «Libro Noble» por el otro. Que sus soldados crean que sí (si no son simplemente criminales que eligen la guerra para dar rienda suelta a sus pasiones), puede ser; nunca sus jefes.

Kissinger también quiere ver Siria balcanizada. El nacionalismo es un enemigo mortal de cualquiera que luche por los oprimidos. Nada revolucionario puede salir de quienes quieren algo tan miserable como trazar una línea imaginaria por un terreno. Por eso con la verdadera transformación social, no se deben crear más Estados, es decir, no se debe multiplicar la maquinaria represiva y burocrática, sino simplificarla, mientras fuera necesario que exista. «Todas las revoluciones perfeccionaban esta máquina, en vez de destrozarla.» Pero los leninistas creen solucionar el odio entre pueblos mediante la creación de más Estados, así cada pueblo imaginario —porque tampoco ellos pueden determinar cuáles son los pueblos de verdad, por eso la URSS creaba y disolvía repúblicas— puede tener su fetiche. Incluso antes de que cayeran los regímenes pretendidamente socialistas ya había salido a la luz toda la violencia y el odio nacionalista, que, aunque no llegue siempre al paroxismo con la guerra, permanentemente está allí, para obstaculizar la acción unida de los trabajadores (también la religión juega su papel en la atomización política; la religión es el otro gran pilar ideológico el capitalismo, un régimen que casi no tiene carga emotiva, y que, por ello, requiere el auxilio de tan buenos colaboradores). Así como el imperio que sirve Kissinger requiere un mundo dividido para poder unirlo con el imperialismo, cada burguesía de un Estado requiere la división entre el proletariado mediante el nacionalismo para unirlo con ella nacionalmente, es decir, mantenerlo dominado.


Fuentes

1 «Los medios mienten acerca de Siria, afirma Kissinger». En CubaDebate, 27/6/2013.
2 «Los talibanes atacan el palacio presidencial y la sede de la CIA en Kabul». En El País, 25/6/2013.
3 «El gobierno afgano y los talibanes hablarán de paz en Catar». En La Vanguardia, 18/6/2013.
4 «Afganistán: “no habrá paz sin los talibanes”». En DW, 19/6/2013.
5 «Proyectan EU y GB dividir Afganistán en ocho "reinos"». En La Jornada, 9/11/2012.


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Por Fernando Báez.

El anuncio del equipo de la Unesco que ha visitado Malí tras la intervención francesa ha advertido con pesar que como resultado de una investigación sistemática entre el 28 de mayo y el 3 de junio se ha podido determinar que hay 4.200 manuscritos antiguos destruidos contra la creencia optimista de que no superaban el centenar. Y lo que es peor: se confirma que los grupos Ansar al Din y MYAO que proclaman la Yihad radical, no se contentaron con capturar Tombuctú, Gao y Kidal sino que a sus masacres hay que añadirle el delito de memoricidio contra sepulcros y monumentos.

Hace 4 meses, mientras visitaba Mali en una investigación sobre la ruta transahariana de los libros medievales, advertí en la prensa internacional que esto sucedería con esa melancolía que tiene todo escritor al tener la razón en un hecho trágico. Y, por desgracia, lo irremediable ha devastado un país donde todavía viven en el miedo y en la incertidumbre bibliotecarios y custodios de los bienes culturales porque las amenazas en sus contra son inevitables. Miles salieron de Tombuctú a Bamako y se espera otra diáspora en los días por venir, dado que la guerra civil impide formular juicios prudentes sobre los que pasa. Ni los intervencionistas franceses ni la Junta Militar que gobierna Malí ni los radicales musulmanes dicen toda la verdad y la propaganda ha intoxicado de miedo el cálido ambiente.

Tombuctú, como Bagdad o El Cairo, es más un recuerdo colectivo de diversas generaciones que un lugar y no es incomprensible el temor que ha renacido por las consecuencias de nuevos ataques cuando se marchen las tropas francesas sobre la antigua ciudad, donde se han construido monumentos culturales que son Patrimonio de la Humanidad según la declaratoria que hizo la Unesco en 1988 y la inclusión de las extraordinarias bibliotecas del lugar, que forman parte del Programa Memoria del Mundo y sobre todo de la historia olvidada de España. Tombuctú, llamada también El Dorado africano y también la villa de los 333 santos, jamás ha conocido tiempos de paz, pero nunca an tes como ahora ha sido tan evidente su posible exterminio justo cuando había logrado ser una referencia turística planetaria con festivales de teatro y música.

El orientalismo ignoró por siglos –o para ser más exacto, omitió- el mestizaje curioso entre el mundo musulmán y los cultos antiguos africanos. Con la penetración del Islam cambiaron incluso las mitologías de pueblos tan independientes como los mandinga o los dogón. En Tarik al-fattash de Mahmud B. Muttawakkil Ka´ti se lee que el Caos dominó a sus habitantes, hasta que aceptaron el credo de Alá. Todavía puede encontrarse entre los ancianos una práctica esotérica animista; y la práctica exotérica islámica comunitaria.

La ciudad de Tombuctú, hoy abandonada por habitantes que huyen despavoridos, llegó a tener 200 madrazas para enseñar teología y no menos de 40.000 estudiantes divulgaron su doctrina. En Tombuctú funcionó la que se estima primera universidad del mundo de Sankore o Sankore Masjid; gracias a la erudición de sus creadores, la universidad alcanzó el número aproximado de 25.000 estudiantes y escolares entre los que se contaron hombres que llegaron a ser sabios como Abu Al Baraaka o Mohammed bin Mohammed Kara.

