A continuación coloco el enlace de descarga de un archivo RAR (de 73 MB) creado por mí conteniendo veinticinco versiones de Ejército Blanco, Barón Negro, también conocida como El Ejército Rojo es el más fuerte. Aparte de las instrumentales, los idiomas incluidos son: alemán, finés, griego, húngaro, japonés, noruego, ruso, sueco y turco. El RAR también incluye un RTF (documento de texto) con las letras.

Originaria de la Guerra Civil Rusa, con música de Samuel Pokrass y letra de Pavel Grigoriev (1920). La canción sufrió varias modificaciones en su letra en ruso. En alemán se estrenó en 1929 con el título Die Arbeiter von Wien («Los Trabajadores de Viena») en homenaje a ochenta y nueve trabajadores que fueron muertos por las autoridades capitalistas austríacas durante las protestas de julio de 1927. Las versiones en húngaro y noruego están basadas en la alemana. En sueco tiene una letra sin relación con las otras y se titula Vi bygger landet («Estamos construyendo el país»); esta canción sonó en el funeral de Olof Palme en 1986.

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Véase también:


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Por Felipa Suárez Ramos para Trabajadores.

En los momentos difíciles se consolidan las grandes amistades; de ello da fe el hoy coronel de la reserva Osvaldo Fernández Rodríguez, en cuyos recuerdos, transcurrido medio siglo, son recurrentes las figuras de Statsenko, Sidorov, Burlov, Esin, Soloviok, Kurinnoi, Ternov, Stepan, Osadchii, Shornikov y Garbuz, entre otros oficiales soviéticos con quienes se relacionó durante los preparativos para la instalación de los cohetes estratégicos en Cuba, en el verano de 1962.

Con ellos compartió la revisión de las vías que conducían a los lugares de emplazamiento ya seleccionados; la incertidumbre de la crisis desatada por Estados Unidos cuando supo de la presencia de esas armas en suelo cubano, y el doloroso impacto que para todos representó el retorno de estas a su lugar de origen.

A mediados de agosto de ese año, a Fernández Rodríguez, quien había sido jefe de las Patrullas de Carreteras del Ejército Rebelde, se le ordenó escoger un grupo de motociclistas para una misión muy especial. Tras seleccionar 15 compañeros, a finales de ese mes se presentó en el lugar indicado, Trinidad, donde a principios de septiembre le informaron acerca del arribo de unos equipos cuyo traslado y seguridad hasta su lugar de destino estaban bajo su responsabilidad.

“La palabra cohete no se mencionó en ningún momento, pero de inmediato me percaté de que se trataba de ese tipo de arma. Por esos días conocí al general de brigada Igor Statsenko, jefe de la 51 División de Cohetes Estratégicos que se trasladaría a nuestro país como parte de la Operación Anadir, en virtud de la cual desde julio de 1962 a Cuba entraron tanques, cohetes antiaéreos, artillería y submarinos, con sus correspondientes dotaciones, así como regimientos de infantería, en tal proporción que para fines de diciembre de ese año en la isla había más de 40 mil militares soviéticos de las distintas armas”.

Ubicación de los cohetes 

También a principios de septiembre, en unión de un grupo encabezado por Statsenko, Osvaldo inició un recorrido destinado a visitar los sitios donde serían levantados los emplazamientos.

“Determinados los lugares, todos en colinas y desde el centro del país hacia el occidente, se impuso reubicar a los vecinos en otras localidades.

“Se construyeron cinco emplazamientos: tres para los regimientos de cohetes R-12, de más de 2 mil kilómetros de alcance, en las zonas de Calabazar de Sagua y Los Palacios, en las entonces provincias de Las Villas y Pinar del Río, respectivamente; y dos para los R-14, de un alcance de más de 4 mil kilómetros. Cada regimiento contaba con dos grupos, y un total de 14 cohetes.

“Es preciso esclarecer que los R-14 jamás llegaron a Cuba, aunque sí sus ojivas, y sus emplazamientos estaban listos en Bartolomé, en territorio de Remedios, en Las Villas, y en la Loma del Esperón, en la habanera localidad de Caimito del Guayabal. Pero el desencadenamiento de la crisis determinó que Nikita Jruschov, tras sostener conversaciones con el presidente estadounidense John F. Kennedy —sin tener en cuenta las posiciones de Cuba—, ordenara su retorno cuando los barcos donde ambos regimientos eran trasladados se encontraban a la altura de las islas Azores.

“La seguridad interior de los emplazamientos correspondía a los soviéticos, y la exterior, a los cubanos.

“El primer envío, de seis R-12, arribó en el buque Omsk por el puerto de Casilda, el 9 de septiembre, y fueron llevados hacia Sitiecito, en lo que se llamó el regimiento del coronel Iván Sidorov —se les daba el nombre del jefe—, tras haber recorrido anteriormente el itinerario para revisar el estado de las carreteras, puentes y curvas con vistas a establecer las áreas de viraje, porque los cohetes medían más de 24 metros de largo. Ese regimiento fue el primero en declararse en plena disposición combativa, el 18 de septiembre, con sus cohetes repartidos entre Sitiecito y Encrucijada.

“Le siguieron los barcos Poltava, por Mariel, y Kimovck, también por Casilda, los días 16 y 22 de ese mes, ambos con ocho cohetes; y por Mariel, el Krasnograd y el Oremburg, el 2 y el 6 de octubre, respectivamente, cada uno con seis; y de nuevo el Omsk, el 16 del propio mes, con siete. Sumaron en total 42 cohetes, seis de ellos de instrucción. A Sitiecito correspondieron 14 y el resto a los emplazamientos de Santa Cruz de los Pinos y Candelaria, en Pinar del Río.

“Las ojivas nucleares de los dos tipos de cohetes, 76 de un megatón cada una, llegaron en dos barcos por el puerto de Mariel, los días 4 y 23 de octubre, y se les trasladó para la llamada loma del Padre Testé, en la zona de Bejucal, en La Habana, sede del estado mayor de la 51 División. Allí quedaron protegidas en furgones climatizados, hasta su envío hacia los puntos de emplazamiento, lo cual no ocurrió hasta el 26 de octubre cuando, por el cariz que presentaba la situación, fueron llevadas a los emplazamientos, pero nunca se llegaron a colocar”.

Orden acatada, pero no compartida 

Narra el coronel Fernández Rodríguez que el día más triste fue el 28 de octubre, cuando el general Igor Statsenko recibió la orden de desmantelar los cohetes y para el 10 de noviembre tenerlos ya en los barcos, en camino hacia la Unión Soviética.

“La noticia impactó a todos. Vi llorar a jefes de alto nivel, como el teniente coronel Yuri Soloviok, jefe del regimiento de Santa Cruz de los Pinos; al general de brigada Leonid S. Garbuz, jefe de disposición combativa de la Agrupación de Tropas Soviéticas; al coronel Serguei S. Shornikov, jefe de la seguridad y traslado por la parte soviética; al propio general Statsenko… El primer cohete salió el 3 de noviembre, por Mariel, y el último, el día 9, por Casilda; las ojivas fueron reembarcadas por Isabela de Sagua.

“Claro que se trataba de altos jefes militares y, por disciplina, no podían manifestarse contra la orden recibida, pero yo, que conviví con ellos, aprecié su inconformidad. En el momento en que se desmontaban los cohetes en Sitiecito, Sidorov me comentó que la orden había llegado de las altas esferas, y no olvidaré jamás que tan solo me miró y bajó la cabeza cuando le dije: ‘Los amigos se van y el enemigo se queda’.