De las mezquitas habría que mencionar Djinguereiber, hoy con daños en sus sepulcros, erigida hacia 1325 por Ishaq es-Saheli, el escéptico arquitecto granadino nacido en 1290 que enriqueció por la millonaria fortuna que le pagó el espléndido emperador Mansa Musa, quien también se distinguió porque hizo su peregrinación a La Meca con sesenta mil personas y cien camellos cargados de oro sólo para probar su devoción. El edificio de la mezquita es extraño y su estilo desconcertante y mimético ante el paisaje se extendería por la ciudad al combinar el adobe y la palmera, como puede verse también en la milagrosa Sidi Yahya , que estuvo abandonada hasta que un iluminado apareció del desierto con las llaves y pudo abrirla siglos más tarde, o en la gigantesca Mezquita de Djenné.

De las grandes patrimonios de Tombuctú, sin duda que sus bibliotecas y libros. Una de ellas fue la biblioteca errante que conformó lo que hoy se llama Fondo Kati, una de las maravillas más increíbles de Malí. Ni su número es habitual (comenzó por la cifra de 400 volúmenes y hoy tiene 7000 volúmenes sagrados); tampoco deja de sorprender que sus manuscritos híbridos salieron en unas condiciones clandestinas de España, pasaron de mano en mano de Marruecos a Walata en Mauritania y estaban en el Níger hacia el siglo XVI hasta 1818, y sus herederos la escondieron cuando los franceses la buscaban en Malí para llevársela a París. Volvió a reaparecer la colección en 1990 y para 1999 estaba abierta al público, con los apuntes que solía hacer Mahmud Kati a sus textos que producen de fuentes árabes, españolas, hebreas e incluso francesas y que León el Africano admiró sin medida.

Según la versión de Ismael Diadiè Haïdara, descendiente autorizado de los Banû l-Qûtî ( de ahí el nombre Kati), hay más de 3 00 archivos que permitirían reescribir los lazos entre Tombuctú y el exilio morisco español, lo que permitiría recuperar una parte inevitable de la crónica de España. En Malí, aunque su nombre deriva del bambara y significa àmakɔ̌ o cocodrilo pantanoso, es habitual decir que quien no ha sido picado por un escorpión es porque no ha pisado la arena.

En un manifiesto público fechado el 25 de Febrero de 2000 autores como el fallecido Premio Nobel de Literatura José Saramago y autores de enorme importancia como Juan Goytisolo, Antonio Muñoz Molina, José Da Silva Horta y Ousmane Diadié Haidara, entre muchos otros, se alertaba sobre el estado del Fondo Kati:

"Hoy tres mil manuscritos de una familia exiliada de Toledo, la Familia Kati están en peligro de destrucción en Tombuctú. El diario ABC de España, News and Events de la Northwestern Uiniversity de EEUU, el Boletín de la Saharan Studies Association de EEUU, y el 26 Mars de Mali llevan meses señalándolo en vano”.

Lamentablemente, para 2012 el Fondo Kati todavía esperaba buena parte de la ayuda de la Junta de Andalucía, dispersada –como sabemos-- por demagogos y políticos irresponsables. Los 7000 libros que ha cuidado Haïdara, estaban ya en peligro antes de que la ciudad fuera capturada por rebeldes Tuaregs, pese a que el tatarabuelo del intelectual escribió: “Hemos perdido el color y la lengua, pero nos queda la memoria”. 

Bastó un golpe de estado en Malí el 22 de marzo de 2012 para que fuera más evidente la precariedad de este legado. En un sublime texto, un poeta se atrevía a expresar un tema que se volvería nostálgico y popular: “La sal viene del Norte, el oro viene del sur, la plata viene de los blancos, pero la palabra de Dios, los cuentos hermosos y las posturas santas sólo los hallarás en Tombuctú”. 
 
El amor por los libros en Malí no era inusual y se citan anécdotas que tal vez exageran, pero definen un contexto. Se dice, por ejemplo, que Al Uaqidi al morir dejó 823 baúles de libros y que el erudito Al Jahiz fue uno de los primeros hombres víctimas de su biblioteca porque al caerle un armario con libros lo aplastó y murió. Son curiosidades, pero asombrosas porque en la misma fecha una biblioteca en Europa apenas llegaba a 2000 títulos en un monasterio. Sobre todo a partir de la batalla de las Navas de Tolosa en 1212 el exilio de familias moriscas al África estableció distintas rutas de libros que fueron sacados para ser salvados de la hoguera. Y entre algunos de los que huyeron estaban Al Fazzazi el Qurtubi (1229), Alí ben Ziyad (1468), el arquitecto y poeta Es Saheli (1290), el “último visigodo”, Yuder Pachá y el mitológico Azzan el Wazani mejor conocido como “León el africano”.

El 50% de 500.000 libros y archivos ha desaparecido hasta el día de hoy, y la comisión de la UNESCO ha encontrado daños irreparables que sobrepasan los 10 millones de dólares, esto, es el presupuesto de alimentación de todo el norte en ruinas... Todo el norte de Malí es una región sitiada, donde el Programa Mundial de Alimentos (PMA) calcula que los refugiados siguen en Mauritania, Níger, Burkina Faso y Argelia sin esperanzas de volver; y este miedo lo manifiestan los valientes bibliotecarios que resisten justo a esta misma hora el desafío de la violencia y el odio que han puesto una emboscada a Tombuctú. El 2 de abril la Directora Irina Bokova de la UNESCO publicó una nota de prensa manifestando su preocupación por el futuro de la cultura de Malí y dejó claro que la comunidad internacional debía reaccionar sin demora, pero el desastre ha llegado para tristeza del mundo.

****

¿Primavera africana?”, preguntó no sin cierta sorna el guía que me despidió en el Aeropuerto de Bamako después de pasar un mes en Malí en enero de 2013.