“En realidad, para aquellos hombres con quienes inicié entonces una amistad que aún se mantiene, y que ya en algunos casos ha interrumpido la muerte, representó una decisión dolorosa porque estaban dispuestos a luchar a nuestro lado hasta las últimas consecuencias.

“Recuerdo que el 22 de octubre, cuando estalló la crisis, Fidel decretó el estado de alerta a las tres y cincuenta de la tarde, y la alarma de combate, a las cinco y treinta y cinco.

“De inmediato fui para el estado mayor de la 51 División y me encontré con que todos estaban vestidos de verde olivo, determinados a cumplir lo prometido si Estados Unidos atacaba la isla: habían asegurado que en ese caso combatirían en composición de agrupación y, de acuerdo con el desarrollo de los acontecimientos, en calidad de división, después como regimiento y por último, si era preciso, marcharían con nuestro pueblo a las lomas.”


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Camarada Yenia: Vida de los Guerrilleros Soviéticos es la historia de una víctima de la bestialidad germana en Rusia, relatada por la misma (Yenia Damianova). Con el prefacio de Ronald Scarfe. Traducción por Laura Marazul. Publicado por Editorial Lautaro, Buenos Aires, 1945.

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(cfr.: DFLqmzYqmkZHF1gcLZWw2j0vCLmy6WQKBapSP7HcTFg)



Como nota curiosa, el ejemplar de este libro en mi poder perteneció al Dr. Simón Adolfo Palatnik, como puede apreciarse en el sello que le puso:


Este médico reumatólogo, entrerriano, descendiente de inmigrantes rusos, trabajó en la ciudad de Rosario. Fue además profesor en la universidad local y miembro honorario de la Sociedad Argentina de Reumatología, como indica una nota necrológica publicada en 2010.


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Un viejo pero excelente artículo de Antonio J. Torres. La izquierda occidental no defendió la revolución afgana y aquel pueblo tuvo que luchar exclusivamente con la ayuda de los soviéticos (y también colaboraron cubanos). A pesar de quedar de sobra demostrado que era un mito la caracterización de «revolucionarios» de los extremistas religiosos de Afganistán, gran parte de la izquierda volvió a cometer el mismo error con el caso libio en 2011, que aunque no era una revolución popular lo que se defendía (el régimen gadafista), al frente de la rebelión se hallaban los retrógrados al servicio del imperialismo.



Durante los años 50 y 60 del pasado siglo XX, importantes revolucionarios marxistas como Ernesto Che Guevara o Mao Zedong, entre muchos otros, marxistas o no, denunciaron justa y certeramente la degeneración burocrática de la URSS, a la vez que esa interpretación del marxismo esquematizada y encorsetada que la Academia de Ciencias de Moscú propugnaba al mundo entero. Sin embargo, todas aquellas críticas acertadas sirvieron a numerosos intelectuales y organizaciones de izquierdas occidentales para cometer toda clase de despropósitos, una veces de forma consciente otras no, que favorecieron, directa o indirectamente, a las campañas antisoviéticas que la CIA llevó a cabo en los Estados Unidos y Europa occidental de las más diversas y sorprendentes maneras, como últimamente se ha conocido con el caso de la Fundación Ford (nota 1).

Un buen ejemplo de ello fue la actitud de gran parte de la izquierda occidental (trotskistas, maoístas, anarquistas, autónomos, y por supuesto, la socialdemocracia) durante la "I Guerra de Afganistán" en los años 70 y 80 del pasado siglo XX. Al unísono, se alzó la voz contra la intervención soviética, en ayuda de un gobierno, que como el del PDPA (Partido Democrático del Pueblo Afgano), y como está más que demostrado, distribuyó tierras entre campesinos hambrientos, construyó colegios y hospitales en un país sin apenas infraestructuras y con una inmensa mayoría de la población analfabeta y empobrecida; incluso, la Universidad de Kabul se llenó de mujeres que deseaban realizar estudios superiores (nota 2). Sin embargo, la mayoría de la izquierda occidental no reparó en las circunstancias sociales, políticas y económicas de aquel país, y llevada por un antisovietismo ciego, y sobre todo sectario, no denunció en ningún momento las salvajadas de los muyahidines integristas afganos, ni a quienes estaban detrás de ellos: los Estados Unidos (y Pakistán), cuya intención última no era solamente la de desplazar del poder al PDPA, sino ir más allá, y someter a la URSS a una "guerra silenciosa" de desgaste de la que, sin duda alguna, la URSS salió más que derrotada (nota 3).

Durante aquella época ningún grupo feminista occidental por muy radical que fuera denunció como, por ejemplo, los muyahidines afganos arrojaban ácido a la cara de las de las niñas que acudían a la escuela elemental o a las jóvenes que estudiaban en la Universidad de Kabul, o cuando directamente las degollaban; ni siquiera la "famosa" RAWA (Mujeres Revolucionarias de Afganistán), que ahora desea la vuelta del déspota y decrepito Mohammed Zaïr Sha, antiguo Rey de Afganistán (nota4), que tuvo sumido al país durante su reinado en la ignorancia, el hambre, y por supuesto en la opresión a la mujer. Hoy, en cambio, determinados grupos feministas en Occidente han justificado la masacre norteamericana en Afganistán porque así "se pondría fin a la opresión sobre las mujeres afganas". Pero la palma de los despropósitos se la llevaron los maoístas afganos (y sus colegas occidentales que les apoyaron) que se aliaron con los integristas musulmanes, siendo por tanto cómplices de todas sus fechorías (como la matanza de campesinos a los que el gobierno afgano entregó tierras), para combatir al "socialimperialismo soviético"; cuando los maoístas no fueron útiles al "señor de la guerra" integrista de turno fueron eliminados por éstos sin contemplaciones (nota 5).

Nadie denunció como las monarquías petroleras del Golfo Pérsico (Arabia Saudí y Emiratos Árabes), bajo la dirección de Estados Unidos, reclutaban a fanáticos musulmanes por todas partes para combatir al infiel en Afganistán; Osama Ben Laden se encargó de ello con gran éxito. O como los Estados Unidos por un lado, y la China de Deng Xiaoping (mucho más revisionista, burocrática, y procapitalista que la URSS) por otro, sostuvieron durante esa época una sangrienta dictadura militar en Pakistán porque así les interesaba a ambos (nota 6). Todo aquello se pasaba por alto por la izquierda occidental, y no por desconocimiento precisamente, sino por la errónea tendencia que existía en igualar a la URSS con los Estados Unidos. Sin duda, beneficiaron todas esas posiciones erróneas de la izquierda occidental a los Estados Unidos, y a sus planes para que Afganistán fuera la tumba de la Unión Soviética, y obligar así a la burocracia soviética a destruir lo poquito de socialismo que sobrevivía, y a abrazar abiertamente el capitalismo, como así ocurrió hace ya 10 años.

Hoy la izquierda occidental se horroriza ante lo que fue el régimen talibán, e incluso se denuncia que la Alianza del Norte es igual o peor que éstos, sin embargo, esos horrores y denuncias llegan demasiado tarde, y justamente cuando a los Estados Unidos le ha interesado que llegasen, y cuando, lógicamente, la fácil excusa del "socialimperialismo soviético", que tan bien le vino en su momento a los Estados Unidos para desviar la atención, no se puede esgrimir.