¿Me pregunta por una posible primavera africana?”, volvió a interrogar con ese tono de los hombres que ya lo han visto todo o están por verlo y luego respondió de modo definitivo y suficiente cuando alguien advirtió en voz alta que el vuelo tendría un retraso de 24 horas más: “Sangre, dictaduras, corrupción, masacres, todo eso forma parte de la imagen de África, pero uds. los extranjeros sólo ven la fachada, vienen y se marchan pronto, y no entienden que la verdad del continente está en sitios sagrados como Tombuctú, un símbolo de la resistencia cultural y de la diversidad de nuestros pueblos”. Cuando el hombre se alejó, pensé en sus palabras y me dije a mi mismo que algo más grave estaba por venir porque el paradigma de tenacidad estaba en peligro. Esto mismo que pensé debió sentirlo ahora Lazare Eloundou Assomo al contemplar cientos de reliquias convertidas en ceniza por un sectarismo condenable que viola el derecho humano a la memoria e identidad que tienen todos los pueblos.


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En Investigación sobre el capitalismo llamado triunfante, Claude Bitot desarrolla una tesis determinista marxista que busca refutar los análisis de Lenin y Trotsky que hicieron en su momento acerca de la decadencia del capitalismo. Bitot señala que la famosa sentencia del fundador del Ejército Rojo de que «las fuerzas productivas de la humanidad han cesado de crecer»1 es errónea, pues fue en esa época y por varias décadas más que el capitalismo las siguió haciendo progresar. Bitot encuentra el origen de estos errores en una interpretación voluntarista del marxismo (incluso manifiesta que la Revolución de Octubre está más fundada por el blanquismo y las tradiciones revolucionarias rusas voluntaristas que por el marxismo) y señala que ya Marx y Engels, aunque conscientes de que un régimen económico no puede caer hasta que ya se vuelva un obstáculo para el progreso, intentaron «acelerar» este tránsito, de forma infructuosa.

Lejos de considerar que con dichos fracasos hay que dejar simplemente pasar unos cuantos siglos para que el capitalismo se muera de una buena vez, Bitot asegura que es en la época presente (sería aproximadamente desde 1975, con la crisis de ese año) en que el capitalismo entra en su final de ciclo y que pese a que puede pudrirse en el lugar, sólo una acción revolucionaria y esta vez sí con posibilidades planetarias de vencer lo podrá derrocar.

Según el autor, no hubo una fase final del capitalismo hacia la época de la Primera Guerra Mundial, sino que durante este período se hizo el salto de la dominación formal a la real del capital (es decir, el capitalismo propiamente dicho); que la crisis más terminal, la de 1929, fue remontada gracias al keynesianismo, que hizo que del Estado un benefactor que, con impuestos de los burgueses, mejoró las posibilidades de compra del proletariado,2 pero que esto es imposible hoy: el regreso al liberalismo clásico desde los '70 viene dado por la necesidad de hacer crecer la ganancia sin agravar su tendencia a la caída, lo cual no obstante no tendría éxito porque el maquinismo ha reducido sensiblemente a la clase trabajadora productora de plusvalía y durante los «treinta gloriosos» (1945-1975) se han creado muchos empleos improductivos [de plusvalía] en el sector servicios, que son un lastre para el capitalismo (pero cuya desaparición acarrearía más problemas, pues quedarían desempleados y no podrían ser reabsorvidos, excediendo al ejército industrial de reserva). Bitot señala como otro aspecto del final de ciclo del régimen es que el capital trata de reproducirse artificialmente con la especulación financiera lo que empeorará las crisis pues la industria ya no produce tanta plusvalía (también señala que no hay salida mediante el traslado de fábricas de los países centrales a los periféricos, pues el avance tecnológico está presente y por ende no crece la cantidad de productores de plusvalía, a lo sumo crece la plusvalía por la explotación y los bajos salarios, pero no es una solución definitiva).

Creo que el mayor acierto del autor es señalar la decadencia de los nacionalismos de los Estados nacionales construidos por la burguesía en los buenos tiempos del capitalismo: en contraposición a ellos, lejos de crearse un imperio global (como temen los torpes nacionalistas) se acentuará la fragmentación de los países y esto se debería a la necesidad de regiones ricas de librarse de mantener al resto del país (como ya sucedió con Chequia con respecto a Checoslovaquia o Eslovenia con respecto a Yugoslavia y puede que sucede con Cataluña y Flandes) y de asegurar leyes que favorezcan el asentamiento de empresas en búsqueda de un poco más de plusvalía.

En contraposición, la parte manos valiosa del libro es la final, en la cual busca evidencia de la degradación de la superestructura capitalista producto del final de ciclo en una supuesta inmoralidad que habría en el presente. Precisamente este aspecto era uno de los que me hacía pensar que quizás la revolución capitalista no estaba terminada, pues parecía ser que la burguesía buscaba imponer su propia moral de forma pura, dejando reducida a su mínima expresión a los otros sistemas morales (los religiosos). Por el contrario, también podría pensarse que hay un reverdecimiento de la moral, como en la nueva conducta general de la gente con respecto a los animales y los niños, el desprecio a quienes tienen relaciones con adolescentes, etc. Es un aspecto muy confuso y Bitot no ayuda con su moralismo (ha desarrollado más sus ideas morales en su libro Quel autre monde pos­si­ble?).3

Para más detalles y ver varios otros aspectos ni siquiera mencionados en estos comentarios, pueden descargar el libro haciendo click debajo, gentileza de la editorial Ediciones Espartaco Internacional.



1 Ver el Programa de Transición.
2 Aquí también le pega al reformismo, pues fue un gran fracaso, no consiguiendo nada por sí mismo, sino gracias a las necesidades de la burguesía.
3 Este libro no está disponible en castellano. Hay otro que sí, El comunismo no ha empezado todavía, que menciona menos desarrolladas las ideas económicas del libro reseñado y otros análisis (como el de la Primera Guerra Mundial) que me parecen poco convincentes.


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Por Thomas C. Mountain para CounterPunch. Traducido del inglés por Sinfo Fernández para Rebelión.

El mes de octubre de 2011 quedará como monumento histórico a los hechos de heroísmo y Apocalipsis acaecidos en el desierto libio cuando el pueblo de Sirte, ciudad natal del Coronel Gadafi, emprendió una lucha desesperada y condenada al fracaso para proteger a sus familias y hogares del poderío de la OTAN y sus aliados, las bandas de rebeldes libios.

Como la historia la escriben casi siempre los ganadores, el trágico relato de cómo unos miles de anónimos residentes de Sirte, hombres y mujeres, lucharon casa por casa hasta el amargo final es la primera saga del siglo XXI de heroísmo condenado al fracaso, un drama histórico trágico que trae a la mente a los judíos de Varsovia, el Alzamiento de Pascua de Irlanda o la Comuna de París.

Con múltiples canales internacionales de noticias cubriendo la situación las 24 horas del día, el mundo entero tan solo pudo echar una ojeada a la despiadada cruzada de la OTAN en Libia, donde no había ningún lugar seguro, ni colegio, ni hospitales o complejos de apartamentos. A pesar de los misiles que llovían desde el cielo conformando un nuevo Apocalipsis que no se interrumpía ni de noche ni de día, de las miles de toneladas que crearon un infierno explosivo en tan solo unos meses, sin embargo, el pueblo de Sirte se negó a rendirse.

Quizá pudo deberse a que todos conocían bien cuál iba a ser su destino si rendían sus armas, porque durante los meses anteriores habían podido comprobar ya qué clase de asesinos eran los ganadores, cuando tanto pueblos como ciudades, tras caer ante las milicias fortalecidas por la OTAN, eran pasados a cuchillo, literalmente en muchos de los casos.

Primero, los rebeldes se aproximaron a Sirte todo lo que se atrevieron y dispararon todas las toneladas de artillería pesada y potentes proyectiles antiaéreos que fueron necesarias. Los proyectiles de 23 mm pueden penetrar hasta 4 pulgadas [10 centímetros] en corazas blindadas, lo que hizo que los muros de cemento fueran una pobre defensa para el pueblo de Sirte.

Cuando fue imposible soportar más las letales y potentes explosiones, los habitantes de Sirte salieron precipitadamente de sus hogares y refugios y pusieron en fuga a los rebeldes, haciéndoles escapar velozmente como perros apaleados con el rabo entre las piernas y lanzando temerosas miradas por encima del hombro.

Después sobrevino un bombardeo apocalíptico con los aviones de combate de la OTAN haciendo círculos a unos 30.000 metros de altura, mientras los héroes de Sirte caían abrasados y hechos pedazos bajo el feroz sol del desierto libio. Una, dos veces, tres, diez o más fueron repitiéndose esos ciclos, con los menguados defensores de Sirte retirándose a barrios y zonas que cada vez eran más pequeños.

La semana de la derrota final fue testigo de un último contraataque, un último perro apaleado y, como venganza, una última carnicería explosiva de la OTAN, y Sirte quedó al borde de la destrucción total.

Luego vino la última salida, lo que era una retirada honrosa de combate hasta que los misiles de la OTAN incineraron la columna de camiones cuando iban camino de la libertad tras romper el cerco de Sirte.

Entre los que sobrevivieron a la furia apocalíptica final de la OTAN estaba el mismo Coronel Gadafi y su muerte permanece documentando uno de los actos más horribles de brutalidad y salvajismo que los registros históricos han recogido.

Los combatientes de Sirte que quedaron atrás fueron rodeados en sus hogares y barriadas por unos rebeldes que les taparon los ojos, les torturaron y ajusticiaron por miles y para los que no existían leyes de la guerra ni prisioneros que proteger. Cuando finalmente los rebeldes pusieron fin a su criminal orgía de sangre y saqueo, Sirte se convirtió en una ciudad fantasma, donde solo quedaron ratas y buitres, bien alimentados con los cadáveres de los muertos sin enterrar.

En la actualidad, mientras el Partido Democrático Libio pide que los mantenedores de la paz invadan y ocupen Libia para proteger a su pueblo de las antiguas milicias rebeldes convertidas en bandidos y señores de la guerra, Sirte permanece como monumento a la OTAN, una visión apocalíptica de ruinas bombardeadas, donde miles de sus habitantes permanecen enterrados bajo los escombros de sus casas y apartamentos, hospitales y escuelas, donde inútilmente buscaron refugio de la venganza de la OTAN que lanzaba fuego y azufre sobre ellos desde los cielos.

¡Recuerden Sirte cada mes de octubre a partir de ahora, una estampa de heroísmo y Apocalipsis en el desierto libio!


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Camarada Yenia: Vida de los Guerrilleros Soviéticos es la historia de una víctima de la bestialidad germana en Rusia, relatada por la misma (Yenia Damianova). Con el prefacio de Ronald Scarfe. Traducción por Laura Marazul. Publicado por Editorial Lautaro, Buenos Aires, 1945.

Descargar








(cfr.: DFLqmzYqmkZHF1gcLZWw2j0vCLmy6WQKBapSP7HcTFg)



Como nota curiosa, el ejemplar de este libro en mi poder perteneció al Dr. Simón Adolfo Palatnik, como puede apreciarse en el sello que le puso:


Este médico reumatólogo, entrerriano, descendiente de inmigrantes rusos, trabajó en la ciudad de Rosario. Fue además profesor en la universidad local y miembro honorario de la Sociedad Argentina de Reumatología, como indica una nota necrológica publicada en 2010.


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Por Pepe Escobar para Asia Times Online. Traducción: Germán Leyens.