NOTAS:

1. "La Fundación Ford y la CIA: un caso documentado de colaboración filantrópica con la policía secreta", por James Petras, en Rebelión. El ensayo a su vez está basado en el libro La Guerra Fría Cultural. La CIA en el mundo de las artes y las letras, de Frances Stonor Saunders (New York Press, Nueva York, 2000).
2. Por ejemplo: la tasa de mortalidad infantil en menores de 5 años pasó de 380 en 1960 a 300 en 1988. El analfabetismo femenino pasó del 98% al 75%. El 80% de la población urbana pudo acceder a servicios de salud. Por primera vez en Afganistán se crearon jardines de infancia. Todos estas mejoras hay que encuadrarlas lógicamente en una situación de guerra total como la que vivió Afganistán, sin embargo con la toma del poder de los muyahidines, y más tarde de los talibán, todos aquellos logros sociales se perdieron. Fuente: artículo "El drama afgano", del sociólogo José Antonio Egido, publicado en la web colombiana Palante.
3. Según reconoce el que fuera Consejero de Seguridad Nacional del presidente norteamericano Carter, Zbigniew Brzezinski, la intervención militar encubierta de los EU en Afganistán comenzó seis meses antes de la entrada de tropas soviéticas en Afganistán y fue preparada para debilitar al gobierno de Kabul y obligar a pedir con urgencia la presencia de tropas terrestres soviéticas. La finalidad era, según Brzezinski, someter a la URSS a una guerra de desgaste en suelo afgano. La URSS picó el "anzuelo envenenado" que se le preparó en Afganistán. También, varios artículos publicados últimamente en el diario británico The Independent por el periodista Robert Fisk confirman lo expuesto por Brzezinski, así como los planes norteamericanos para, a partir de Afganistán, desestabilizar el Caucaso soviético.
4. El Mundo, 30-11-2001. Declaraciones de la portavoz Sahla Asad acerca de la posición de la RAWA durante la Conferencia de Bonn sobre el futuro del Afganistán postalibán.
5. Documentos de la organización maoísta afgana ALO (en inglés, Organización para la Liberación de Afganistán). La posición de esta organización fue la de aliarse con grupos integristas para "liberar la patria de la invasión extranjera". Más tarde fueron víctimas de sus propios aliados. Documentos publicados en la web de la organización.
6. Por ejemplo, el régimen de Deng Xiaoping nunca condenó el golpe de estado de Pinochet en Chile debido a los contactos, aunque muy escasos, que hubo entre el gobierno de Allende y la URSS.


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Lenin y Gorki en Capri, 1908.
Un francés me preguntaba un día: ―¿No encuentra Ud. que Lenin es una guillotina que piensa? ―Yo compararía el trabajo de su pensamiento a los golpes de un martillo dotado de conocimiento, que aplasta y destruye lo que al fin debe desaparecer. A los pequeños burgueses de todos los países, Lenin debe, naturalmente, parecerles una Atila, venido para destruir Roma del bienestar y del confort burgués, basado en la esclavitud, la sangre y el pillaje. Pero lo mismo que la Roma antigua mereció perderse, los crímenes del mundo contemporáneo justifican la necesidad de su destrucción. Es una necesidad histórica: nada ni nadie podrá evitarlo. Escuchamos plañidos sobre el valor de la cultura europea, sobre la necesidad de defenderla contra la invasión de los nuevos hunos. Tales discursos no son sinceros y no significan nada en boca de un revolucionario; pero en boca de los organizadores y de los cómplices del vergonzoso crimen de 1914-1918, son repugnantes mentiras. El proceso del desenvolvimiento de la cultura, se entiende por estas palabras el desarrollo progresivo del arte, de la ciencia, de la técnica, y de la «humanización» de los seres que acompaña a este progreso, evidentemente no puede ser disminuido por el hecho nuevo de que tomen en el trabajo cultural, no docenas de millares de individuos, sino masas de varios millones. A veces la audacia imaginativa necesaria en el hombre de letras pone ante mi esta cuestión: ¿cómo ve Lenin, el mundo nuevo? Delante de mí se desarrolla el cuadro grandioso de la Tierra convertida en una esmeralda gigantesca adornada de las facetas del trabajo de una humanidad libre. Todos los hombres son razonables y cada uno tiene el sentimiento de la responsabilidad personal para todo lo que se hace por él y alrededor de él. En todas partes, las ciudades jardines encierran majestuosos palacios; en todas partes trabajan para el hombre las fuerzas de la naturaleza sometidas y organizadas por su espíritu, y él mismo ―al fin― ha llegado a ser el amo efectivo de los elementos. Su energía física no se pierde más en un trabajo grosero y sucio. Se transforma en energía espiritual, y todo su poder se consagra al estudio de los problemas fundamentales de la vida, en la solución de los cuales se debate en vano después de siglos de pensamiento, de pensamiento dividido por los esfuerzos necesarios para explicar y justificar los fenómenos de la lucha social, agotado por el drama inevitable del conocimiento de los principios inconciliables. Llegado a ser más noble bajo los beneficios de la técnica, más juiciosa desde el punto de vista social, el trabajo convertido en deleite del hombre. Realmente libertada, en fin, la razón del hombre ―el principio del hombre― ha llegado a ser intrépida. Intrepidez de espíritu y sagacidad profunda en materia política, tales son los rasgos esenciales de la naturaleza de Lenin. El mundo no entendería el idioma que habla la diplomacia inspirada por él. Ciertamente es un idioma que desgarra groseramente los oídos delicados de los diplomáticos de frac y de smoking, pero es una lengua terriblemente verídica. Y la verdad será grosera hasta que nosotros los hombres no la embellezcamos por nosotros mismos, como la música que es una de las bellas verdades creadas por nosotros. No creo atribuir a Lenin sueños que le sean extraños. No pienso que «romantice» este hombre. Yo no me le puedo representar a mí mismo sin este soberbio sueño de felicidad futura de todos los seres, de una vida luminosa y alegre. Tanto más grande es un hombre cuanto más atrevido es un sueño. Lenin es más hombre que cualquiera de nuestros contemporáneos, y aunque su cerebro esté ocupado ante todo por combinaciones políticas, que un romántico debe calificar de «estrechamente prácticas», estoy persuadido de que en sus raros minutos de descanso su pensamiento activo se deja llevar hacia un porvenir de perfección más lejano y ve mucho más de lo que yo pueda figurarme. La finalidad esencial de toda la vida de Lenin es la felicidad humana, y por esto entrevé en lontonanza de los siglos por venir, el término de este proceso magnifico, al origen del cual ha consagrado toda su voluntad con el valor de un asceta. Es idealista si se entiende por esta palabra la reunión de todos los impulsos en una sola idea: la idea de la felicidad general. Su vida privada es tal, que en una época de gran fe religiosa se hubiera mirado a Lenin como un santo. Lo sé. Esto enfurecerá a los pequeños burgueses; muchos compañeros lo tomarán a broma y Lenin mismo prorrumpirá en una carcajada. Santo es, efectivamente un término paradójico y cómico aplicado al hombre para el cual «no hay absolutamente nada santo» como ha dicho de él el viejo «hombre de Dios», el exrevolucionario N. Tchaikouski. ¡Un santo Lenin, al que el jefe de los conservadores ingleses Churchill, persona de buena educación y de alta cultura, considera como «el hombre más feroz y más execrable»! Pero el honorable personaje no podrá negar que la santidad de la Iglesia raramente ha excluido la ferocidad y la crueldad; testigos, las luchas sangrientas de los Padres de la Iglesia en los concilios ecuménicos, la inquisición y otras varias abominaciones. Por otra parte, el dominio de la actividad cívica ha dado origen en todos los tiempos a un número más grande de personas verdaderamente santas, si se considera bajo este término de santidad el sacrificio desinteresado, heroico, a los intereses del pueblo, de la libertad, de la verdad. Realista severo, político espiritual, Lenin se va haciendo un personaje legendario. De los lugares lejanos de la India, recorriendo centenares de verstas por senderos montañosos a través de los bosques, secretamente arriesgando su vida llegan a Kabul, a la misión rusa, los hindúes humillados bajo el yugo secular de los funcionarios británicos. Llegan y preguntan: ¿Quién es este Lenin? Y desde la otra extremidad de la tierra, se oye a los obreros noruegos decir a un ruso indiferente: Lenin es el muchacho más honrado. No ha tenido igual sobre la tierra. Yo digo: está muy bien. La mayor parte de las gentes tienen necesidad de creer absolutamente para empezar a obrar. Sería mucho esperar a que se pongan a pensar y comprender, dando lugar a que mientras tanto el malvado genio del capital les ahogue cada vez más rápidamente con la miseria, el alcoholismo y la depauperación. Me parece también necesario anotar que Lenin no está exento de la afecciones de la amistad y que en general nada de lo que es humano le es extraño. Esto prueba un vago sentimentalismo y es ridículo hablar de ello; pero los burgueses del mundo entero son tan asustadizos y Churchill, los ojos fijos en Oriente, se irrita tan furiosamente y de una manera tan nociva para su santidad Como tengo un buen corazón me creo obligado a confortar un poco a las gentes timoratas, irritadas, y a todos los enemigos del jefe del «bolchevismo». Se dice que Lenin aprovecha las cualidades de los demás en beneficio propio y en detrimento de la causa. Pero casi siempre sus juicios desfavorables ―que parecen de antemano mal fundados― se confirman inevitablemente por la conducta de las personas que había juzgado desfavorablemente antes de haber visto los resultados de sus trabajos. Esto prueba acaso que Lenin ve mejor los defectos que las cualidades, mas también, que en general y en todas partes abundan más las malas personas que las personas útiles. A veces, entre la rudeza política, brilla la llama de la ternura casi femenina hacia el hombre; estoy seguro de que el terror le hace experimentar sufrimientos insoportables que sabe disimular muy bien. Conozco sus ojos en los cuales este dolor acerbo se ha posado para siempre, para toda la vida. Toda muerte me repugna orgánicamente, pero estos seres no son mártires y jamás mi conciencia me permitiría condenarlos. Observo que hablando de Lenin, experimento el deseo de hablar de muchas cosas y evidentemente, no puede ser de otra manera, cuando se habla de un hombre que está en el centro y por encima de todo. Ya se que se puede decir sobre él, en particular, muchas más cosas de las que quedan dichas. Pero siento escrúpulo dada la modestia de tal hombre desprovisto de ambición, sé que lo poco que he dicho le parecerá superfluo, exagerado y ridículo; que se echará a reir como él sabe hacerlo; mas espero que muchas personas no leerán estas líneas sin provecho para sí mismo. En estas líneas trato de un hombre que ha tenido la audacia de comenzar el proceso de la revolución mundial en un país en que gran número de ciudadanos quieren hacerse repugnantes burgueses y nada más. Tal audacia la miran muchos como una locura. Yo he empezado mi trabajo de instigador del espíritu revolucionario por un himno a la locura de los bravos. Hubo un tiempo en que una piedad natural por el pueblo ruso me había hecho considerar esta locura como un crimen; pero ahora, que veo que ese pueblo sabe mejor sufrir con paciencia que trabajar consciente y honradamente, canto de nuevo un himno a la locura sagrada de los bravos. Y entre ellos Vladimir Lenin es el primero y el más loco.