No quiero unas vacaciones al sol
quiero ir a ver el nuevo Belsen
quiero ver algo histórico
porque ahora tengo un
nivel económico razonable
The Sex Pistols, Holidays in the Sun
 
Yihadistas del mundo, uníos; no tenéis nada que perder excepto vuestra fobia al público. Después de Bosnia, Chechenia y Afganistán, el mundo vuelve a enamorarse de vosotros. Formidable.
Cómo si se necesitaran más pruebas, aquí lo tenemos, directamente de la boca de la clase dirigente de EE.UU., personificado en el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR, por sus siglas en inglés) [1].
Qué bonito es saber que “los batallones del Ejército Libre Sirio (ELS, por sus siglas en inglés) están cansados, divididos, caóticos e inefectivos. Al sentirse abandonadas por occidente las fuerzas rebeldes están cada vez más desmoralizadas… Combatientes de al Qaeda, sin embargo, podrían ayudar a mejorar la moral. La llegada de yihadistas proporciona disciplina, fervor religioso, experiencia en combate de Iraq, financiación de simpatizantes sunníes en el Golfo y, lo más importante, resultados letales. En resumen, el ELS ahora necesita a al Qaeda”.

Ahora reescribamos lo antes citado y pongámoslo en Mesopotamia a mediados de la década de 2000. “La resistencia sunní iraquí está cansada, dividida, caótica e inefectiva. Al sentirse abandonadas por el mundo árabe las fuerzas rebeldes están cada vez más desmoralizadas… Combatientes de al Qaida, sin embargo, podrían ayudar a mejorar la moral. La llegada de yihadistas proporciona disciplina, fervor religioso, experiencia en combate de todos los rincones del mundo musulmán, financiación de simpatizantes sunníes en el Golfo y, lo más importante, resultados letales. En resumen, la resistencia sunní iraquí contra la ocupación estadounidense ahora necesita a al Qaida.”

Imaginad los gritos de horror al estilo de Munch en todo Occidente si alguien hubiera propuesto algo semejante hace algunos años. ¿Cómo es humanamente posible apoyar terroristas?
Es fácil mientras los terroristas sean “nuestros hijueputas”.

El mensajero del “terror” en este caso del CFR es un cierto Ed Husain, descrito como “asociado sénior para estudios de Medio Oriente” en el CFR. Antes de que estableciera el primer think-tank de contraterrorismo en Gran Bretaña era “activista de Jamat-e-Islami, Hizb ut-Tahrir (HT) y de organizaciones fachada de los Hermanos Musulmanes en el Reino Unido”. Pero gracias a Alá se arrepintió y se convirtió en un “fuerte crítico del extremismo y del islamismo”.

Siria demuestra una vez más que Occidente ama a los desertores. Por cierto, nuestro desertor islamista tiene cuidado de cubrir todas las posibilidades, agregando: “El cálculo político tácito de los responsables políticos es librarse primero de Asad –debilitando la posición de Irán en la región– y luego ocuparse de al Qaeda”.
Obviamente, nuestro desertor –que habla árabe y está “familiarizado” con el urdu – debe tomar a la ligera que una acción semejante sea contraproducente. Hasta los niños saben que después de la yihad afgana de los años ochenta, EE.UU., Arabia Saudí y Pakistán consiguieron su cambio de régimen en Kabul. También obtuvieron a los talibanes, Osama ben Laden, Ayman al-Zawahiri y el terrorismo global.
Ahora tenemos un motivo para esperar.

Siria es ahora el máximo remix yihadista de Holidays in the Sun inspirado en The Sex Pistols; un imán para libios, jordanos, saudíes, argelinos, chechenos, afganos-paquistaníes, e incluso británicos con fuerte acento londinense [2].

Están combatiendo junto a islamistas sirios como éste, llamado Abu Bakr, quien acaba de obtener sus 15 minutos de fama en Reuters [3].

Cuando se le preguntó sobre sus planes para el futuro, Abu Bakr admitió: “No quiero imponer de inmediato la ley sharia y comenzar a cortar manos por robo. Creo en la sharia. Pero si la imponemos a la gente, crearemos miedo. Tenemos que asegurar a las minorías que las trataremos bien”.
Las palabras operativas en este caso son por supuesto “de inmediato”. Primero nos libramos del sangriento dictador y su malvado régimen. Dejamos el corte de manos y la decapitación de alauíes, cristianos, drusos y kurdos para más tarde.

Agravando la farsa de un ELS totalmente infiltrado por yihadistas, que en el caso de muchas pandillas / brigadas, realmente dominan todo el asunto, los medios corporativos occidentales no dan tregua en sus aseveraciones de que la CIA está en el terreno realizando solo la inocente tarea de separar el trigo del ELS de la paja yihadista, decidiendo quién recibe maletas repletas de dólares estadounidenses.

Tomen nota los creyentes: las armas de destrucción masiva de Sadam Hussein están ahora en venta en Ebay.
Aparentemente nadie informó a la secretaria de Estado de EE.UU. Hillary “fuimos, vimos, murió” Clinton sobre todo este negocio sucio yihadista [4].

Clinton insiste en que no aceptará semejantes elogios de “disciplinados, fervor religioso, experiencia de Iraq” para al Qaeda. Pero de nuevo, lo hará: Irán, después de todo, sigue siendo el Supremo Mal más allá de todo posible Eje; además, Washington necesita a alguien que culpar en la interminable charada de la “guerra contra el terror”.

Por lo tanto, olvidad la próxima película dirigida por Kathryn Bigelow glorificando el ataque contra Osama ben Laden en Abbottabad. “Estamos gastando miles de millones de dólares. Todavía no hemos avanzado nada en la derrota de nuestro enemigo” [5].