Máximo Gorki. Versión castellana tomada de la revista Claridad, nº 5, 6 de noviembre de 1920.


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Creo que no existe una traducción profesional al castellano de Salut aux Soviets, breve texto del escritor Anatole France, así que lo traduje yo. La versión original en francés puede verse en la imagen, que se amplía si hacen click. Primero una introducción del editor y luego el mensaje del Premio Nobel de Literatura 1921. Publicado en L’Humanité el 8 de noviembre de 1922.

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Anatole France celebra el quinto aniversario de la Revolución soviética. Fue enviado al Izvestia y al L’Humanité su saludo a la República proletaria, «nacida pobre e invencible». Nuestro más grande escritor lleva a la Rusia triste y gloriosa su homenaje. Y, porque no abdica, sino que continúa, en su septuagésimo octavo año, manteniendo la fe, portando la antorcha, su homenaje toma, a nuestros ojos, a ojos de todos los revolucionarios, un valor inestimable.


«La Revolución rusa recorrerá el mundo», proclamó Henri Barbusse. Y Trotsky: «Tarde o temprano la revolución proletaria se desatará en Europa y en América». Anatole France los confirma y saluda a la República de los Soviets en la esperanza de un mundo libre.


Hace cinco años, la República de los Soviets nació pobre e invencible. Ella trajo un nuevo espíritu, amenazante para los gobiernos de la opresión y la injusticia que parten la Tierra. El viejo mundo no se engañó. Sus jefes reconocieron a su enemigo. Se armaron contra ella con sus calumnias, su riqueza y su violencia. Trataron de sofocarla: enviaron en su contra hordas de bandidos. La República de los Soviets levantó sus ejércitos rojos y aplastó a los bandidos.


En toda Europa los amigos de la justicia saludan el quinto aniversario de la Revolución que, después de tantos siglos, trajo al mundo el primer ensayo de un gobierno para el pueblo y por el pueblo. Nacida en la pobreza, crecida entre el hambre y la guerra, ¿cómo podrían los soviéticos realizar su gran plan e instaurar la justicia plena?


Por lo menos han establecido el principio. Ellos sembraron las semillas que, si el destino las favorece, se extenderán desde Rusia y fertilizarán Europa.


Anatole France.


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A fines de 1955, los líderes de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, Nikita Jruschov (Primer Secretario del Partido Comunista) y Nikolái Bulganin (Presidente del Consejo de Ministros), emprendieron un viaje a la India, a Birmania y a Afganistán, países en los que fueron recibidos muy amistosamente y con los cuales concertaron varios acuerdos.

En este libro publicado por Ediciones en Lenguas Extranjeras de Moscú en 1956, se encuentras los discursos de estos dos dirigentes en esos países y al regreso, así como los textos de los acuerdos concertados y las declaraciones conjuntas.

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En este artículo de Christian Parenti, publicado originalmente en The Nation y que llegó a mí a través de Rebelión, se encuentra un análisis de corte socialdemócrata-pacifista sobre el período socialista en Afganistán. A continuación señalo los errores que a mi parecer son los más groseros:

«comunismo en Afganistán»

Aunque es un honor para nosotros que se llame a esa gloriosa y noble época comunista, fue un período socialista. ¿Hace falta que repita por enésima vez lo que ya deberían saber si leyeran a los clásicos del marxismo solamente?

«El golpe de Estado comunista de 1978»

Campesino recibiendo la titularidad de su tierra durante la reforma agraria.

No fue un golpe de Estado. Un golpe es un cambio político violento, pero a diferencia de la revolución, este se prepara secretamente y sin participación popular (y esta definición no es de ningún marxista, sino de una elemental entrada del Diccionario Enciclopedia Salvat de 1978). Que no fue el caso de la Revolución de Abril, pues el PDPA siempre reivindicó abiertamente sus objetivos revolucionarios a través de su prensa y en esta revolución, además del apoyo militar, contó con apoyo popular a través de milicias populares.

«sangriento golpe comunista de 1978»

A lo mejor será menos sangrienta la monarquía que hambreaba al pueblo o la democracia de EUA.

«Inicialmente, el gobierno Khalq fue sangriento. [...] Entre los muertos, encarcelados o desaparecidos hubo por igual islamistas, maoístas e incluso miembros de la facción Parcham del PDPA. La violencia crecía»

¿Se olvida el autor que la oposición religiosa jamás fue pacífica y siempre fue terrorista, al igual que el grupúsculo de delirantes maoistas, que incluso provocaron la muerte del embajador de EUA? Al final dice que la violencia crecía: sí, la violencia feudal, la misma violencia que durante siglos ejercieron desde el Estado, solo que esta vez desde el terrorismo; no como el autor hace ver: «culpa de los Khalq».

«Los jóvenes urbanos, educados e idealistas no entendía el mundo rural que querían rehacer»

Una burda simplificación de este momento histórico. Taraki, por poner el ejemplo más obvio, vivió en el mundo rural y entendía perfectamente a sus habitantes, por eso fue el autor de numerosas obras realistas de la vida campesina.

«Muchos soldados soviéticos creyeron sinceramente en su "misión internacionalista"»

Y lo fue: la ayuda desinteresada de un pueblo a otro en su lucha por la libertad y la igualdad. Exactamente lo que sucedió en Afganistán.

«La derrota soviética en Afganistán»

¿Fue derrotada la URSS? Recomiendo leer el artículo Por qué Afganistán no es Vietnam de Pablo Pardo.

Campesinos de zonas alejadas de Afganistán participan de los festejos en la capital durante el primer aniversario de la Revolución.
«También fue un conflicto civil afgano: entre las poblaciones de las ciudades que apoyaban la modernización, incluso una modernización impuesta, y la gente del campo que se oponía violentamente a cualquier cambio social.»

Así que la modernización es impuesta y el atraso deseado... Curioso análisis como enfrentamiento campo-ciudad, el mismo que aplicó Sarmiento a las guerras civiles argentinas del siglo XIX.

Cooperativa agrícola.


«Para una clase de afganos urbanos la cuestión política central ha sido siempre: ¿qué ideología trae la electricidad?»

¿No será el deseo simple de los afganos de vivir mejor? ¿O es que tienen que aceptar la miseria por siempre? Sí hubo campesinos que deseaban mejorar. ¿Que hicieron con ellos los muyahidines? Mutilaciones, violaciones, torturas de las más bárbaras que se puedan imaginar... Y los terroristas famosos, como Hekmatiar o Masud, eran hombres de ciudad.

«Pero, por desgracia, la electricidad no puede distribuirse a tiros.»

¿No? Todo el avance histórico es violencia. Y hay sobrados casos donde la electricidad se distribuyó «a tiros».


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Continuando con la digitalización exclusiva de libros, hoy presento Anécdotas de Lenin. Esas historias, basadas en hechos reales naturalmente, se distribuían separadamente en la URSS. Recopiladas y publicadas para el extranjero, la presente edición es de 1948 de Editorial Calomino de La Plata, Argentina. Autor: Aleksandr Kononov. Traducción desde el inglés por Francisco Brumat.

Contenido:
  • En el río Shush;
  • El alegato redactado por Lenin;
  • Mayo;
  • El arresto;
  • Un viaje peligroso;
  • ¡De nuevo en Rusia, en el hogar!;
  • El mítin;
  • Julio de 1917;
  • En el lago Razliv;
  • El fogonero del tren número 71;
  • Moras rojas;
  • En el puente;
  • En el instituto Smolny;
  • Una muchacha del norte;
  • El aviador;
  • Un disparo del enemigo;
  • "Subbotniks";
  • El viaje a Kashino;
  • El árbol de Navidad en Sokolniki;
  • Lenin y el niñito;
  • El árbol más grande del parque;
  • El hermoso zorro;
  • "U-127";
  • El busto de Lenin;
  • La estatua.

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22.4.11

Lenin

La vida y la obra de Vladimir Ilich Lenin constituyen, por sí mismas, objeto de permanente admiración. En un día como hoy, 22 de abril, en que celebramos el aniversario 141 de su natalicio, los continuadores de sus ideas sentimos el orgullo de calificarlas de imperecederas, porque fue el fundador de una nueva época: Impuso al siglo XX el sello infinito de la era de la revolución socialista al quebrar el dominio de los explotadores en la atrasada Rusia zarista y crear, a golpes de tesón y heroísmo colosales, el Primer Estado de Obreros y Campesinos en la historia, lo que precipitó el desarrollo acelerado de los movimientos revolucionarios y emancipadores en todo el planeta.

Fidel, en un discurso con motivo del Centenario del natalicio de este revolucionario ejemplar, dijo:

Lenin es de esos casos humanos realmente excepcionales. La simple lectura de su vida, de su historia y de su obra, el análisis más objetivo de la forma en que se desenvolvió su pensamiento y su actividad a lo largo de su vida, lo hacen en realidad ante los ojos de todos los humanos un hombre verdaderamente —repito— excepcional.

Nadie como él, fue capaz de interpretar toda la profundidad y toda la esencia y todo el valor de la teoría marxista. Nadie como él, fue capaz de interpretar esa teoría y llevarla adelante hasta sus últimas consecuencias. Nadie como él, fue capaz de desarrollarla y de enriquecerla en la forma en que él lo hizo.
Y es que entre los aportes sustanciales de Lenin al marxismo y al progreso de la humanidad se destacan su teoría del imperialismo como la última fase del desarrollo capitalista, la creación del Partido de nuevo tipo, la revolución socialista y la dictadura del proletariado, la relación indisoluble entre la liberación nacional y la liberación social, los principios de la coexistencia pacífica y la teoría sobre las vías de construcción del socialismo.

Los enemigos han tratado también de demonizarlo, pero nadie podrá negar la dimensión histórica del pensamiento y la acción de Vladimir Ilich Lenin, un Gigante político de su tiempo.


Texto: blog Bandera Roja. Imagen: artista inObrAS.


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Con motivo del 140º aniversario del natalicio de V. I. Lenin, publico la siguiente breve biografía, escrita por la Oficina de Prensa del Partido Comunista de Chile:


Lenin, un ejemplo de un revolucionario

El 22 de abril de 1870 nació en la ciudad de Simbirk el revolucionario ruso Vladimir Ilich Ulianov, Lenin. Su padre Ilya era profesor y llegó a ser director de la enseñanza primaria de la provincia de Simbirk. Su madre se llamaba María Blank.

Eran seis hermanos. El mayor de ellos, Alejandro, participó en un atentado terrorista contra el zar Alejandro III en marzo de 1887. El zar sobrevivió, pero los participantes en la acción fueron fusilados el 5 de mayo de ese año.

Vladimir quería mucho a su hermano Alejandro. Su muerte significó un golpe muy duro para él. Pero expresó en esos terribles momentos: “Nosotros iremos por otro camino”.

Y así fue. El 4 de diciembre de 1887, Lenin encabezó. una huelga de estudiantes en la Universidad de Kazán. Cumplía los 17 años y ocho meses. Fue detenido, expulsado de la Universidad y relegado a la ciudad de Kokuchkino.