No se derrota a un enemigo; se le seduce y coopta. Pensad en una reedición del icónico Sunset Boulevard de Billy Wilder, con Osama bin Laden en el papel de Norma Desmond. “Solía ser grande. Son las películas las que han empequeñecido”.

Yihadistas del mundo, no tenéis nada que perder fuera de vuestra colección de DVD rayados con discursos de al-Zawahiri. Es hora de que vayáis en peregrinación a Hollywood, y lancéis la línea inmortal: “Estoy listo para mi primer plano, señor ben Laden”. Preparaos para ser inundados de críticas extremadamente favorables.

Notas:
1. Vea Consejo de Relaciones Exteriores.
2. Vea informe aquí.
3. Vea aquí.
4. Vea informe de Reuters aquí.
5. Vea aquí.


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El análisis de James Petras este 9 de julio en CX36 Radio Centenario.

Chury Iribarne: Le estamos dando la bienvenida a James Petras. Buenos días ¿Cómo estás?

James Petras: Muy bien. Ahora mejor porque ha bajado la temperatura, hubo una ola de calor tremenda con 40º, pero ahora ha bajado a 26º. Hoy está muy bien.

ChI: Para comenzar, te pediría nos hables de las elecciones mexicanas y sus consecuencias.

JP: En primera instancia, debemos anotar que las elecciones –en el pasado y actualmente- en México, son muy corruptas. En el caso actual tenemos el testimonio de miles de personas que recibieron tarjetas prepagas por el PRI para hacer compras en el supermercado. El PRI, el partido supuestamente ganador, entregó estas tarjetas a cualquiera que se comprometió a votar por su candidato, el señor Peña Nieto. En este caso no es nada secreto: es una compra de votos abierta y con reclamos de los que recibieron estas tarjetas porque no recibieron el monto comprometido para hacer las compras, pero que igual están llenando supermercados.

En segundo lugar, tenemos el caso de que en más de mil centros de votación, hubo más votos que las personas que estaban registradas para votar en esos lugares. Incluso hay denuncias de casos en que duplican los votos la cantidad de votantes registrados.

En otras palabras, tenemos el mismo carrusel de personas que votan dos y tres veces por su candidato del PRI.

Ahora, con esta información que tenemos ¿qué va a pasar? El Instituto Federal Electoral dice que va a investigar, pero por el momento no va a intervenir y supuestamente el voto está legalizado. Pero, como dice el candidato que salió segundo, Andrés Manuel López Obrador, el candidato ganó legalmente pero no es legítimo.

Es una frase aguda pero que pasa del marco de lo que debe ser un enorme escándalo, una enorme movilización, pero parece que López Obrador no está dispuesto a entrar en la campaña de movilización y protesta callejera, según él esto debe seguir los canales legales. Sin embargo, los canales legales no existen en realidad porque la corrupción en México afecta no sólo el proceso electoral, sino también al Instituto Electoral, a los juzgados electorales, etc. etc. Entonces en poco tiempo van a dar un anuncio diciendo que existieron irregularidades, que hubo casos de coimas, que hay que rectificar eso para las próximas elecciones pero que por el momento el margen de victoria de Peña Nieto es suficientemente grande como para cancelar la parte corrupta. Y con eso se lavan las manos los canales legales y la izquierda queda otra vez con representación minoritaria en el Congreso y con algunas gobernaciones.

ChI: Seguimos en la región, ¿cómo ves la campaña electoral venezolana?

JP: La política de Estados Unidos es muy clara: cuando ganan elecciones los candidatos que ponen, las elecciones son libres y honestas. Si Estados Unidos o su candidato pierden las elecciones son corruptas, ilegítimas, etc. No quieren aceptar una derrota.

En el caso de Venezuela y también en otros casos donde hay candidatos populares y nacionalistas con tendencias socialistas.

En el caso de Venezuela hemos recibido información que Estados Unidos sigue canalizando dinero hacia ONG’s –organizaciones no gubernamentales- que siempre son una fachada para los que existe en Venezuela. Son agentes pagados, organizados, dirigidos por los Estados Unidos hacia varias tácticas. Una es el brazo político que está dirigido a hacer campaña donde la derecha no tiene fuerza, o sea los barrios populares, la clase media baja y otros sectores donde podrían tener alguna disidencia.

Ahora, la práctica de ellos no es presentar una alternativa porque no tienen alternativas con resonancia popular. Lo que hacen es aprovecharse de algunas condiciones negativas que existen, por ejemplo que no recogen la basura o un alcalde no cumple una promesa o el problema de la delincuencia; o sea cualquier tema que sea queja popular, ellos entran y explotan esa situación. Sin contar que ellos no ofrecen ninguna solución, más allá de los clichés de siempre de la derecha.

Ahora, este trabajo desde abajo está complementado por unas campañas de medios de comunicación de masas, donde la derecha sigue controlando los principales medios electrónicos y particularmente la televisión.

Además, hay un grupo que están más clandestinos, que son los grupoide choque, que son los que van a fomentar algún desorden si pierden las elecciones, lo que es más probable que nunca.

Entonces, está funcionando la política norteamericana en tres niveles: Uno es el de abajo con las ONG’s; el segundo son los medios de comunicación de masas; y tercera es la línea dura con grupos de choque, que ya hemos mencionado en otros contextos.

En la actualidad, hasta las últimas semanas previo a las elecciones, vamos a ver en funcionamientos los grupos uno y dos, los medios y la política de agitación para fomentar conflictos. Pero el otro existe y está ampliando sus redes, y se mantienen como una amenaza a la democracia, incluso más allá de las elecciones buscando instalar una situación similar a la que crearon en Siria y en Libia.

El problema clave es que no tienen una masa crítica que pudieran levantar. En este sentido la democracia bajo el gobierno de Hugo Chávez y la influencia masiva que tiene en todos los sectores del país y sobre todo en los sectores populares, hace muy difícil que puedan repetir en Venezuela lo que montaron en Siria y otros lugares, que se basa en dar apoyo armado a grupos disidentes para provocar choques violentos.

En ese sentido, creo que la señora Hillary Clinton, el señor Barak Obama y su ministro de Defensa, Leon Panetta, han calculado mal: Venezuela no es Siria, Venezuela no es Libia; Venezuela es un país democrático con una amplia base popular organizada libremente que están dispuestos a enfrentar cualquier desafío violento desde abajo.

Por tanto, Venezuela tiene una vacuna democrática que neutraliza esos esfuerzos. Peor eso no quiere decir que no haya aventureros en ese sector violento de la oposición. Ellos pueden pensar –y esto hay que anotarlo- que pueden hacer detonar con un pequeño grupo violento y determinado; un conflicto, una confrontación, donde haya heridos o muertos, y pensar que a partir del pequeño motor, arranca el gran motor. Un tipo de ‘foquistas’ de la derecha.

Pero están equivocados porque esa pirotecnia va a caer en el vacío.

ChI: Ya que lo mencionaste ¿Cuál es el papel de las ONG’s? ¿Cómo surgen?

JP: Bueno, surgen realmente con gran fuerza durante las dictaduras, porque era la forma de mantener abierta alguna actividad por los derechos humanos. Pero rápidamente estos grupos voluntarios comenzaron a recibir subvenciones de fundaciones de Europa y de Norteamérica, entre socialdemócratas y liberales. A la vez, rápidamente la derecha captó su importancia como un instrumento de intervención.

Entonces tienen un origen que uno puede decir es casi progresista, pero sobrepasaron esa primer fase y luego comenzaron a funcionar con la agenda de sus financistas de Estados Unidos y Europa.

Hay que ver que al comienzo tomaron el título de Organización No Gubernamental originalmente, pero enseguida reciben apoyo gubernamental y más adelante empezaron a colaborar con los gobiernos de turno en sus países. Así pierden cualquier originalidad que tuvieran.

Hoy las ONG’s –sobre todo las grandes- reciben millones de dólares, con un ejército de funcionarios bien pagos y enormes subvenciones para viajar a todos partes y dar testimonio sobre problemas que en realidad no afectan el poder del imperialismo ni la explotación de las multinacionales.

Ellos están mucho más dedicados a la tarea de crear pequeños nichos, donde hablan de autoayuda, donde los pobres deben juntar sus dineros para mejorar su vida en vez de exigir mayor gasto público. Y en vez de enfrentar la estructura del poder acomodarla y adaptarse a las exigencias de las clases dominantes.
En otras palabras asistimos al proceso en los últimos cincuenta años de la conversión de algo que tenía contenido humanitario, hacia instrumentos del imperialismo y las oligarquías. Hablan del microcrédito, dando pequeños préstamos, y después convierten las microfinanzas en una gran empresa, donde cobran tasas de interés usurarios y las tasas de bancarrota de las pequeñas empresas es realmente impresionante, alcanza casi el 50% en el primer año.

Entonces, eso no son soluciones. Ellos siempre funcionan con el contexto de mejoramiento incremental dentro del sistema de poder, pero las ONG’s no son democráticas, hay grupos de intelectuales, de profesionales que manejan la empresa y ellos toman sus decisiones en consulta con los financistas externos, de la política externa de Estados Unidos, Europa, etc. No son democráticos por ese contexto donde formulan su estrategia, su agenda y sus principales orientaciones.

Por todo esto debemos descalificar las ONG’s como instrumento de la lucha popular.

ChI: Llega poca información de la situación actual en Siria. ¿Qué nos podes comentar sobre esto?

JP: No hay ninguna duda de que Siria es ahora el principal lugar de expansión imperialista. Estados Unidos dice abiertamente que está apoyando, financiando, armando la oposición. No tienen nada de rebeldes, de disidentes, de demócratas, son bandas de terroristas que operan con el respaldo imperial que son un conglomerado de liberales, asaltantes, terroristas, fundamentalistas. No hay nada democrático, no hay nada nacionalista, no hay nada en este conglomerado que pudiéramos decir que representa la voluntad del pueblo sirio.

El pueblo sirio tal vez tiene sus críticas a Al Assad, tal vez quiera cambios, pero no a partir de la intervención imperialista, son ellos que quieren decidir su futuro democrático, pacífico e independiente. No quieren pasar del gobierno de Al Assad a un dominio imperialista.

Eso es muy claro y debemos respetarlo y poner mucha distancia de las bandas trotskistas que han apoyado esta intervención imperialista llamándola revolución democrática. Otra vez tenemos un ejemplo de este fallo de los trotskistas que confunden sus ilusiones con las realidades en el mundo.


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El fascismo galopa de nuevo por República Moldova: el Parlamento intenta prohibir la ideología y los símbolos comunistas

Por José Luis Forneo. Tomado de Un Vallekano en Rumania.

Setenta y un años despues de que tropas de la coalicion hitlerista invadiera la antigua RSSM, iniciando el intento de acabar con el Estado soviético, el fascismo vuelve a galopar hoy por su territorio al servicio de las grandes corporaciones capitalistas y sus intereses economicos.

La coalicion de partidos minoritarios que forma mayoría en el Parlamento Moldavo intenta prohibir el comunismo en Republica Moldova, después de la decisión adoptada hoy mismo en la que "se condena el régimen totalitario comunista de la Republica Socialista Sovietica de Moldavia que cometió crímentes contra la humanidad".

Según la decisión, "se prohíbe la utilización en el territorio de República Moldova con objetivos políticos o propagandísticos de los símbolos comunistas (como la hoz y el martillo o cualquier soporte con estos simbolos) y la promoción de las ideologías totalitarias".