Se inicia en la lucha revolucionaria

En 1888 comenzó su labor revolucionaria. Tenía 18 años de edad. Se incorporó a un círculo marxista. Sufrió la persecución de la policía zarista. Lo detuvieron enviaron a la cárcel y luego fue desterrado a Siberia Oriental entre 1896 y 1899. Allí conoció a quien sería su compañera de toda la vida Nadiezhda Krupskaia.

En 1900 salió al exilio. En el extranjero trabajó organizando el Partido y creando las condiciones para la fundación de un periódico revolucionario. El primer número de éste, con nombre Iskra (La Chispa), apareció el 24 de diciembre de 1900. Llegaba el Iskra a muchos puntos de Rusia, gracias a una red de agentes que el propio Lenin organizó antes de salir del país. Permaneció en Zurich (Suiza) y Munich (Alemania)..

En 1902 escribió “¿Qué hacer?”.

Nace el partido comunista de Rusia

En 1903 organizo y tomó parte en el II Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR), que se efectuó en julio-agosto de 1903, primero con sede en Bruselas (Bélgica) y luego en Londres. En su desarrollo se produjo la división entre mencheviques (corriente oportunista) y bolcheviques (revolucionarios), estos últimos encabezados por Lenin. Ese año de 1903, es la fecha fundacional del Partido Comunista de Rusia.

En 1904 publicó su obra “Un paso adelante, dos pasos atrás”.

Entre noviembre de1905 y enero de 1908 permaneció en la patria, donde actuó clandestinamente. Salió de nuevo al exilio. En Ginebra (Suiza) logró que se reanudara la publicación de Iskra.

En Rusia nuevamente

El 15 de marzo de 1917 conoció la noticia de la Revolución Rusa de Febrero. A fines de marzo, junto con otros 31 bolcheviques, partieron desde Suiza hacia la patria. Llegaron a Rusia el 3 de abril de 1917. Al día siguiente elaboró sus “Tesis de Abril”, donde planteó la transformación de revolución democrático-burguesa en socialista, a través de la conquista de los soviets.

Pero en junio, el gobierno provisional de Kerenski desató una sangrienta represión contra los bolcheviques. Lenin debió ocultarse en Finlandia.

La Revolucion Socialista de Octubre

En julio-agosto de 1917, el Sexto Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia aprobó la tesis de Lenin de la insurrección armada inmediata, pero eligió un Comité Central, en que la mayoría de sus miembros estaban contra esa línea.

En agosto de 1971, los bolcheviques conquistaron los soviets de Petrogrado y Moscú.

En septiembre, Lenin, escribió desde Finlandia varias cartas al Comité Central, exigiendo el cumplimiento de lo acordado en el Sexto Congreso. No recibió respuesta alguna sobre el tema, pero le ordenaron que, por “razones de seguridad”, debía permanecer en Finlandia

El 2 de octubre Lenin regresó a Petrogrado, a pesar de la orden en contra del Comité Central.

El 7 de ese mes, envió mensajes a la organización revolucionaria de esa ciudad.

El 16 de octubre, la Conferencia Bolchevique de Petrogrado acordó: ¡La insurrección va!

En el 24 de octubre, eludiendo a la policía del Gobierno y contra las órdenes del Comité Central, llegó al Smolny, centro operativo de las acciones revolucionarias. Hizo llamar, en forma secreta, a Stalin y ambos convocaron a los jefes de los destacamentos revolucionarios de las fábricas y de los regimientos.

En la madrugada del 25 de octubre de 1917, los destacamentos de obreros armados y soldados bolcheviques se tomaron los puntos estratégicos de Petrogrado.

Había triunfado la revolución socialista en Rusia. Según el moderno calendario, esa gloriosa fecha corresponde al 7 de noviembre de 1917.

A la cabeza del primer Estado socialista

En medio de difíciles condiciones, el Gobierno de obreros y campesinos, dirigido por Lenin logró vencer la contrarrevolución interna y la intervención de 14 países.

El Séptimo Congreso, 26 de marzo de 1918, cambió el nombre del partido por Partido Comunista de Rusia, reconociendo 1903 como su año de fundación.

El viernes 30 de agosto de 1918, Lenin habló en un mitin en una fábrica de Moscú. Finalizado el acto se dirigió al auto que lo esperaba para conducirlo a la reunión del Consejo de Comisarios del Pueblo, que debía iniciarse a las 21 horas. Caminaba rodeado por una multitud. De pronto una mujer- miembro de un grupo terrorista de los eseristas- le disparó tres balazos, dos de los cuales lo hirieron gravemente. Una le penetró en el tórax comprometiendo la parte superior del pulmón izquierdo; la otra, se le alojó en el cuello muy cerca de la espina dorsal. Se recuperó. El 18 de septiembre participó en la reunión del Consejo de Comisarios del Pueblo.

Causas de la muerte del líder soviético

El intolerable estrés de encabezar la revolución, la guerra y la construcción de una nueva sociedad, afectó seriamente la salud de Lenin. A esto hay agregar las secuelas del atentado de 1918, pues debió vivir con una bala en el cuello, peligrosamente cerca del espina dorsal.

En mayo de 1922, sufrió un primer infarto cerebral, que lo dejó parcialmente paralizado en su lado derecho. Debió disminuir su papel en el Gobierno. En diciembre de 1922, le sobrevino un segundo infarto. A pesar de ello, siguió trabajando teóricamente. Lo hizo hasta febrero de 1923. Durante este período dictó una serie de importantes artículos que se conocen como su “testamento político”. En estos trató diferentes temas como el de la dirección colectiva en el Partido. En uno, dictado el 24 de diciembre de 1922, advertía sobre los peligros que involucraría poner a la cabeza del gobierno soviético a Stalin.

En mayo de 1923, luego de tener el tercer infarto, quedó postrado en cama, imposibilitado de hablar. El 15 de marzo de 1923, siguiendo el consejo de los médicos, lo trasladaron del Kremlin al pueblo de Gorki, 10 kilómetros al sur de Moscú.

Falleció el 21 de enero de 1924, a las 18,50 horas. La causa de su muerte, un cuarto infarto cerebral.

La herencia teórica leninista

En los 35 años de labor teórica y práctica, entre 1888 y 1923, Lenin escribió más de 30 mil libros, folletos, cartas y documentos. Unos 9 mil de ellos figuran en los 55 tomos de su Obras Completas, editadas entre 1958 y 1965.

Citamos sólo algunas de sus obras: : “Sobre la cuestión de los mercados” (1893), “El desarrollo del capitalismo en Rusia” (1899), “Anarquismo y socialismo” (1901), “¿Qué hacer?” (1902), “Las tareas de la juventud revolucionaria” (1903), “Un paso adelante, dos atrás” (1904), “Dos tácticas de la socialdemocracia en la Revolución Democrática” (1905), “Materialismo y empiriocriticismo” (1908), “Carlos Marx” (1914), “La quiebra de la Segunda Internacional” (1915), “El imperialismo, etapa superior del capitalismo” (1915), “El programa militar de la revolución proletaria” (1916), “El Estado y la Revolución” (1917), “La revolución proletaria y el renegado Kautsky” (1918), “La Tercera Internacional y su lugar en la historia” (1919), “El ‘izquierdismo’ enfermedad infantil del comunismo” (1920), “La crisis del Partido” (1921), “Carta al Congreso” (1922), “Sobre las Cooperativas” (1923), “Nuestra Revolución” (1923), “Más vale poco y bueno” (1923).

Lenin el dirigente

Quienes militaron y trabajaron con él coinciden en señalar varias cualidades del líder ruso.

A Lenin siempre le eran propios el realismo político y la capacidad de apreciar objetivamente la situación, ver todas las posibilidades que se ofrecían en tal o cual momento. El realismo político de Lenin permitía evitar el falso optimismo o pesimismo en los bruscos virajes de la historia. Al sufrir derrotas no se dejaba llevar por el pesimismo e infundía confianza en los otros. Sabía extraer lecciones hasta de las batallas perdidas.

En base al análisis científico de la realidad, Lenin elaboraba planes audaces de construcción de una nueva sociedad. Una gran eficacia caracterizaba también su actividad como estadista. Determinaba con extraordinaria rapidez las tareas más importantes del momento, pero no olvidaba las secundarias.

Lenin consideraba de enorme trascendencia la oportuna reacción del Partido ante los cambios de la situación política.

El estilo leninista de trabajo y la propia personalidad de Lenin han dejado una profunda huella en la conciencia de la humanidad y en la cultura.

Lenin el ser humano

Todos los que conocieron de cerca a Lenin destacan su excepcional modestia en los asuntos concernientes a su persona. Después de ser herido en agosto de 1918 criticó el tono de las publicaciones aparecidas en los periódicos. Escribió: “Soy como los demás... Toda la vida luchamos, en el plano ideológico, contra la admiración excesiva de las virtudes de una sola persona, resolvimos ya hace mucho la cuestión de los héroes, ¡y he aquí otra vez el culto a la personalidad!”.

El modo de vida de Lenin no se diferenciaba de la vida espartana de sus contemporáneos.

“Lenin compartía todas las privaciones de aquellos días cuando escaseaba el combustible, las viviendas y hasta los alimentos”, recuerda G. Lausbury, uno de los dirigentes del partido laborista inglés que visitó la Rusia soviética.

Lenin siempre se preocupaba de los demás. A pesar de sus muchas actividades diarias como estadista, encontraba tiempo para escribir centenares de recados, dar órdenes verbales para ayudar a unos y otros camaradas, de mandarles a descansar, a curarse, de proporcionarles viviendas, etc.

Lenin odiaba a las clases explotadoras, pero no tenía enemigos personales.

El heroísmo de Lenin

Máximo Gorki, el gran intelectual ruso, tiene una obra llamada “Lenin en 1922”. En ella escribió:

"Su heroísmo, casi enteramente desprovisto de relumbrón exterior, la abnegación modesta, ascética, frecuente en el intelectual ruso, en el revolucionario que cree sinceramente en la posibilidad de la justicia sobre la tierra; era el heroísmo del hombre que ha renunciado a todas las alegrías del universo para trabajar duramente por la felicidad de los hombres.

En otoño de 1918 pregunté a Demetrio Pavlov, obrero de Sormof, cuál era a su ver el rasgo más sobresaliente de Lenin:
-Su sencillez. Es sencillo como la verdad.

Cuando murió Lenin, reconocieron lealmente hasta sus más encarnizados enemigos que con él había perdido el mundo al hombre ‘que era la más viva encarnación del genio entre los grandes hombres contemporáneos’.

El diario alemán burgués ‘Prager Tageblat’ publicó sobre Lenin un artículo, henchido de un asombro respetuoso ante esta figura colosal, y que terminaba así: ‘Hasta en la muerte, Lenin aparece grande, inaccesible y terrible’.

Para mí, Lenin, es un héroe de leyenda; es un hombre que ha arrancado de su pecho el corazón ardiente para alumbrar con su llama el camino que conducirá a los hombres lejos del abyecto caos contemporáneo.”


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El 24 de diciembre se cumplen treinta años desde que la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas comenzó su última misión internacionalista.

Antecedentes

Bandera del PDPA.

El presidente Mohammed Daud Khan había llegado por un golpe de Estado en 1973 que había derrocado al último rey. A comienzos de 1978, Daud Khan había desatado una oleada represiva contra el Partido Democrático Popular de Afganistán (PDPA, marxista-leninista), asesinando al dirigente Mir Akbar Kaibar (durante su multitudianario entierro se corearon consignas contra la CIA y el SAVAK) y encarcelando a Nur Mohammad Taraki y Babrak Karmal. Ésto fue el detonante de la Revolución de Abril (o Revolución Saur), un levantamiento militar con amplio apoyo popular.

El día 27 el coronel Abdul Qadir Dagarwal asumió el liderazgo de un gobierno provisional que el día 30 le entregó el mando a Nur Mohammad Taraki, líder del PDPA, proclamando la República Democrática.

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Taraki.

El gobierno de Taraki inició un programa de reformas que eliminó la usura (de la que se beneficiaron once millones de campesinos), inició una campaña de alfabetización (en el primer año se fundaron 600 escuelas y por primera vez se enseñó en las lenguas nativas de los alumnos y con asistencia de mujeres), implantó una muy radical reforma agraria (incluyendo la formación de cooperativas agrícolas), separó la Iglesia del Estado, eliminó el cultivo del opio utilizado para fabricar heroína, legalizó los sindicatos y estableció una ley de salario mínimo. También promovió la igualdad de derechos para las mujeres: permiso de no usar velo, permiso de transitar libremente y conducir automóviles, abolición de la dote y la compra-venta de mujeres, integración de mujeres al trabajo y a estudios universitarios, así como a la vida política con cargos públicos.

Ésto suscitó la oposición de sectores fundamentalistas, que iniciaron guerrillas y atentados terroristas.

El 15 de septiembre de 1979, Taraki fue traicionado y asesinado por su segundo al mando, el primer ministro Hafizullah Amín, quien tomó el mando.

La intervención soviética

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Amín.

Aunque gobernó 104 días, Amín fue responsable de terribles brutalidades: aproximadamente 18.000 personas fueron asesinadas, siendo reponsabilizado por la represión el difunto Taraki. Muy impopular, Amín buscó la ayuda de Pakistán y de Estados Unidos. Cuando la KGB se enteró de que Taraki hacía sido asesinado por orden de Amín, así como al filiación del traidor a la CIA, el gobierno de Breznev autorizó la Operación Tormenta 333, que acabó con Amín. Simultáneamente, entró a Afganistán el 40º Ejército Soviético al mando del Mariscal Sergéi Sokolov. Babrak Karmal, otro dirigente del PDPA, fue nombrado presidente.

Afganos saludan a soldados soviéticos.


La guerra civil

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Karmal.

Aunque, como hemos visto, la guerra civil afgana comenzó antes de la intervención soviética, generalmente el período 1980-1989 es el más recordado. En ellos tuvieron lugar los combates entre los fundamentalistas islámicos, conocidos como mujaidines, y los soldados afganos y sus aliados soviéticos. El presidente estadounidense Jimmy Carter y el jerarca norteamericano Zbigniew Brzezinski vieron el momento como la oportunidad ideal para debilitar a la URSS. Subvencionaron con dinero y armas modernas a los extremistas, quienes de esa forma pudieron hacer frente a, por ejemplo, la aviación afgana, al contar los insurgentes con misiles antiaéreos de última generación.

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Brzezinski y Bin Laden.