Voronin, líder de los comunistas moldavos, el partido más votado
desde hace mas de 10 años en Republica Moldova, algo dificil de asumir por los
fascistas disfrazados de demócratas.
Además, se prohibirá también que en los lugares públicos los veteranos de guerra soviéticos porten sus medallas, a pesar, o quizás por eso mismo, de que fueron ganadas en la lucha contra el fascismo y la defensa de la soberanía del pueblo moldavo.

El autor del proyecto, Mihai Ghimpu, que fue presidente en funciones del pais y cuya ideología fascista y prorrumana es bien conocida, es un reputado anticomunista y, lo que es lo mismo, defensor del totalitarismo liberal capitalista, ideología cuyos defensores, principalmente la clase explotadora y las grandes fortunas, todavia tienen pesadillas con el triunfo de la Revolución de los trabajadores en 1917, la creación de la Union de Republicas Socialistas Sovieticas, y la construcción de una potencia mundial, económica y social, en la que los que no son más que lobos para los otros hombres no tuvieran cabida salvo en jaulas.

La norma, que como afirman los líderes comunistas moldavos está claramente impuesta desde Occidente y la Unión Europea, también pretende, en su delirio neoliberal, prohibir el uso de la misma bandera de la Republica de Transnistria, territorio de facto independiente no reconocido por las autoridades de Chisinau, y que incluye en su diseño la gloriosa hoz y martillo, símbolo del triunfo de los trabajadores sobre la clase parasitaria que vive a costa de su esfuerzo y sudor.

El escudo y  la bandera de Transnistria incluyen aun la estrella roja
y la hoz y el martillo
Los politicos de la coalición de partidos liberales y fascistas (valga la redundancia), como es normal en las así llamadas democracias de los paises sometidos a la dictadura capitalista, no han tenido ningún tapujo a la hora de adoptar la decisión a pesar de la evidencia de que el Partido de los Comunistas de Republica Moldova es el más votado por sus conciudadanos desde hace más de 10 años, o que en todas las encuestas estos no duden en afirmar que en tiempos de la República Socialista Sovietica, esa que la nomenclatura politica actual acusa de "cometer crimenes contra la humanidad", vivían mucho mejor que bajo la tiranía liberal, en la cual el trabajo, la salud, la educación o la cultura son privilegios en vez de derechos, y en la cual cada uno tiene que sobrevivir cada vez más por sus propios medios como en una selva.

El presidente del PCRM, Vladimir Voronin, junto a otros líderes del partido mayoritario de Republica Moldova, el de los comunistas, declaró que el documento aprobado por el Parlamento tiene un solo objetivo: sacar al Partido de los Comunistas de la competencia electoral y el proceso político. Además, han afirmado que la decisión de la Alianza para la Integración Europea (nombre adoptado por la coalicion de partidos minoritarios de ideología liberal, es decir, al servicio de las grandes corporaciones internacionales) ha sido probablemente dictada desde el exterior y ejecutada por un gobierno al servicio de intereses muy ajenos a los de los trabajadores moldavos y a los de la soberania nacional de Republica Moldova.

El Partido Comunista ha denunciado ante el Tribunal Constitucional la decisión del Parlamento y del gobierno moldavos.

La decisión parlamentaria supone la demostración clara de como las autodenominadas "democracias capitalistas", expresión que es claramente un oxímoron, es decir, una estructura formada de dos terminos contradictorios, desprecian sin vergüenza alguna a su propio pueblo, que en este caso, como hemos dicho, vota mayoritariamente al Partido que representa la ideología y los símbolos que quieren prohibir, y que, y eso no lo van a poder prohibir nunca, en todo caso tan solo ocultarlo, está orgulloso de haber luchado y derrotado al fascismo en la Gran Guerra Patria, y de haber participado en la construcción del estado de los trabajadores, donde ningun parasito o explotador tenía cabida.

Veteranos moldavos que vencieron al nazismo:
el gobierno de la oligarquia quiere prohibir que se lo recuerden en las calles
Mientras el pueblo moldavo es el único de Europa, que vota masivamente al Partido de los Comunistas, la clase politica que defiende los privilegios de la oligarquía, muy al contrario, y quizás por eso mismo, ataca a aquellos que derrotaron al fascismo y salvaron a Europa temporalmente (porque tras 1991 la caida de la URSS dejo sin obstaculo alguno la nueva explosion fascista que hoy todos los ciudadanos europeos sufrimos).

Y es que, si algo odia y teme a la vez un mafioso capitalista es a la organización de los trabajadores, que podria, como durante gran parte del siglo XX, volver a suponer un obstáculo insalvable para que sigan manteniendo y aumentando sus privilegios a costa de chupar la sangre (o la fuerza de trabajo) a los que producen. Por ello, toda medida contra el comunismo, aunque se trate del partido más votado y el que más afiliados tiene en el país, será vendida como democrática, aunque, como la mayoria de las asumidas por la clase politica al servicio del gran capital, choque frontalmente con los intereses de su propio pueblo.

Y es que, y no sabemos cuándo los partidos comunistas o socialistas del mundo aprenderan de la abundante experiencia y dejaran de ser tan inocentes, es imposible convivir con la clase capitalista y con la democracia burguesa, pues si supones un obstaculo para sus privilegios encontraran tarde o temprano la forma de acabar con el problema, sin que haya limite alguno en la forma de hacerlo y, si es necesario, en los crímenes que haya que cometer para conseguirlo.

Los demócratas liberales (ese oxímoron tan repetido por los medios de propaganda) siempre tienen un cuchillo preparado para cuando esa misma democracia se convierta en un obstáculo para sus intereses, ambiciones y avaricias, y un impedimento que haga que los que viven del trabajo de la clase obrera, vean peligrar sus privilegios.


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