Uno de los fundamentalistas más conocidos, en esa época llamados por los EUA "luchadores de la libertad", es Osama Bin Laden. Estados Unidos lo convirtió en su peor enemigo tras los ataques a las Torres Gemelas. Este terrorista, que recibió entrenamiento y recursos por parte de los propios yanquis, tiene como una de sus más famosas "hazañas" el asesinar personalmente personalmente a todos los docentes de una escuela mixta. La contrarrevolución destruyó 2 mil escuelas de 1978 a 1986 y prácticamente todas tras 1992.

También hay que recordar que los soldados soviéticos participaban junto a afganos en la construcción de escuelas y orfanatos y el gobierno del PDPA logró el establecimiento de muchas leyes progresistas.

No obstante, el desgaste de las fuerzas soviéticas, que empeoró por el claro debilitamiento moral de la URSS y el abandono total de los principios del marxismo, hizo que la situación se empantanara. Gorbachov finalmente retiró todas las fuerzas soviéticas hacia 1989. Karmal había renunciado en 1987 y asumió Muhammad Najibullah, conocido popularmente en Afganistán como Doctor Najib.


Los últimos años

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Najibullah.

A pesar del descarado abandono de Gorbachov a las normas mínimas de internacionalismo (lo que repitió en Etiopía, Cuba, etc.), Najibullah hizo un excelente desempeño en la campaña antifundamentalista, incluso hacia 1990 los mujaidines estaban casi derrotados, por lo que Estados Unidos aumentó aún más la ayuda y desde Irán enviaron gran cantidad de refuerzos. La caída de la URSS en el final de 1991 y el cese del comercio con Rusia a comienzos de 1992 (producto del ascenso de Yeltsin) fueron los golpes finales para el gobierno Najibullah, quien fue traicionado por el general Dostum. Este general, posteriormente señor de la guerra, se alió a los mujaidines y sitiaron Kabul. Najibullah renunció y se refugió en la delegación de la ONU. Cuando los fundamentalistas entraron a la ciudad desataron el terror y la masacre, asesinando al ex-Ministro de Recursos en Agua y Regadío prof. Mahmad Mansur Hashemi, al ex-Comandante de Kabul Mahmad Dost, al ex-Ministro del Plan Sher Mohamad Shahan, al ex-Presidente de la Corte Suprema Karim Shadan. Najibullah sería brutalmente asesinado por los talibanes en 1996.


Valoración final

Hoy, cuando los genocidas de la OTAN cometen masacres, muchas de ellas para satisfacer su odio visceral a los pueblos, y los terroristas islámicos buscan hundir a los afganos de nuevo en la peor de la barbaries, vale la pena recordar a aquellos que intentaron construir una sociedad mejor en la antesala de la restauración capitalista.

P.D.:
  • pueden descargar desde aquí un archivo RAR con los símbolos afganos del período 1978-1992;
  • en este enlace pueden verse viejas estampillas afganas con banderas, incluyendo algunas de la época socialista.


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A continuación las medallas, honores y distinciones otorgadas a los miembros del Ejército Rojo durante la Guerra Civil Rusa (1918-1921).

En varias insignias aparecen las iniciales PСФСР, éstas corresponden a la abreviatura en ruso de República Socialista Federativa Soviética de Rusia. Como podrán ver, en muchos casos figura el arado y el martillo, ya que éste era el símbolo más generalmente usado antes de la fundación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas en 1922. También se usaron otros símbolos antes de la hoz y el martillo, como la guadaña y el martillo, el rastrillo y la hoz, la hoz, la pala y la azada... Inicialmente, estos símbolos con herramientas cruzadas eran de uso militar, pero se volvieron tan populares que terminó uno de ellos convirtiéndose en el símbolo del Estado obrero en particular y del Comunismo en general.

Si hay algún problema con las imágenes, se agradece aviso mediante comentario. Los posts fueron realizados en diciembre de 2009, aunque figuren con distinta fecha.

Fuente: Знаки отличия и различия эпохи Гражданской войны.



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Tropas de ingeniería.


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Distintivo para electricistas.


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Distintivo para el hombro para los electricistas.


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Distintivo para los artificieros.


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Distintivo para los removedores de minas.


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Medalla para los egresados de los cursos de capacitación técnica-militar, 1919, Petrogrado.


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Otra medalla para los egresados de los cursos de capacitación técnica-militar, 1919, Petrogrado.


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Medalla para los egresados de la Academia de Ingeniería Militar, 1919.



Tropas del ferrocarril.


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Distintivo para el hombro para los empleados de Comunicaciones Militares (comandantes de las estaciones de ferrocarril). 1919.



Tropas de caballería.


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Distintivo para el hombro para las tropas de caballería.


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Distintivo para el hombro para las tropas de caballería del comandante Budionov, ejército establecido el 19 de noviembre de 1919, disuelto el 26 de octubre de 1923.


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Distintivo para los egresados de los cursos de caballería del Soviet de Petrogrado.


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Medalla para conmemorar la finalización de la Escuela de Caballería Superior de la República, 1922, Moscú.


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Distintivo para el veterinario militar.



Comisarios militares (representantes del Poder Soviético en el Ejército Rojo).


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Medalla para los egresados de los cursos de formación político-militar del Ejército Rojo.


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Medalla para los egresados de la Escuela Superior Político-Militar.


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Emblema de la Escuela Superior Militar de Moscú.



Defensa antiaérea.


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Emblema de la Escuela de Instrucción Antiaérea de Nizhni Nóvgorod.


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Emblema de los artilleros antiaéreos.



Infantería.


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Distintivo de las tropas de infantería.


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Distintivo para el comandante del 12º Regimiento de Infantería.



Fuerzas internacionalistas.


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Distintivo de los comunistas polacos internacionalistas en el Ejército Rojo.


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Medalla del Comandante del Ejército Rojo de la República Soviética Socialista de Jorezm.


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Distintivo del Comandante del Ejército Rojo de la República Popular Soviética de Bujara.



Alimentación y movilización del Ejército (Prodarmiya).


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Distintivo de las unidades de Prodarmiya.


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Oficiales del Ejército Rojo.


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Distintivo del Comandante de Subdivisión.


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Distintivo del Comandante de Regimiento.


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Distintivo del Comandante de División.



Distintivos de tela de las tropas a partir de 1920.


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Infantería.


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Artillería.


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Caballería.


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Ingenieros.


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Aviación.



Distintivos de tela de las tropas a partir de 1922.


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Unidades blindadas.


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Unidades blindadas (alternativo).


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Guardias de cargamentos de armas.


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Tribunal militar.


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Tribunal militar (alternativo).


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Unidades de caballería ejemplares.


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Unidades de aviación ejemplares.


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Servicios médicos militares.



Cuerpo de peritos militares.


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Emblema del cuerpo de peritos militares.


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Emblema del cuerpo de peritos militares (alternativo).


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Símbolos del comandante del cuerpo de peritos militares.



Juramento de los soldados del Ejército Rojo.


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El 2 de octubre de 1923 fue aprobado una fórmula general para el juramento de los soldados del Ejército Rojo. Llevaba las imágenes de V. I. Lenin, Mijaíl Frunze y Kliment Voroshílov.



Otras medallas honoríficas.


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Medalla de Honor de la República Soviética de la Montaña.


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Medalla concedida por la ciudad de Jiva a los voluntarios revolucionarios en el período 1920-1923.


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Condecoración del Héroe del Trabajo de la RSFSR.


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Signo del 8º Congreso de los Soviets de Toda Rusia celebrado del 22 al 29 de diciembre de 1920 en Moscú.


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Emblema del Tercer Congreso del Partido Comunista, celebrado del 22 de junio al 12 de julio de 1922 en Moscú.


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